Todo lo que debes saber sobre el TDAH y el cerebro

En el artículo de hoy de Psicotep queremos analizar la relación existente entre el TDAH y el cerebro. Pero primero tenemos que tener un par de conceptos claros, como qué significa TDAH, qué es y un par de conceptos básicos sobre el tema que nos ayudarán a entender la relación del TDAH con el cerebro. 

“TDAH” son las siglas y la forma abreviada de referirse al Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. El TDAH es por definición un trastorno de carácter neurobiológico que se origina durante la infancia e implica un patrón de déficit de atención, hiperactividad e/o impulsividad y que, frecuentemente, coexisten con otros trastornos comórbidos.

Algunos de estos trastornos son, por ejemplo, trastornos del estado de ánimo, trastornos disruptivos, trastornos del neurodesarrollo, trastornos de lenguaje, trastornos del aprendizaje, entre otros.

Para diagnosticar el TDAH es fundamental evaluar los síntomas mencionados previamente: el déficit de atención, la hiperactividad y la impulsividad. Estos deben:

  1. Presentarse desde una edad temprana (entre los 6 y los 12 años).

  2. Presentarse con una frecuencia y una intensidad mayor a la que se corresponde con la edad y la etapa de desarrollo del niño o niña.

  3. Deteriorar o interferir en el rendimiento del niño en dos o más ámbitos de su vida diaria, ya sea en el familiar, en el escolar o en el social.

  4. Se debe descartar que estos síntomas estén causados por otro problema médico, psiquiátrico, e incluso por el consumo de una droga u otra sustancia tóxica.

Es frecuente que el TDAH se manifieste en los niños cuando comienzan la educación primaria, ya que es probable que se produzcan disfunciones sociales así como problemas y dificultades en el rendimiento académico.

TDAH, ¿cómo afecta en las distintas áreas del cerebro y sus funciones?

Antes de hablar en profundidad cómo afecta el TDAH al cerebro, vamos a explicar de forma breve las diferentes áreas que componen nuestro cerebro y las funciones lleva a cabo cada una de estas áreas.

El cerebro es un órgano sumamente complejo, por lo que divide sus funciones por áreas. De esta manera, cada una de ellas se puede especializar en determinadas tareas para después poder transmitir la información ya procesada a otras áreas del cerebro. El cerebro se encarga de múltiples funciones, como gestionar la información sensorial, el control y la coordinación de los movimientos, el comportamiento y muchas más cosas.

Lóbulo frontal: se encarga de la atención, la planificación, la autorregulación de tareas, y orientación de la conducta.

Lóbulo parietal: se encarga de percibir el sentido del tacto, de indicarnos si hace frío o calor, de notar la presión y de coordinar el equilibrio.

Lóbulo occipital: se encarga del procesamiento de las imágenes.

Lóbulo temporal: se encarga de las tareas visuales complejas, del procesamiento auditivo, de regular las emociones como la ira, el placer, la ansiedad, etc.

Cerebelo: se encarga de la ejecución de movimientos precisos, del equilibrio, de la postura y del aprendizaje motor.

Área del lenguaje de Broca y área del lenguaje de Wernicke: estas áreas se encargan del procesamiento del lenguaje y la comprensión, de la producción del habla y de la decodificación auditiva del lenguaje.

¿Cómo afecta el TDAH al cerebro y a las distintas regiones cerebrales?

Varios estudios de neuroimagen cerebral han demostrado que los niños con TDAH muestran distintas regiones del cerebro afectadas:

  • Corteza prefrontal: se encarga de planificar acciones, comenzarlas, percibir errores y corregirlos, evitar distracciones, saber reaccionar a los cambios…

  • Cuerpo calloso: se encarga de comunicar ambos hemisferios cerebrales para que trabajen de forma conjunta y se complementen.

  • Ganglios basales: se encargan del control de los impulsos. Para ello, filtran y coordinan filtran la información que llega de otras regiones cerebrales e inhiben las respuestas automáticas.

  • Cíngulo anterior: se encarga de la gestión de las emociones.

Relación entre el TDAH y los neurotransmisores del cerebro

Los neurotransmisores de nuestro cerebro actúan como mensajeros químicos que se encargan de que las neuronas se comuniquen entre ellas a través de receptores. De esta manera, los impulsos neuronales se transmiten de una neurona a otra y de una región del cerebro a otra.

