Cómo saber cuándo ir al psicólogo: 8 síntomas a tener en cuenta y saber que necesitas ayuda de un profesional

A lo largo de la vida todas las personas nos encontramos con momentos de tensión que pueden producir estrés y ansiedad o con situaciones traumáticas, además de tener que encajar dolorosas e inevitables pérdidas de seres queridos, que pueden hacer necesario recurrir a la ayuda psicológica por un profesional, pero en muchos casos no se tiene muy claro cuando ir al psicólogo, por la misma confusión que genera en la mente estas situaciones, por vergüenza, o por qué se duda de que realmente se vaya a conseguir una mejora con ello.

En Psicotep te vamos a contar como reconocer una serie de señales que te alertarán sobre cuando acudir a un psicólogo, tanto si las reconoces en ti mismo, como si las percibes en tus hijos, padres o pareja.

  1. Los estados de abulia y desinterés prolongados, junto a pensamientos pesimistas y de impotencia para superar cada momento vital, unidos a continuos brotes de ansiedad, son síntomas típicos de un cuadro depresivo, cuando están asociados a dificultades para realizar las actividades diarias, deteriorando claramente tu calidad de vida.

Por eso si te encuentras en ésta situación, debes reunir las fuerzas suficientes para solicitar ayuda psicológica inmediata, recurriendo a dos vías posibles:

Acudir a tu médico de familia para contarle lo que te está pasando, y que te derive al especialista que corresponda a tu centro de salud mental, situación que en muchos casos se prefiere no mezclar, dado que tendrás que aportar información que quizá prefieras no revelar a quién se ocupa del resto de tus problemas de salud.

Cuando ir al psicólogo

Acudir a un psicólogo independiente a quién poder confiar tus miedos, angustias, y problemas íntimos, para que te ayude a salir del pozo en el que te encuentras.

  1. Las situaciones traumáticas como un accidente de tráfico, la muerte de alguien que quieres, una ruptura de pareja, o una violación, marcan un antes y un después en la vida de cualquier persona, y por ello, dependiendo de la fuerza personal a la hora de afrontar situaciones muy difíciles, puede ser necesario recurrir a alguno de los tratamientos de psicoterapia a la hora de trabajar el duelo, o encajar el trauma, buscando salidas positivas que eviten que el dolor y la negatividad se instalen en tu mente de forma permanente, impidiéndote avanzar en la vida.

Por eso si no reconoces la necesidad de ayuda inmediata, y una vez trascurridos los meses posteriores al hecho traumático, tu estado de ánimo no mejora, debes confiar tu situación a un especialista en psicología que te ayude a avanzar con más confianza y seguridad en tu día a día.

  1. Si tu relación de pareja atraviesa momentos complicados que no sabes cómo solucionar, acudir al trabajo cada día se ha convertido en una situación angustiosa por el tipo de interacción que se ha generado de cara a tus compañeros, clientes o jefes, o no sabes ya como lidiar con tus hijos, la ayuda psicológica te dará fuerzas y te servirá para adoptar las medidas necesarias a la hora de solucionar de la mejor manera estas difíciles circunstancias que te mantienen bloqueado y sin defensa.

Cuando ir al psicólogo

En los casos en los que se produce tensión familiar con los hijos, pareja, o ambos, la terapia familiar consigue muy buenos resultados, si bien de cualquier manera aun no consiguiendo la participación total, siempre podréis reflexionar y cambiar para gestionar mejor tus emociones y que estas no te desborden al límite.

  1. También la terapia psicológica está indicada cuando se siente angustia ante determinadas situaciones como encontrarse entre una multitud de personas, coger aviones, o un pánico incontrolable ante la presencia de determinados insectos, u otros animales, consiguiendo superar estas fobias que pueden llegar a ser muy limitantes.
  2. Si tienes cambios de humor repentinos y muy drásticos, y tu estado de ánimo presenta altibajos extremos con cierta frecuencia sin que existan factores desencadenantes objetivos , es muy probable que puedas estar sufriendo conflictos de personalidad, o una alteración del estado de ánimo, en los que a momentos de gran euforia, impulsividad y estado de felicidad, se sucederán irremediablemente y a continuación otros de profunda ansiedad, tristeza y pesimismo, aunque se trata de dos tipos de alteraciones psíquicas diferentes a la hora de establecer su diagnó

En estos casos, y si anteriormente no has recibido ayuda psicológica, pregúntate cómo han sido tus relaciones con tu entorno inmediato, y cuál es el saldo entre los buenos y malos momentos, para poner remedio a una situación que principalmente te daña a ti mismo y que también genera mucho desconcierto e inseguridad en las personas que te quieren pero no saben nunca cómo serán tus próximas reacciones, lo que provoca un gran estrés y desconfianza en quienes te rodean.

Cuándo ir al psicólogo

  1. Si tratas de paliar tus problemas, ansiedad y miedo, refugiándote en el consumo de sustancias estupefacientes, alcohol o abuso de medicamentos no pautados específicamente por el médico, juegos de azahar, compras compulsivas, o participación en determinados grupos sectarios, tienes un problema de dependencia que quizá no eres capaz de reconocer.

El abuso de cualquier tipo de sustancia o actividad para tratar de enmascarar los problemas que nos va presentando la vida, solo consigue que estos aumenten en todos los casos minando la salud, la economía y provocando el aislamiento social de quienes sufren este tipo de dependencias.

La mejor forma de solucionar los problemas no es esconderlos y mirar para otro lado, sino plantarles cara valientemente, y si es preciso con ayuda de especialistas que te aporten pautas para encajarlos sin derrumbarte, consiguiendo con ello un fortalecimiento personal, que te hará sentir más seguro ante otras nuevas situaciones que te presente la vida, y la liberación y felicidad que supone ser capaz de superar obstáculos.

En cualquier caso, todo comenzará por reconocer la adicción que te está limitando y echando a perder tu vida, además de provocar un sufrimiento innecesario en las personas que te quieren, y para ello, deberás de plantearte si eres capaz de evitar ese trago, dosis, pastilla o actividad que invariablemente utilizas de forma continua, prescindiendo efectivamente de ello.

Si después de plantearte suspender el uso de esa sustancia o actividad que tanto necesitas, no eres capaz de contenerte, claramente estás ante una dependencia limitante y nociva, que necesitará de terapia psicológica y otros procedimientos para conseguir liberarte.

Una vez que identificas los efectos nocivos que te está generando tu adición, tienes que pedir ayuda inmediatamente, porque el poder de las adiciones anula la voluntad y la consciencia sobre el problema limitando rápidamente tu deseo de superarlo.

  1. Si tienes fijaciones muy extremas y persistentes, dificultad para distinguir lo imaginario de lo real, y en ocasiones te comportas de forma que ni tú mismo consigues entender posteriormente, puedes estar padeciendo síntomas de esquizofrenia, que sin tratamiento pueden tener una evolución degenerativa que puede ser invalidante para llevar una vida normal.

Así que si te sientes identificado con estos síntomas, debes de acudir inmediatamente a consulta médica para establecer un diagnóstico y tratamiento adecuado, que incluirá una medicación específica y terapia psicológica.

cuando ir al psicólogo

  1. Otra causa de consulta psicológica inmediata, está relacionada con los trastornos de la alimentación

Si tras hacer un régimen de adelgazamiento, comienzas a comer compulsivamente en grandes cantidades para luego tratar de deshacer el error vomitando o consumiendo laxantes a discreción, o directamente tu inapetencia para comer va en aumento, y cuánto más adelgazas más se fija tu idea de no alimentarte, estás entrando en una espiral muy peligrosa que deteriorará rápidamente tu salud física y mental, que pueden acabar en graves situaciones invalidantes o incluso fallecimiento.

La bulimia y anorexia son trastornos que requieren de un diagnóstico y unas terapias psicológicas inmediatas, para ayudarte a aceptar la propia imagen, trabajar la autoestima, y gestionar otros conflictos desencadenantes.

Resumiendo todo lo anterior, existen muchas situaciones conflictivas y limitantes en la vida que pueden tener una solución más práctica, positiva y sobre todo menos dolorosa si se cuenta con ayuda psicológica, y se sabe cuándo ir al psicólogo, de tal manera que si te estás enfrentando últimamente a una de éstas situaciones:

  • Una falta de control frente a los acontecimientos diarios, que no sabes cómo manejar.
  • Tienes crisis de ansiedad con bastante frecuencia.
  • No eres capaz de dominar tus emociones y las llevas al límite
  • Estás atravesando circunstancias extraordinarias difíciles de superar sin ayuda.
  • Te invaden continuamente pensamientos pesimistas, ciertas obsesiones limitantes, manías enfermizas, o miedos irracionales.
  • No puedes controlar tu agresividad.
  • Te estás cuestionando qué sentido tiene tu vida, y has perdido el interés por todo.
  • Dependes de sustancias o actividades nocivas para tu salud física y psí
  • Estás cada día más aislado por tu propia voluntad.
  • Sufres trastornos del sueño, que te impiden llevar una vida normal.
  • O la preocupación por tu imagen está llevándote a prescindir de una adecuada alimentació

Tú mismo tienes la respuesta sobre cuando recurrir a un psicólogo, porque este profesional evaluará tu estado de salud mental y te ayudará con la terapia psicológica más adecuadas en cada caso.

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¿Qué es la terapia sistémica y en qué consiste?

En éste mundo de inmediatez, cada vez resulta más difícil gestionar los problemas que nos presenta la vida, tales como un duelo, un hijo rebelde, o una ruptura afectiva, situaciones bloqueantes que impiden adoptar decisiones adecuadas y positivas, haciendo necesario recurrir a ayuda psicológica en la que puede estar incluida la terapia sistémica.

Actualmente las estadísticas apuntan a un considerable aumento de las consultas médicas por ansiedad, estrés, y depresión, la venta de libros de auto ayuda, y el consumo de ansiolíticos.

Ante este escenario, desde Psicotep, queremos explicarte en qué consiste la terapia sistémica como uno de los enfoques  que en el campo de la psicología se utilizan para solucionar crisis y conflictos emocionales de los individuos tanto a nivel personal como en sus relaciones con los demás.

Recurrir a la ayuda de un psicólogo es importante para aprender a enfocar los problemas de otra manera, dado que muchas veces el entorno no cambia, siendo cada cual quién con una nueva actitud consigue vencer la ansiedad y la depresión a través del uso de nuevas herramientas.

decisiones en una terapia sistémica

¿En qué consiste la Terapia sistémica?

La Terapia sistémica parte de comprender la importancia que las  relaciones sociales tienen en la vida de cualquier individuo, y cómo se desarrolla la existencia de cada uno de nosotros entorno a los grupos o  los Sistemas de los que somos parte integrante. Dentro de la configuración de nuestra vida las personas pertenecemos a varios de estos sistemas: el núcleo familiar es el principal Sistema, mientras que las amistades, y compañeros de actividades son otros Sistemas en los que interactuamos diariamente, y de los cuales recibimos valores, ideas o actitudes que  nos conforman a lo largo del tiempo.

La Terapia sistémica es una rama de la psicología que no trata al individuo de forma aislada ya que considera que nuestra  manera de ser depende de lo que aprendemos en los sistemas en los que interactuamos.

Partiendo del concepto de Sistema como grupo con entidad propia por encima de la cantidad de miembros que lo conforman, y sustentado por la interacción entre ellos, se considera al individuo como parte integrante del Sistema, y por tanto su conducta está directamente ligada a éste, de tal manera que la terapia partirá de identificar, y diagnosticar qué tipo de relaciones existen entre los miembros de cada Sistema para entender la conducta individual.

¿En qué consisten las sesiones de terapia sistémica?

La terapia sistémica está dirigida principalmente a la familia, y a través de las consecutivas sesiones el psicólogo actúa de guía para el paciente observando los distintos roles que tienen los miembros de la unidad familiar y sus posiciones con respecto al Sistema para establecer su funcionamiento.

De ésta forma cada individuo de la familia podrá ver su posición dentro del grupo y cuáles son las consecuencias: funciones que no le corresponden, papeles que no le han sido asignados, relaciones insanas y negativas, como puede ser por ejemplo. que un hijo intente ostentar la autoridad frente a su padre y madre.

El primer paso dentro de las técnicas y pautas en psicoterapia consisten en analizar y comprender en qué tipo de Sistema se encuentra el paciente para llegar al núcleo u origen de los problemas.

El segundo paso, puede ser modificar la posición y los límites entre los individuos que conforman el Sistema, o entre los subsistemas (subgrupos del grupo principal).

Cada grupo familiar tiene múltiples vías a la hora de interactuar que se van generando a través de unas reglas que marcan la forma, y el modo a través del tiempo, creando sus propias formas de relación.

relaciones familiares durante la terapia sistémica

Los límites, reglas y pautas dentro del Sistema familiar indican el orden de jerarquía, y los límites entre subcomponentes, de tal manera que los problemas surgen cuando se producen cambios en la jerarquía, o se sobrepasan límites entre subsistemas ( matrimonio, padres, hijos, hermanos), cosas ambas que suceden en muchos casos por la misma evolución temporal o circunstancial.

Los subsistemas tienen una determinada función en la familia, dentro del Sistema familiar el primer subsistema es la pareja, y por tanto, esta deber definir muy claramente unos límites y espacios propios para preservar su continuidad, que además serán un referente posterior para sus hijos sobre las relaciones de pareja y forma de trato y comunicación.

El subsistema conyugal con el tiempo se convertirá además en subsistema parental cuando lleguen los hijos que serán el subsistema filial, y su función será cuidar, educar y trasmitir un determinado tipo de autoridad, que progresivamente deberá dejar paso a la autonomía de los hijos a medida que vayan creciendo.

Los hijos a su vez conformarán nuevos subsistemas personales y con sus hermanos, con los que establecerán diferentes interacciones, en las que compartirán, competirán o cooperarán.

Existen tres tipos de límites que regulan los subsistemas, cuando los límites son muy rígidos existe una mayor autonomía pero el contacto afectivo es mínimo, mientras que si los límites están muy difusos, se produce un mayor contacto afectivo pero se genera mucha dependencia, por tanto los límites deben ser claros para que se produzca intercambio y contacto afectivo, pero marcando espacios propios que favorezcan la autonomía.

Dentro de la terapia sistémica se intenta modificar el tipo de patrón de interacción que se está dando en la familia y en la que todos sus miembros están implicados, introduciendo pequeños cambios que progresivamente modifiquen dicho patrón conflictivo.

Con ello se pueden conseguir dos tipos de cambios:

Un cambio a nivel individual que no repercute en el conjunto del Sistema, por lo que no resulta fiable al no modificar la estructura general del Sistema en el que se origina el conflicto.

Cambio en la estructura del Sistema que repercute en todos sus integrantes, con lo que se consiguen unos resultados duraderos.

Técnicas habituales de la terapia sistémica

Para resolver el conflicto que presentan los pacientes, los psicólogos que trabajan con técnicas de terapia sistémica deben de recrear una especie de mapa familiar y las distintas formas de interconexión entre los miembros, utilizando una gran variedad de herramientas, entre ellas las más utilizadas son:

  • Sesiones en las que se realizan preguntas circulares para una indagación sistémica, sobre la situación preguntando a un miembro de la familia sobre una visión panorámica de interrelaciones entre otros miembros, para conseguir que se comparta un punto de vista común, a la vez que se amplía la información recabada con incorporación de nuevos puntos de vista.
  • Introducción de nuevas pautas y elementos a través de las preguntas milagro, en las que se pide a la familia que exprese como sería la relación si de repente se obrara un milagro y el problema desapareciera, consiguiendo respuestas que ayudan a que el cambio se produzca.
  • Inducción a la búsqueda de excepciones en las que la interacción ha sido positiva, o en las que las actitudes y reacciones han sido diferentes, para centrar la atención en esas circunstancias que han resultado provechosas para el entendimiento y la armonía y de ésta manera poder fomentarlas.
  • Trabajos de reformulación positiva, para neutralizar la percepción que plantean los miembros de una familia sobre uno de ellos a quien consideran un problema, transformando la carga negativa con la que han etiquetado a ese individuo, en solución del conflicto. De ésta manera, el problema del hijo rebelde, puede estar generado por la intención de sacar a sus padres de una situación conflictiva diferente, lo que redefinirá el tipo de relación y anularía la etiqueta negativa.
  • Terapia breve estratégica, centrada en diagnosticar el problema y resolverlo sin modificar las estructuras familiares, para lo cual se genera un dialogo en el que la familia expresa sus problemas, y en el que el psicólogo observa el tipo de comunicación que existe entre los miembros, grados de jerarquía, y otras informaciones necesarias para perfilar un objetivo, tras lo cual se pasa a la intervención marcando diferentes pautas.

tratamiento de terapia sistémica

Estos son algunas técnicas que se pueden practicar en terapia sistémica para resolver problemas familiares y conflictos psicológicos, con unas altas probabilidades de mejora.  Es muy importante recurrir a la ayuda psicológica  cuanto se comienza a detectar un problema, sin esperar a que sea mayor.