¿En qué consiste la neurotransmisión?

Lo primero que ocurre en el proceso de la neurotransmisión es la recepción de un impulso nervioso por parte de las neuronas presinápticas. Después, las vesículas con neurotransmisores se mueven hacia la membrana presináptica.

A continuación, las vesículas se fusionan con la membrana presináptica y los neurotransmisores se liberan en el espacio intersináptico. Acto seguido, los neurotransmisores se unen a los receptores de la membrana postsináptica y, por último, se transmite el impulso nervioso a la neurona postsináptica.

¿Cómo afecta el TDAH en la neurotransmisión del cerebro?

Los estudios realizados indican que el TDAH produce problemas en la neurotransmisión del cerebro, concretamente en los circuitos reguladores que comunican el córtex prefrontal y los ganglios basales. Estas dos áreas cerebrales se comunican a través de la noradrenalina y la dopamina.

La liberación de estos neurotransmitosres es deficitaria y el nivel de recaptación de las mismas es alto, lo cual produce la alteración de la neurotransmisión. Esta alteración de la neurotransmisión afecta de forma negativa a la atención, a la memoria a corto plazo, al estado de alerta y al control sobre la ejecución.

Al disminuir el metabolismo sináptico de los neurotransmisores se producen una serie de consecuencias:

  • Se reduce la capacidad de prestar atención

  • Se reduce la capacidad de iniciar actividades y continuarlas

  • Se vuelve más difícil memorizar (se pierde memoria a corto plazo)

  • Se vuelve más difícil neutralizar estímulos

  • Se vuelve más difícil bloquear respuestas inadecuadas

  • Se vuelve más difícil planificar actividades complejas

  • Se vuelve más difícil coordinarse y organizarse

  • Se aumenta la actividad física

  • Se aumenta la impulsividad

Esperamos que hayas encontrado respuesta a todas tus dudas sobre el TDAH y cómo afecta a nuestro cerebro. Sin embargo, si no encuentras solución a este problema y está afectando a uno de tus seres queridos, es hora de tratar y superar el TDAH. No dejes que domine tu vida, ponte en manos de expertos. Pide tu primera cita gratuita con Psicotep, queremos ayudarte.

¿Cuáles son las causas del TDAH?

El TDAH, o Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad, es un problema crónico con disfunciones cognitivas y ejecutivas que afectan a la conducta, y las emociones, con consecuencias que afectan a muchas áreas del desarrollo personal, por eso las causas del TDAH están en estudio y revisión constante para intentar encontrar su origen.

También puede interesarte conocer los medicamentos para tratar el TDAH 

Un síndrome habitualmente diagnosticado en la infancia, en donde el TDAH infantil puede afectar en distinto grado al aprendizaje, interrelación con padres y amigos, desarrollo de capacidades potenciales y autoestima.

El Trastorno de Déficit de Atención puede continuar acompañando a la persona en la edad adulta, cuando no existe un adecuado diagnóstico y tratamiento clínico de la hiperactividad infantil asociados a un déficit atencional en esta etapa.

Sin embargo hasta la fecha, pese a la gran cantidad de estudios realizados, sobre este trastorno perfectamente identificado, se manejan diferentes factores que actúan de forma interactiva como causas del TDAH y su sintomatología, que vamos a ver a continuación.

Herencia genética entre las causas del TDAH

Los estudios realizados demuestran que existe un componente hereditario en un alto porcentaje de los casos de TDAH, de tal manera que es muy probable que, si existe un caso de Déficit de Atención e Hiperactividad en adultos entre los progenitores, los hijos puedan sufrir el mismo problema.

genetica tdah

De todos modos, no se puede considerar como causa absolutamente determinante, pero si aumenta significativamente las probabilidades de que suceda.

Se estima que existe un 76% de probabilidad de que el TDAH pase de padres a hijos a través de la herencia genética, como sucede con otro tipo de trastornos psicológicos y patologías psiquiátricas.

En este sentido se ha encontrado que, aunque se identifican diferentes genes en la aparición del TDAH, concretamente los pacientes con este tipo de trastorno presentan una alteración en el gen DRD4*7 del cromosoma 11, lo que indica que existen claros componentes de origen genético entre las causas de TDAH.