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Psicología para adolescentes: tratamiento y soluciones

La adolescencia es una etapa generalmente difícil dentro del proceso evolutivo de las personas, ya que se producen importantes cambios hormonales que afectan no sólo al aspecto físico, sino que implican continuos cambios emocionales en una personalidad que se va perfilando progresivamente, aunque todas las personas continúan evolucionando psíquicamente durante toda la vida. Cuando se producen cambios importantes en la actitud de los chicos resulta necesario en muchos casos acudir a expertos en psicología para adolescentes.

Adolescencia y pubertad coinciden entre los 10-16 años, siendo más precoz en las mujeres, mientras se producen los cambios fisiológicos que desembocan en la maduración de los órganos reproductores, y tras el desarrollo masculino y femenino, continua la etapa adolescente durante algunos años más, hasta los 18 o 20 años, dependiendo de cada persona, marcando el final de la adolescencia la aceptación social del individuo en el mundo adulto dentro de su entorno.

Principales cambios psicológicos y de comportamiento en los adolescentes

Los cambios en la adolescencia son muy rápidos y en ellos no sólo están involucrados los aspectos biológicos, sino también los intelectuales y emocionales, en un proceso de desarrollo hacia la autonomía personal, gestión emocional y relaciones sociales, que hacen vivenciar al sujeto un entorno nuevo, y verse a sí mismos de una manera también diferente dentro de ese mundo por descubrir.

 

Entre los cambios psicológicos y sociales en la adolescencia más significativos están:

  • La curiosidad por adentrarse en nuevos contextos y experimentar nuevas sensaciones.
  • Análisis del entorno, formulando nuevas hipótesis, y estableciendo sus propios razonamientos y conclusiones.
  • Rebeldía frente a los principios establecidos por los adultos.
  • Opinión personal frente a todo lo que les rodea, principalmente sobre las obligaciones, la familia, y la autoridad.
  • Sentimientos y actitudes apasionadas frente a determinados conceptos y situaciones, estableciendo fuertes compromisos sean razonables o equivocados.
  • Fuerte necesidad de pertenencia al grupo de iguales para compartir aficiones e ideas, para consolidar nuevos valores y normas.
  • Consolidación de la identidad sexual tras la aparición de la atracción física, que desemboca en muchos casos en el primer amor, y el descubrimiento del placer propio y compartido.
  • Orientación sexual, en ésta etapa comienzan a definirse las preferencias y gustos.
  • Búsqueda de la propia identidad y del lugar que se ocupa entre el resto, lo que puede llevar a un refuerzo de la autoestima en el adolescente, o a que ésta desaparezca, cuando existe una percepción negativa de uno mismo.
  • Autoconcepto positivo o negativa, que empuja al adolescente a comportarse con actitudes más colaboradoras y comunicativas, o a replegarse en sí mismo y presentar actitudes esquivas, y dañinas para el propio sujeto, rechazando la guía paterna, la comunicación y el cuidado personal, tanto en sus hábitos alimentarios, de descanso, higiene, estudio y obligaciones, dentro de los cuadros más comunes de problemas en la adolescencia.

inicios de orientación y definicion de la sexualidad en adolescencia

Actitud de los adolescentes y peligros que se deben detectar

Como ya hemos visto son muchos los cambios y procesos que se generan en el espíritu de un adolescente, y por ello es fundamental el acompañamiento adulto, siendo los padres los que mejor conocen la forma de ser de sus hijos, y los que pueden detectar más continuamente los cambios que en ellos se producen, para identificar posibles problemas que pueden desembocar en enfermedades que deben ser tratadas por expertos en psicología para adolescentes.

Rechazo de la propia imagen
  • Como es el caso de la bulimia y anorexia, que afectan fundamentalmente a las chicas que rechazan su nueva imagen al hacerse mujeres con un desarrollo del cuerpo que asumen de una forma distorsionada haciéndolas sentir feas y obesas. Es tarea de los padres estar pendientes de los cambios de peso, y controlar los hábitos de alimentación, reforzando las normas de sentarse juntos a comer y cenar, y solicitando ayuda para la anorexia especializada. Y en caso de detectar rechazo continuado a la comida, falta de apetito, o escapadas de la mesa al baño, recurrir rápidamente a una consulta de psicología para adolescentes, antes de que se produzcan graves deterioros en la salud de los adolescentes, que pueden desencadenar en procesos irreversibles.
  • Existen otro tipo de problemas de rechazo de la imagen relacionados con el reconocimiento de la identidad sexual y preferencias, que de no ser atendidos, pueden generar una frustración tan grande que deriva en depresión o incluso en suicidio, por lo que se trata de temas muy serios que deben ser igual que en el caso anterior consultados a expertos en psicología para adolescentes.

autorechazo adolescente

Libertad sí, pero regulada y con normas

En éste sentido los adolescentes mantienen criterios muy firmes y mucha seguridad frente a determinadas maneras de pensar, sacando de algún modo una parte de su lado que empieza a intentar ser adulto, mientras que en otras cuestiones presentan una gran fragilidad, irresponsabilidad y desconcierto frente a circunstancias que aún no saben cómo manejar, y en las que muchas veces es imprescindible el asesoramiento psicológico.

  • Este es el caso de la necesidad que todos los adolescentes demandan a la hora de salir solos, querer alargar el tiempo fuera de casa, o no dar explicaciones cuando sus padres les preguntan sobre temas relacionados con sus amigos, pero sin embargo un adolescente habitualmente no sabe gestionar por sí mismo un problema de bullying o acoso escolar, que puede guardar para sí, sin hacer partícipes a quienes le pueden aportar ayuda psicológica, desencadenando situaciones que en no pocos casos acaban con pésimas consecuencias.
  • También el exceso de libertad, desencadena situaciones como el embarazo no deseado en la adolescencia, cuando aún no disponen de información suficiente para gestionar un sexo responsable, y las consecuencias de practicar sexo indiscriminadamente, que pueden derivar en prostitución, sida u otras enfermedades graves.
  • En la búsqueda de un entorno cómodo, algunos adolescentes caen en manos de sectas, grupos violentos o bandas callejeras que cada vez alejan más al joven de un proceso de maduración adecuado, y le alejan de un comportamiento social correcto. Puesto que los padres son las personas más próximas y los mejores conocedores de sus hijos, deben recibir información sobre psicología para padres de adolescentes, que les ayuden a detectar y solucionar problemas y conflictos.
Comunicación, incomunicación y consecuencias

ser rebelde durante la adolescencia

Los adolescentes en general demuestran una rebeldía frente a todas las opiniones, obligaciones y normas impuestas principalmente por los padres, aunque también se puede dar con los profesores y cualquier tipo de personas que ostenten una autoridad e impongan normas.

Esos pequeños que antes demandaban continuamente demostraciones de afecto por parte de su padre y madre, ahora rechazan toda manifestación de éste tipo, y sobre todo en público, mostrándose generalmente esquivos, y poco comunicativos, considerando que sus padres son unos carcas anticuados, que siempre están enfadados, lo que hace que los padres en general encuentren bastante insoportables a sus hijos, generándose fuertes tensiones en éste período, que se pueden solucionar con ayuda psicológica.

Por tanto toda la comunicación verbal que los adolescentes nieguen a sus padres, debe ser interpretada por estos bajo una perspectiva no verbal, para averiguar si las actitudes y reacciones exceden lo razonablemente admisible, o puede haber problemas graves subyacentes, que requieran ayuda psicológica inmediata.

Tanto las conductas desmedidas como la falta de conflicto alguno, pueden ser causa de alarma, ya que en el segundo caso puede que el adolescente esté enmascarando sus problemas, lo que le puede impedir mantener relaciones normales con el resto, necesitando ayuda en psicología para adolescentes.

En ésta etapa se producen importantes crisis existenciales, con señales que tanto padres como educadores deben interpretar, para evitar depresiones que pueden acabar incluso en suicidios, recibiendo una adecuada ayuda psicológica para jóvenes.

  • Ante cambios de actitud muy negativos como dejar de atender el aseo personal, tratar de estar fuera de casa el mayor tiempo posible, bajar en el nivel de estudios o abandonarlos, hay que plantearse con qué tipo de grupo se está juntando el adolescente, porque copiará y asimilará las conductas que le identifiquen con sus iguales, y la superación de ésta situación requerirá de terapia para jóvenes. En estos casos hay que plantearse que muy probablemente el joven tiene problemas de auto aceptación, y dificultades para comprender los cambios que atraviesa, y por eso elige un grupo en el que se siente más cómodo aunque ello le suponga ir por mal camino, siendo frecuente que se refugie en el consumo de drogas y alcohol para evadirse de su realidad. Ante estas actitudes los padres o responsables, deben buscar soluciones buscando mediadores que puedan comunicarse más fácilmente con los adolescentes, y recurrir a la ayuda especializada en psicología para adolescentes.

Algunos síntomas que presentan los adolescentes con problemas de salud mental

drogadicción en la adolescencia

  • Continuos cambios de humor que requieren de una adecuada ayuda para la ansiedad.
  • Cambios exagerados de comportamiento
  • Apatía y falta de rendimiento escolar, requieren una adecuada terapia.
  • Cambios importantes en la conducta alimentaria, hábitos higiénicos y trastornos del sueño, con insomnio de conciliación o hipersomnia durmiendo por el contrario un gran número de horas, son problemas que puede solucionar un consultor psicológico.
  • Trastornos físicos como frecuentes dolores de cabeza, estómago, o espalda.
  • Indicios de drogadicción, alcoholismo, o autolesiones en adolescentes.
  • Apatía, indiferencia y aburrimiento ante situaciones divertidas y ocio.
  • Hiperactividad y falta de concentración que les impide comenzar y terminar cualquier tipo de actividad.
  • Imposibilidad de establecer una comunicación con los jóvenes rebeldes, sin que medie conflicto en sus relaciones con los padres y otras personas con autoridad.

Los problemas de salud mental en adolescentes tratados a tiempo, suelen solucionarse en un 80% cuando reciben un tratamiento adecuado en la consulta del psicólogo para establecer mediación y terapia grupal e individual.

Si los problemas de salud mental en la adolescencia no se tratan a tiempo, desencadenan procesos que pueden derivar en graves dependencias, conductas intolerables mucho más difíciles de corregir, depresiones severas, aislamiento total, e incluso suicidios.

Con una adecuada evaluación, y tratamiento, todas las enfermedades mentales pueden ser controladas, y en muchos casos superadas.

Pide cita en con nosotros, para resolver los problemas de tu hijo, en nuestra consulta especializada en psicología para adolescentes.

¿Qué es el trastorno depresivo mayor? ¿Cómo combatirlo?

Sentimiento de culpabilidad; escaso interés en realizar cualquier tipo de actividad que implique socializar; pérdida de apetito o incluso intentos de suicido. El trastorno depresivo mayor es una enfermedad mental muy complicada que afecta a un 5,2% de la población española. Y esta cifra solo hace referencia a las personas diagnosticadas por un especialista. En este artículo te contamos todos los aspectos que rodean a la depresión, consejos para prevenirla, sus síntomas y cómo combatirla.

Definición de Depresión

El trastorno depresivo mayor es comúnmente conocido con el término depresión. Este trastorno emocional provoca un profundo sentimiento de tristeza constante y una pérdida de interés hacia cualquier tipo de actividad. El trastorno depresivo mayor también es llamado «depresión clínica».

Este trastorno afecta de forma directa a los sentimientos, pensamientos y el comportamiento de la persona que lo sufra. Se pierden las ganas de llevar a cabo una rutina o realizar cualquier tipo de actividad, incluso el paciente llega a sentir que no merece la pena seguir viviendo.

El trastorno depresivo mayor o sencillamente, la depresión, no es una enfermedad fácil de detectar y sencilla de tratar. Aunque, el hecho de que sea una enfermedad complicada -como ocurre con cualquier trastorno mental- no quiere decir que sea imposible salir de ella. Tanto para la detección como para el tratamiento, la opción más adecuada es acudir a un médico especialista.

Síntomas de la depresión

Los síntomas del trastorno depresivo mayor son muchos y muy complejos. Una persona no debe porque experimentar todos estos síntomas para ser diagnosticada con este trastorno. De la misma forma, estos síntomas se pueden experimentar tanto de forma aislada como conjuntamente durante un período específico o de forma continuada. Por norma general, una persona con depresión evitar tener cualquier tipo de relación social.

Durante estos periodos, una persona con trastorno depresivo mayor puede experimentar todos o varios de los siguientes síntomas:

  • Profundo sentimiento de tristeza o vacío sin ningún motivo aparente.
  • Arrebatos de enojo, irritabilidad o frustración por detalles que no tienen gran importancia.
  • Poco interés hacia diferentes actividades habituales. Es muy común que una persona con depresión no tenga interés en realizar actividades de ocio, practicar deporte o mantener relaciones sexuales.
  • Una persona con trastorno depresivo mayor suele presentar fuertes alteraciones del sueño. La forma en la que se releva estas alteraciones depende de la persona: pueden dormir demasiadas horas al día o al contrario, presentar un fuerte insomnio.
  • Falta de energía y cansancio crónico. Una persona que sufre depresión tiende a evitar realizar cualquier tarea diaria alegando un fuerte cansancio y falta de energía.
  • El trastorno depresivo mayor también suele generar un trastorno de la alimentación. Las personas pueden tener una falta de apetito que les hace adelgazar considerablemente en un corto periodo de tiempo. Por otro lado, la persona puede aumentar de peso al comer de forma compulsiva sin ningún tipo de control y motivado por la depresión.
  • Otro de los síntomas que marcan el trastorno depresivo mayor es estar nervioso de forma habitual o experimentar episodios de ansiedad.
  • La depresión también provoca un fuerte sentimiento de culpa. La persona que experimenta este trastorno tiende a culparse de cualquier problema que le suceda a él mismo o a su alrededor. Se trata de una espiral muy complicada y de la que es muy difícil salir. Además, una persona con depresión se suele sentir inútil y con una fijación por sus fracasos.
  • El trastorno depresivo mayor también provoca lentitud a la hora de hablar, pensar o realizar cualquier tipo de movimiento físico.
  • Pensamiento frecuente o recurrente sobre la muerte o el suicidio.
  • Otro de los síntomas comunes entre la gente con depresión es una fuerte dificultad para tomar decisiones o recordar citas.

trastorno depresivo en niños

Depresión síntomas en niños y adolescentes

Aunque suene bastante duro, la depresión también afecta a niños y adolescentes. Es cierto que los síntomas no son muy diferentes a los síntomas de los adultos, pero hay varias diferencias que marcan este trastorno.

Los niños más pequeños suelen presentar síntomas de tristeza muy profunda; irritabilidad ante determinadas situaciones leves; fuerte apego ante los progenitores; dolores constantes; pérdida de peso o negación hacia la rutina escolar.

Los adolescentes que sufren de un trastorno depresivo mayor presentan síntomas más semejantes a los adultos. Sin embargo, la etapa en la que se encuentran los jóvenes hace que sea mucho más complejo su identificación y diagnóstico. Los adolescentes con depresión se sienten extremadamente sensibles ante cualquier situación delicada y tienden a actuar de forma muy dramática. Pierden el interés por las actividades de ocio habituales; practican la autolesión o consumen drogas recreativas o alcohol.

¿Cómo prevenir el trastorno depresivo mayor?

Cuando se trata de trastorno mentales y emocionales es muy complicado asegurar un método preventivo que asegure resultados. No obstante, las personas que experimentan algunos de los síntomas de forma habitual puede seguir alguna estrategia que calme y rebaje la situación.

Llevar a cabo medidas para controlar el estrés y mejorar la autoestima. Son dos procesos muy complicados, pero imprescindibles para poder llevar una vida normal.