Anomalías orgánicas entre las causas del TDAH

Entre los estudios clínicos realizados en el campo de la neuropsicología para averiguar las causas del TDAH, se ha encontrado que ciertos fallos en las funciones ejecutivas del cerebro (capacidades cognitivas que regulan pensamientos, emociones y conductas para actuar de forma adaptada), intervienen en la aparición del TDAH y sus síntomas.

Determinados fallos en las conexiones de los circuitos cerebrales, parecen también estar entre las causas del TDAH, en relación a algunas anomalías y desequilibrios fisiológicos, en cuanto a la producción de sustancias químicas implicadas en el transporte de la información como la dopamina o la adrenalina.

desequilibrios

Factores ambientales

Algunos investigadores también tratan de establecer una relación entre el desarrollo de este trastorno y factores ambientales, que como mínimo pueden potenciar los síntomas del TDAH, como el consumo de determinados alimentos, el uso de pesticidas con sustancias químicas, el abuso de equipos informáticos, móviles, y tablets, junto con la contaminación por microondas.

En cualquier caso, si las variables ambientales comentadas no están categóricamente probadas como detonantes específicos entre las causas del TDAH, si se considera que sus efectos pueden agravar el trastorno de quienes lo padecen.

A estos posibles factores que pueden influir en el desarrollo del TDAH, se añaden otras variables que se están manejando sin resultados concluyentes como:

  • Ansiedad y estrés durante el embarazo

  • Consumo de tabaco, alcohol o drogas durante la gestación, y contaminación del feto por exposición de la madre a sustancias como plomo y zinc

  • Disminución del aporte de oxígeno durante el nacimiento o la primera semana de vida

  • Golpes en la cabeza en los primeros años de la infancia

Como hemos visto hasta aquí, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad tiene un origen complejo al que además hay que añadir variables psicosociales.

Las variables psicosociales entre las posibles causas del TDAH

Aunque las variables psicosociales pueden no estar directamente implicadas en el origen del trastorno, si intervienen colaborando en el aumento de los síntomas del TDAH y la intensidad del trastorno.

Un contexto familiar conflictivo por dificultades en la convivencia de los progenitores, un ambiente altamente estresante, violencia, problemas de alcoholismo, drogadicción, o psicopatologías paternas, favorecen de forma determinante el desarrollo del TDAH en los niños.

Dado que las causas del TDAH provienen de distintos orígenes, en la actualidad tampoco se puede tampoco establecer un adecuado diagnóstico en base a una prueba específica a través de un único marcador biológico a través de muestras del paciente analizadas en el laboratorio, radiografías, o exploraciones de forma aislada, requiriendo intervenciones más complejas.

Por este motivo, para evitar diagnósticos del TDAH erróneos, es necesario que exista un informe clínico oficial, incluyendo historial, y en el que se detallen las prueba especificas realizadas con exploración física principalmente motriz y sensorial, grado de equilibrio y coordinación entre otros aspectos neurobiológicos.

Esto significa que una única evaluación psicopedagógica realizada en un centro educativo no tiene el rigor suficiente para etiquetar a un alumno con este tipo de trastorno.

Sin embargo, aunque esto solo debe ser considerado como una herramienta inicial, si resulta muy importante como señal de alarma para identificar problemas y dificultades que en el seno de la familia pueden pasar desapercibidos por falta de atención o desconocimiento.

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Por eso, ante problemas de atención y concentración, conductas excesivamente inquietas, irritabilidad, desmotivación, dificultad para terminar las tareas o cualquier otro síntoma de que algo no va bien con tu hijo, solicita orientación a los expertos en psicología, porque puede que las dificultades no estén relacionadas con las causas del TDAH o no solo con ellas.

Y si se trata de un caso diagnosticado clínicamente, en Psicotep podemos ayudaros con un tratamiento del TDAH y otros muchos trastornos, combinando diferentes terapias adaptadas a cada caso, a la hora de reducir los síntomas, en niños y adolescentes.

Por eso te animamos a conocernos en una primera consulta gratuita en la que poder intercambiar toda la información necesaria.

¿Sólo los Medicamentos ayudan en el TDAH? Todo lo que debes saber sobre la intervención

El TDAH es un trastorno cuyo tratamiento resulta algo polémico, hay opiniones encontradas al respecto. ¿es buen el uso de medicamentos para TDAH?, ¿son siempre necesarios?, ¿qué mas podemos hacer para ayudar a los niños con este trastorno?