Apoyarse en la familia y amigos. Muchas personas que sufren los estragos de un trastorno depresivo mayor suelen alejarse de sus amistades por diversos motivos, pero esto es un arma de doble filo que puede provocar complicaciones mayores. Es importante saber que los amigos o la familia no son médicos, pero son un apoyo imprescindible.

Realizar tratamiento ante el primer síntoma. Es habitual que las personas rechacen ir a un especialista ya que no se suele aceptar que se sufre de este trastorno. Sin embargo, cualquier persona debería acudir de forma habitual a un psicólogo o médico especialista si no se encuentra totalmente bien.

¿Cuál es el tratamiento para el tdm?

Psicoterapia

La terapia psicológica puede adquirir un diverso número de enfoques, sobre todo si se trata de adolescentes o niños. En adultos, el tratamiento de la depresión suele contar con una terapia cognitivo-conductual (TCC) y la psicoterapia interpersonal (TIP).

La terapia cognitivo-conductual, enfocada en la vinculación del pensamiento y la conducta, se asocia al tratamiento de mantenimiento y contribuye a incrementar la efectividad del mismo.

La psicoterapia interpersonal suele ser más lenta que los otros tratamientos. Esta terapia se centra principalmente en la forma en que las relaciones personales y determinados problemas afectan a cada persona.

psicoterapia contra la depresion

Tratamiento farmacológico

Cuando el paciente presenta un cuadro depresivo moderado o grave, el tratamiento suele requerir la ingesta de fármacos, aunque siempre van acompañados por psicoterapia. Los antidepresivos son medicamentos que actúan cambiando las sustancias químicas del cerebro -como la serotonina, neropinefrina y dopamina- que regulan el estado de ánimo. Estos medicamentos deben ser recetados y aprobados por un médico especialista capacitado para ello ya que cada medicamente afecta de una forma diferente a la persona.

Otros tratamientos menos convencionales

Como ocurre con casi cualquier enfermedad, es muy habitual ver otro tipo de tratamientos complementarios que pueden mejorar la situación, aunque no sustituyen las terapias nombradas previamente. Por ejemplo, la autoayuda guiada persigue el objetivo de que el paciente que sufre trastorno depresivo mayor adquiera una capacidad de autocontrol y manejo de las situaciones que puede experimentar.

El ejercicio físico también puede ayudar a mejorar el bienestar personal de pacientes con trastornos depresivos. Los expertos apuestan por un programa de ejercicio de intensidad moderada al menos 2 o 3 veces a la semana. No se trata de un ejercicio especial, si no de la mínima actividad física que cualquier persona debería realizar. No obstante, esto puede repercutir en una clara mejoría.

Consumir determinados alimentos o realizar una dieta determinada también puede ayudar a superar determinados periodos depresivos. El calcio, el magnesio, el potasio, el selenio y el litio son los minerales más efectivos para combatir la depresión. A su vez, los alimentos ricos en serotonina son imprescindibles. El pescado azul, la carne, los huevos o los lácteos son algunos de ellos.

¿Quieres superar la depresión crónica?

tratamientos contra la depresión

El trastorno depresivo mayor es una afección demasiado grave que puede llegar a provocar efectos muy graves en el paciente. Si te has sentido identificado con alguno de los síntomas descritos en los primeros párrafos, te invitamos a que solicites una consulta con nuestros especialistas. Contacta con nosotros y te ayudaremos en todo lo que podamos.

La primera parte de nuestro tratamiento consiste en hacer una evaluación de las circunstancias personales de nuestro paciente. La psicoterapia es una buena vía para tratar la depresión y en Psicotep tenemos un método de intervención flexible que consiste en emplear las técnicas más adecuadas para la persona que tratemos.

¿Cuáles son los síntomas de la ansiedad? Causas y tratamiento

Actualmente, los problemas de ansiedad se han convertido en uno de los motivos más comunes por los que acudimos a la consulta de nuestro médico de cabecera.

Vivimos sometidos a situaciones de estrés en nuestra rutina diaria, bien por trabajo, familia, pareja…etc. Muchas veces estas situaciones nos superan y nuestro cuerpo tiende a ponerse en alerta y se produce una respuesta fisiológica, lo que conocemos como ansiedad.

La ansiedad es una reacción normal, el problema viene cuando los síntomas de la ansiedad se incrementan, aparece la angustia, los complejos que no son razonables, la hiperventilación, entre otros muchos.

Cuando percibimos estos síntomas de la ansiedad es cuando debemos preocuparnos, ya que puede generar en nosotros mismos problemas psicológicos y físicos ocasionados por nuestra mente, es decir, por situaciones que nos generamos nosotros mismos en nuestra cabeza que provocan que el cuerpo actúe de una manera que no es la natural.

¿Cuáles son los síntomas de la ansiedad más habituales?

Los síntomas de la ansiedad no se producen de la misma manera en todas las personas que la padecen, hay varios tipos de síntomas que podemos clasificar en 5 grandes grupos:

  • Síntomas físicos de ansiedad: Con esto nos referimos a las alteraciones que se producen a nivel físico, sudoración, taquicardias, náuseas…
  • Síntomas psicológicos de ansiedad: Se trata de las alteraciones que se producen a nivel mental, agobio, inseguridad, miedo de perder el control…
  • Síntomas comportamentales de ansiedad: Con este tipo de síntomas de la ansiedad nos referimos a los cambios que tienen lugar en la forma de comportarnos. Además los que están a nuestro alrededor son capaces de apreciarlo. Hablamos de bloqueos, cambios en la expresión corporal, impulsividad…
  • Síntomas cognitivos de ansiedad: Estos síntomas se aprecian porque se producen anomalías en la forma en la que pensamos y razonamos ante las situaciones, perdemos la concentración, somos más susceptibles…etc.
  • Síntomas sociales de ansiedad: Se perciben porque nuestra forma de relacionarnos con los demás se altera, tenemos problemas para expresarnos, es muy fácil que nos irritemos, hay cierto grado de ensimismamiento…etc.

Se puede decir, que a grandes rasgos estos son los síntomas de la ansiedad que padece una persona que se ve afectada por este problema.

A continuación os vamos a contar los síntomas de la ansiedad que ocurren de manera más habitual en mucha gente, desencadenados por diferentes motivos.

día día con ansiedad

Síntomas de ansiedad más frecuentes

  • Intranquilidad y desasosiego de manera habitual. Normalmente, una persona que padece este tipo de síntoma se encuentra en una situación de nervios constante sin encontrarse ante una situación que suponga estar en estas condiciones. También la intranquilidad es otro de los síntomas de la ansiedad más habituales en personas que sufren ansiedad.
  • Dolor de pecho, palpitaciones y taquicardias. Los síntomas de la ansiedad muchas veces no son externos, pueden ser internos que afecten a nuestro corazón. Tenemos la sensación de que este se acelera sin una explicación aparente. Este tipo de síntomas muchas veces generan equívocos a quien lo padece, ya que muchas veces un estado de nervios acompañado de una taquicardia se puede asociar con un infarto. Este estado de tensión, puede provocar un dolor en el pecho que ya lleva a nuestra mente a ponerse en la peor de las situaciones, lo que hace que nos pongamos más nerviosos todavía. La explicación a este dolor de pecho es que como se produce un aumento de la entrada de aire a nuestros pulmones, estos se hacen más grandes y se tocan con las costillas, de tal forma que sentimos una pequeña presión. Para calmar este tipo de síntomas de la ansiedad es recomendable practicar masajes en la espalda, hombro y pechos para destensar a la persona que lo está sufriendo.
  • Sensación de ahogo y problemas para respirar. Este síntoma de la ansiedad es uno de los más desagradables y angustioso, pero todo se da por un motivo. Nuestro cuerpo es el responsable de determinar la cantidad de aire que entra y que sale de nuestros pulmones. En situaciones de nerviosismo o presión, lo que introducimos en nuestro cuerpo es una cantidad de oxigeno mayor a la que consumimos de manera habitual. Este es el punto en el debemos dejar de acumular aire en nuestro organismo para que se equipare el nivel de oxígeno. Lo hace nuestro cuerpo frente a estas situaciones es dejar de respirar o respirar de una manera más lenta, de tal forma que perdemos el control de nuestra respiración durante un corto periodo de tiempo.
  • Mareos y palidez. Los síntomas de la ansiedad que generan mareos o palidez normalmente vienen causados por la hiperventilación. Se genera una inestabilidad en nuestro cuerpo que muchas veces nos puede llevar a desmayarnos. Muchas personas sienten miedo a desmayarse en situaciones de ansiedad, pero la verdad el que es prácticamente imposible que esto suceda. Los desmayos se suelen producir a causa de una bajada de la tensión y en una situación de ansiedad lo que se produce es una subida de la tensión, por lo que la presión arterial tiende a subir.
  • Aprensión. Este tipo de síntoma de la ansiedad se genera por una preocupación constante por determinada situación y bajo la cual, no tenemos ningún control con respecto a lo que va a suceder en un futuro con esa situación, en el caso de que sucediera. Muchas veces cuando solo le vemos la parte mala a las cosas que pueden suceder, generamos en nosotros mismos situaciones que nos hacen estar al límite, por lo que dificultad tener una vida normal, viviremos siempre preocupados por todo.

causas frecuentes de la ansiedad

  • Depresión y bajada de autoestima. Lo que pueden desencadenar depresión en muchos casos viene determinado por la preocupación frecuente, el cansancio, la irritabilidad. Por ello, las personas que se ven sometidas a una bajada de autoestima, esto les suele generar depresión y ansiedad. Ambos trastornos van de la mano. Una de las cosas más preocupantes de la ansiedad es que cuando se suma con la depresión y la bajada de autoestima se despierta en las personas un instinto suicida. No es lo habitual, pero puede suceder en situaciones en las que una persona se vea muy al límite.
  • Trastornos del sueño. El trastorno del sueño es otro de los síntomas que nos indica que una persona sufre ansiedad, así como el insomnio y las pesadillas nocturnas. Cuando algo nos preocupa o nos afecta tendemos a darle vueltas a nuestra cabeza de forma constante, lo que genera un estado de intranquilidad e inestabilidad que también nos afecta a la hora de dormir. Para poder combatir problemas como el insomnio se recomienda la música antes de dormir para que nos relaje y nos ayude a desconectar. Lo más importante frente a este tipo de síntoma de la ansiedad es no frustrarse, ya que la propia frustración nos impedirá conciliar el sueño.
  • Sudoración y temblores. Cuando sometemos a nuestro cuerpo a una situación de alerta o de tensión, el organismo tiende a prepararse para saber cómo reaccionar. La temperatura corporal aumenta por lo que para hacerle frente al calor tendemos a sudar con el objetivo de reducir la temperatura y enfriar el cuerpo. A medida que la ansiedad se va calmando, los niveles de sudoración se van regulando. Los temblores son una forma de reaccionar habitual en nuestro cuerpo ante situaciones que nos provocan nervios o que nos da miedo. Lo más habitual es que cuando una persona siente ansiedad su cuerpo provoque temblores, los cuales irán desapareciendo a medida que la persona se relaja y vuelve a la normalidad.
  • Sensación de amenaza y pensamientos obsesivos. Por lo general, las personas que sufren ansiedad tienden a tener pensamientos negativos, sensación de perder el control sobre las cosas y distorsión de la percepción de lo que les rodea.  Cuando una persona sufre ansiedad, percibe el mundo como un lugar cruel y horrible y mucho más peligroso de lo que es realmente. Las personas que sufren este tipo de síntomas de la ansiedad pierden por completo el sentido de la realidad, lo que les lleva a vivir en un sueño. Esto aumenta la sensación de volverse locos, lo que provoca que aumenten los síntomas.

Tratamiento frente a la ansiedad

La ansiedad se puede producir de forma ocasional a causa de determinadas situaciones que nos hacen entrar en situaciones de nerviosismo o inestabilidad.

Si la ansiedad si hace frecuente y nos impide llevar una vida normal lo mejor es detectar que es lo que nos ocasiona el sufrir este tipo de problemas. Una vez detectado debemos acudir a un especialista que nos ayude y nos diga cómo actuar frente a estas situaciones angustiosas.

trucos para saber como controlar la ansiedad

Si crees que sufres ansiedad y no sabes cómo actuar no dudes en poner en contacto con nosotros. En Psicotep contamos con los mejores especialistas y que estarán encantados de poder ayudarte.

A través de nuestra página web podrás ponerte en contacto con nosotros con tan solo rellenar un formulario comentándonos tu problema, sino también lo puedes hacer por teléfono. Además no olvides que nuestra primera consulta es gratuita, no dudes y llámanos.

¿Cómo nos afecta nuestro mundo?

Ansiedad, depresión, manías … ¿cómo nos afecta las malas noticias?

Habitamos tiempos complejos, son pocas las cosas que llegamos a comprender del todo rodeados como estamos de opaca tecnología, intrincados intereses ajenos y condicionamientos invisibles.

Nuestra sociedad está profundamente asustada y por ello no pretendemos proteger con diferentes  mecanismos de control psicológicos o defensas (evasión, manías, alienación…) ante  las amenazas que la televisión nos escupe cada día: terrorismo internacional, crisis económica, cambio climático, plagas, conspiraciones… y un largo etc. Cual jinetes del apocalípsis contemporáneos tales sucesos hacen tambalear la tranquilidad aparente de nuestra cotidianidad, haciéndonos vivir ante la presencia constante de unos peligros latentes, y lo que resulta más perverso, intangibles. El no saber es sinónimo de desamparo, y por tanto, de miedo ante lo desconocido. Y a nadie le gusta sentir miedo…

Como coetáneos de la era digital contemporánea parece que tuviéramos al alcance de la mano todo el conocimiento disponible, en un click de ratón accedemos a cualquier explicación, noticia, vídeo o imagen que se nos antoje. Internet nos cambió para siempre, abriendo nuestra manera de relacionarnos con la información a la inmediatez y a la universalidad. Pero ¿y si nos preguntáramos a un nivel vivencial, honesta y profundamente, si realmente nos sentimos seguros? ¿nos asienta en un mundo comprensible tanta velocidad y complejidad? ¿tenemos asidero en una sociedad en constante cambio? ¿cómo podríamos sortear la inseguridad sin quedar paralizados?

 Tal caldo de cultivo socio-histórico supone la generación de mayores indices de personas aquejadas de ansiedad, en la psicoterapia así lo comprobamos cada día. Por no saber dónde hallar la causa real de nuestra incertidumbre, muchos desarrollan síntomas rígidos, interiorizando amenazas ante las que no pueden defenderse. De alguna manera, mantener la mente ocupada alivia la inquietud del “no saber”. Sin embargo, a pesar de proporcionar esta ilusión de control, sufrir por anticipado no varía la probabilidad real de que algo suceda; el atentado ocurrirá igual aunque salgamos a trabajar con miedo, el cambio climático prosigue su curso aunque decidamos no salir de casa…

Las evidencias científicas nos aportan, gracias a las imágenes por resonancia magnética funcional, evidencias de como nuestro cerebro se activa exactamente igual cuando la amenaza es un peligro físico real que cuando no lo es. Es decir, cuando nos invaden pensamientos irracionales “rumias mentales” se activa el modo supervivencia exactamente igual que cuando vivimos una amenaza física real. Además, consecuentemente nuestro cuerpo comienza a segregar adrenalina, noradrenalina y cortisol.Y es entonces cuando nos volvemos irritables, irascibles, pesimistas.

Entendemos por “Zona de Confort  “al  estado de comportamiento en el cual un sujeto opera en una condición de “ansiedad neutral”, utilizando una serie de comportamientos para conseguir un nivel constante de rendimiento sin sentido del riesgo (White 2009). Es una defensa más para escapar del malestar que supone vivir en un mundo que no podemos manejar. Pero, ¿y si aceptáramos la mutabilidad como una condición intrínseca y aprendiéramos a convivir con ella en lugar de escondernos, de fosilizarnos?

Siguiendo la estela de las teorías constructivas que imperaron en la psicología del aprendizaje en las décadas de los cincuenta y sesenta, debemos adaptar nuestra estructura cognitiva a este río de diferentes aguas que supone nuestro contexto, siendo nosotros también flexibles y adaptables.

Para concluir con esta reflexión en torno al miedo y la incertidumbre, el cambio y la oportunidad del cambio,  desde Psicotep queremos compartir un didáctico vídeo sobre qué es la zona de confort y sobre todo, del porqué sería beneficioso decidir salir de ella.

Confía y sal: hay un mundo ahí afuera…

Resiliencia – El cuento del Ave Fénix

Por todos es sabido que cualquier hombre, que cada sujeto de esta nuestra especie humana, es capaz de hacer lo mejor y a la vez también lo peor que imaginarse pueda (y así lo evidencian  nuestros noticiarios cada día). En ese paradójico misterio radica mucha de la riqueza, curiosidad y belleza de la disciplina que nos atañe, la psicología.

Una de las capacidades más nobles que a nuestro parecer nos conforman como personas, es la resiliencia entendiendo ésta como al conjunto de capacidades y habilidades que permiten que, cuando la adversidad se instala, uno sepa sobrellevarla, e incluso, superarla, convirtiéndose en alguien más fuerte de lo que antes era. Y es que como bien versa el dicho popular, “lo que no te mata, te hace más fuerte”.

El término que nos ocupa, alude precisamente al salto  ”resilio”  que  en latín significa “volver atrás, resaltar, rebotar”. La significación de tal enunciado deriva de la capacidad de resistencia que poseen ciertos materiales al poder doblarse sin romperse, y  recuperar la situación o forma original. Serían de esta forma resilientes, y a modo de ilustración,  un arco que se dobla para lanzar una flecha, o los juncos bajo la fuerza del viento. Los orientales trataban ya desde la antigüedad este concepto, al referir que la verdadera fortaleza se representaba en la metáfora del junco; por su flexibilidad inherente no se rompe frente a los envites del afuera (y en verdad, también de los de adentro).

Desde la neurociencia se ha estudiado este fenómeno hallando resultados que corroboran la plasticidad del cerebro, entiendo esta como la capacidad del tejido cerebral de modificarse permanentemente en estructura y función de acuerdo a los requerimientos del medio.

La neuroplasticidad sienta las bases neurobiológicas de los mecanismos involucrados en la resiliencia celular y sistémica, y también de la vulnerabilidad. Los neurocientíficos pueden documentar ahora gracias a las resonancias magnéticas funcionales, cómo el hemisferio izquierdo se activa más en las personas que practican el vivenciar mayores emociones positivas. El hemisferio izquierdo tiende a relacionarse acercándose a la experiencia, mientras el hemisferio derecho tiende a evitar y retirarse de la experiencia, limitando así los aprendizajes consecuentes de la exposición a situaciones nuevas.

Para nuestra supervivencia, nuestros cerebros han sido diseñados a priori a prestar mayor atención a las experiencias negativas e intensas que a las positivas y sutiles.  Frente a un estímulo aversivo (por ej. un depredador) nuestro cerebro codifica rápidamente como peligro y se activará una respuesta de huida o de ataque. Esa tendencia a la negatividad es lo que nos ha hecho sobrevivir como especie; siendo la ansiedad un síntoma adaptativo en su etiología.

Pero cuando, de forma intencionada y consciente, cultivamos capacidades como la gratitud, el sentido del humor, la tenacidad o las relaciones saludables, estamos expandiendo nuestra percepción de la experiencia, alejándola de un modo de funcionar estrecho y contraído, hacia una perspectiva más expansiva, donde podemos descubrir nuevas formas de elegir, y por lo tanto, mayor espacio para ser, en libertad.

De estos trabajos científicos, y de manera casi espontánea, podemos dilucidar el potencial de generar estas capacidades de manera trasversal en la educación, y trabajar así desde la prevención en post de una población más resiliente  y  consecuentemente, más feliz.

Desde la Psicoterapia cada día vemos multitud de estos automatismos que nos constriñen a una vida menos libre y plena, topamos con unas resistencias inútiles que no protegen del afuera, sino que cercenan nuestras alas

“Se dice por ahí que en el jardín del Edén creció un rosal y de allí nació un hermoso pájaro. Un día una chispa cayó sobre él y el pájaro ardió. Sin embargo, de las llamas surgió una nueva ave con grandes alas, el Ave Fénix, con más conocimiento y un gran poder de curación. Su misión es transmitir el poder que atesora , y renacer siempre de las cenizas”.

Desde Psicotep pretendemos ser el espacio de apoyo, la muleta, para ese “volver a tirar las cartas” de cada persona que viene buscando un cambio para sí. Plenamente confiamos en que cada paciente guarda ya dentro sus propias capacidades y la valentía necesaria para, pese a todo,  renacer y  remontar el vuelo…

¿Vergüenza de quién?

Cristina Moros y Fernando Botana

La vergüenza es una emoción relativamente poco estudiada dentro de la psicología, a pesar de que nuestra época está indudablemente marcada por la motivación narcisista como resorte del mecanismo social y económico imperante.

El sentimiento de vergüenza nace cuando hay una reacción interna, profunda y dolorosa ante la ausencia  de reciprocidad aprobadora generalmente en la infancia. Se manifiesta cuando, desde dentro de nosotros, sentimos que somos vulnerables ante la mirada de un Otro (sea este una persona real, o un  propio observador interno) quedando en falta, desnudos o desprotegidos ante ella.

Si bien el sentimiento de vergüenza se origina en la infancia, se va consolidando por etapas hasta llegar a invadir el conjunto del psiquismo. Está ligado sobre todo a situaciones vividas por el niño o el  adolescente en un contexto familiar en el que predominan el secreto, la desconsideración y la deshonra o humillación, causando sentimientos de ilegitimidad, inferioridad. El ambiente familiar está señalado por la duda, la invalidación, el disimulo. El niño crece sin sentimiento seguro de valía (narcisimo)

Cuando sentimos vergüenza estamos actualizando un sentimiento que está ahí continuamente y que se activa por algún estímulo que lo reaviva.

Pero en el nacimiento de la Vergüenza  pueden intervenir multitud de factores, no existe un solo factor que pueda explicar la totalidad de este sentimiento.

Veamos algunos de esos posibles factores “Fuentes de la Vergüenza” (Gaulejac, V. 2009):

  • La ilegitimidad. Ya sea porque el hijo no ha sido deseado, porque hay alguna duda sobre sus orígenes, o porque no ocupa el lugar que le corresponde (¿legítimamente?)
  • La desautorización o caída de los padres. El niño es humillado y los padres (generalmente ocurre con la figura paterna) no le pueden proteger. Los padres son invalidados y se encuentran impotentes para reaccionar, la ley del padre falla y, por lo tanto, la relación con el mundo se ve comprometida. El niño no se siente suficientemente bueno como para ser protegido.
  • Inferioridad. El niño se ve distinto a los demás.
  • Invalidación. Se da a entender al niño que es insatisfactorio, inadecuado.
  • Desubicación. El niño no sabe qué lugar ocupa. Siente vergüenza por no tener un lugar entre los demás niños.
  • Degradación. Lo frecuente es que un niño, en su primera etapa, sienta que es un ser grandioso por las atenciones y miradas de admiración recibidas, más adelante es cuando se da cuenta de que sus padres no son perfectos, ni poderosos, ni heroicos, que son mal vistos por los demás, incluso cobardes, pobres y que fingen, entonces pierde la confianza interior, cae desde muy alto y es terreno abonado para comenzar a sentir vergüenza.
  • Lo No Dicho. El entorno calla cuando no puede asumir el sufrimiento del otro, y ese silencio impacta en el niño de múltiples formas. Existen muchos ejemplos de este “no dicho” por ejemplo un padre que fallece y no se informa al niño, por no hacerle sufrir, hasta pasado un tiempo, el niño percibe cosas que anuncian algo trágico y siente que se le aparta, es posible que acabe por sentir que él no tiene derechos como los demás, este sentimiento genérico será el embrión de una vergüenza difusa que se manifestará de múltiples formas.
  • Inhibición. La humillación solo produce vergüenza si el sujeto se siente incapaz de reaccionar, la agresividad frustrada es internalizada. El sujeto es doblemente humillado, por la propia humillación y, ante sí mismo, por no hacer nada ante ella.

Siguiendo a Lansky (1999) hay un amplia gama de experiencias humanas donde rastrear esta emoción…”Se produce conciencia de fallo en la satisfacción de estándares e ideales. Desde quedar en evidencia como inadecuado o insuficiente; desde status de inferioridad, imaginado o real; y desde la conciencia de que uno mismo es sucio, inadecuado, necesitado, vacío, dependiente, rabioso, decepcionante, tímido, miedoso social o inepto, propenso a la humillación, etc. El espectro de las emociones relacionadas con la vergüenza, incluye, a parte de la vergüenza misma, sensación de embarazo, humillación (experiencia de vergüenza causada deliberadamente por el otro), inferioridad, timidez, y miedo social; también incluye defensas contra la vergüenza (pudor) que es lo opuesto a “sinvergüenza”: modestia, humildad, y conceptos parecidos. También se puede ver que la vergüenza opera de forma latente detrás de otros fenómenos afectivos: venganza, envidia, resentimiento, y otras formas de rabia, todo lo cual podemos encontrar que normalmente está instigado por una experiencia de vergüenza que produce una comparación que permanece oculta o no reconocida”.

 Lo que más interesante nos parece, es como desde el aprendizaje infantil, y a partir de cualquiera de las “fuentes de la vergüenza” citadas anteriormente, un niño puede sentirse mal mirado y ese mal reflejo empañará todo nuestro hacer, colándose en todas las aéreas de nuestra identidad y en la manera en la que nos relacionamos con el mundo. Creará una sensación de no querer ocupar el propio espacio, desactivando así las propias capacidades para el ejercicio de la libertad.

¿Cómo recomponernos ante la vergüenza? ¿Se puede borrar el estigma de sentirse inadecuado?

La vergüenza es algo de lo que no se quiere hablar, salvo que queramos compartirla íntimamente o desprendernos de ella en psicoterapia.

Desde la Psicoterapia se pretende que la persona genere dentro de sí, gracias al vínculo terapéutico y al proceso de verbalizar para desenmascarar sus orígenes,  un sistema firme de autoapoyo el cual le suponga el sostén de su propia acción, dejando consecuentemente de añorar unos ojos complacientes para ganar una mirada interna justa y afectiva.

Lazos románticos; Vínculos y cadenas

Lazos románticos; vínculos y cadenas

Cristina Moros

En el vínculo con la pareja se despiertan y rememoran nuestros aprendizajes más tempranos en cuanto al amor se refiere. Con esa persona a la que tenemos tan cerca, se nos activan pasados miedos y viejos traumas de cuando niños, conflictos antiguos difíciles de comprender. Esa persona a la que amamos, puede ser a la vez la dadora de la entrada al cielo pero también al infierno, teniendo en su mano la llave de las heridas profundas que cada uno guarda dentro de sí.

“Cuando se han sufrido traumas relacionales, una señal del otro, un comentario, un estado, provoca automáticamente el pánico como recuerdo evocado del pasado, un pánico ligado al conflicto entre la necesidad de la figura de apego a la vez que al ataque o huida de ésta misma porque es la que te hiere. Pero ahora este recuerdo emocional relacional se activa ya en dos personas adultas, que tienen tanto la capacidad de ser heridos como la de herir al otro”.

lazos romanticos

(Goldner, 2014)

¿Y qué sucede cuando cada parte de la pareja es el ángel y el demonio para el otro?, ¿cuándo queriéndose defender uno, ataca a la pareja, activando el consiguiente ataque reactivo en el otro, y así en sucesivos ciclos que parecen no tener fin?, ¿cómo romper ese deseo de querer ser rescatado por aquel que nos daña?, ¿cómo podemos escuchar a las dos partes para curar esas dos heridas independientes, que se despiertan en cada pelea de pareja?

En #Psicotep #Centro de psicoterapia tratamos estas dolorosas situaciones, deshaciendo los nudos de necesidades no escuchadas y peticiones erróneamente solicitadas. Trabajamos junto con las personas para que comprendan cuál es su parte de la responsabilidad en el conflicto relacional, para separar lo propio de lo ajeno, y sobre todo, para construir una realidad nueva limpia de antiguas heridas.

¿Por qué es tan importante el apego en los niños?

Teoría del apego y tipos de vínculo

 

¿Por qué es tan importante el apego en los niños?, ¿cuántos tipos de vínculo hay entre padres e hijos?, ¿marcará la relación con los padres en la futura capacidad relacional del hijo ya adulto?. ¿haber tenido “un estilo de apego seguro” en la infancia hace más fácil la felicidad en la adultez?

En este post te explicamos las claves para la comprensión de los diferentes estilos de apego, sus orígenes, consecuencias. En Psicotep centro de Psicoterapia se abordan los posibles trastornos de apego en sesiones de psicoterapia de una hora de  duración.

Será esclarecedor reflexionar un poco acerca del término“apego”  que se utiliza de manera cotidiana en nuestro día a día y que posee  en el ámbito psicoterapéutico gran relevancia, resultando muy esclarecedor para la práctica clínica. Así, el  concepto de “apego” hace referencia a los vínculos emocionales que las personas formamos con otros individuos a lo largo de nuestra vida, primero con los progenitores, y después con amigos, su pareja, compañeros e  hijos.

La Teoría del Apego nace en el año 1907, para explicar las diferencias individuales respecto a cómo la gente piensa, se siente y se comporta en las relaciones interpersonales. Cada tipo será un estilo de apego diferente.

Remontándonos a las investigaciones que dieron origen a estas teorías, tenemos en Bowlby (1988) a su primer estudioso. Sus reflexiones se centraron  en en las experiencias del infante y del niño respecto a la separación, la perdida, el duelo y la pena respecto a la figura de la cuidadora.

LA SITUACIÓN EXTRAÑA

La situación extraña” (Mary Ainsworth) hace referencia al proceso de laboratorio en el que se estudia al niño en la interacción con su madre y con un adulto extraño, es decir, en una situación con alguien que no es familiar.  Los resultados del estudio longitudinal de Ainsworth en este paradigma experimental le llevaron a concluir la existencia de los diferentes estilos de apego.

ESTILOS DE APEGO

1. Apego seguro

Surge de padres que apoyan emocionalmente a sus hijos, que son claros y consistentes en su sociabilización. Da lugar a persona que ya de adultos,presentan una visión más positiva de sí mismos y de sus relaciones interpersonales pues se sienten interiormente seguros.

2. Apego preocupado-ansioso

En la infancia se trataría de un niño que no se siente seguro para explorar el medio por sí mismo ya que necesita de su sujeto de apego, pero tampoco sabe cuando puede acercarse a él ante la ambivalencia que este le provoca. Dicha ambivalencia viene causada por la falta de consistencia en las respuestas emocionales de sus cuidadores. Este patrón da lugar a personas que suelen buscar de manera constante aprobación de los demás y la respuesta continua de la pareja. Por tanto, son individuos dependientes, desconfiados y  Presentan niveles altos de expresión emocional e impulsividad.

3. Apego evitativo-independiente

En la infancia se trata de niños pasivos e indiferentes que no hacen caso al sujeto del apego.Han aprendido a no necesitar de dicha figura.En la dultez se vislumbra en  individuos que suelen aislarse porque no se sienten cómodos en la intimidad con otras personas,y que parecen  muy independientes. Se ven a sí mismos como auto suficientes y sin necesidad de un otro.

4. Apego desorganizado

En la infancia  denota un temor y recelo hacia el sujeto del apego. Los adultos con apego desconfiado se caracterizan porque tienen sentimientos contradictorios en sus relaciones interpersonales. Es decir, pueden sentirse tanto deseantes como incómodos con la intimidad emocional. Suelen verse a sí mismos con poco valor y desconfían de los demás.

En #Sinadic hablamos de #Trastornos del apego, no como patología, sino como características o rasgos de personalidad que se adquieren como hemos visto, en el contexto de una relación prolongada con los cuidadores primarios. De esta manera el sujeto desarrolla un modelo cognitivo, unas representaciones en su propia mente, acerca de cómo son para él los otros y la expectativa de cómo le tratarán y cuidarán. Estas representacines se repetirán en la adultez con las siguientes personas significativas con las que se conviva. Pongamos como ejemplo; un niño de apego evitativo será un adulto al que le costará encontrar un espacio de intimidad con los otros.

En el centro para el tratamiento de adicciones Sinadic, el terapeuta debe tener la habilidad de hacer sentir al paciente que él/ella aprendió dicho patrón en su infancia porque fue la mejor manera que encontró para adaptarse a su entorno y también, y sobre todo, que ahora puede madurar como persona decidiendo trascender dichos aprendizajes infantiles.