Frente al uso de medicamentos para el TDAH, o complementarios a este, existen otro tipo de intervenciones terapéuticas eficaces las cuales inciden en el confortamiento del niño dotándole de herramientas para afrontar las dificultades de su trastorno, se trata de una intervención clínica de naturaleza conductual y sistémica.

Ante niños excesivamente activos y revoltosos, que no consiguen mantener la atención en sus tareas, interrumpiéndolas con facilidad, rápidamente se piensa estar ante una posible hiperactividad, se buscan soluciones en consultas de psiquiatría infantil, en las que muy frecuentemente tras establecer el diagnóstico se prescriben medicamentos para el TDAH, para rebajar la sintomatología detectada. 

El problema es que las causas que producen la falta de concentración y el comportamiento agitado pueden tener diversos orígenes por lo que que hay que estudiar el tratamiento de forma particular y profunda en cada caso y decidir que tratamiento se adecuará más a nuestro caso particular.

La  administración de medicamentos para el TDAH, puede ser un pata necesaria para el tratamiento del trastorno, pero se requerirá otras formas de intención que enseñen a nuestros niños a entender que es el TDAH, cómo pueden manejarse en el colegio, con sus amigos, con su familia con como se sientes, y sobre todo que su autoestima y su futuro no se vean afectados negativamente por sus sintamos.

Ventajas y desventajas del uso de medicamentos para el TDAH

En determinados casos el tratamiento farmacológico será beneficioso y ayudará a que la intervención clínica sea más productiva, en otros casos los niños inquietos podrán mejorar su actitud y capacidades sin recurrir a medicamentos para el TDAH.

Un análisis sobre el estilo de vida y algunos cambios necesarios pueden llevar a modificar una conducta nerviosa e hiperactiva, junto con una adecuada psicoterapia, sin efectos secundarios

Conocemos que en ocasiones los niños tratados con este tipo de medicamentos para el TDAH con una base estimulante, pueden sufrir efectos secundarios como una disminución de su apetito, o en la conciliación del sueño o calidad del sueño. Si se dieran dolores de cabeza u otros efectos secundarios el psiquiatra infantil ajustará la medicación para mermar tales incomodidades provenientes de este trastorno.

Frente al uso de medicamentos para el TDAH, existen otras alternativas tañmbién eficientes y beneficiosas que vamos a ver a continuación.

Psicoterapia y cambios de vida como alternativa al uso único de medicamentos para el TDAH

 La actividad física, un determinado tipo de alimentación más sana y ordenada, el contacto con el medio natural y la psicoterapia pueden ayudar mucho a disminuir los síntomas del TDAH.

Así que, vamos a ver como puede ayudar cada una de estas variables a mejorar el rendimiento escolar, y reducir problemas emocionales y de conducta, junto con los síntomas de hiperactividad y déficit de atención.

Los medicamentos para el TDAH pueden ser una muleta para mejorar la integración de los niños con este trastorno pero hay otras muchas cosas que también podemos hacer. 

intervencion tdah

Intervención con padres de niños con TDAH

 Los niños con comportamiento impulsivo suelen generar conflictos en casa, no asumen bien los límites y esto les puede llevar a meterse en problemas en el colegio, tanto con profesores como con compañeros. La terapia les ayuda a entender que les sucede (qué piensan, que sienten, cómo se comportan) y así tomar las riendas de su comportamiento. Los padres preguntan mucho por los medicamentos para TDAH y es importante, pero también hay que explicar y fometar la implicación en tratamiento psicológico clínico. Los padres, hermanos y allegados pueden ayudar mucho en esta intervención.

Se trata de apoyarles en el aprender herramientas que les ayudan a así mismos a mejorar ,a ser más felices.

La Formación de padres enseña además a los adultos a relacionarse de manera diferente con sus hijos para así conseguir el comportamiento deseado y que desaprendan las conductas que está causando conflictos en casa, en el colegio o con sus amigos tales como rabietas, frustración, desorden, agresividad,etc. El uso de normas consistentes en casa, de estructura en horarios y de refuerzos positivos ayuda mucho a mejorar los síntomas este o no tomando medicamentos para TDAH.

Fomentar Hábitos saludables: Deporte o actividades físicas, alimentación equilibrada

La liberación de dopamina y serotonina que se produce al realizar ejercicio o deporte, es uno de los mejores medicamentos para el TDAH, ya que aumenta el estado de ánimo positivo repercutiendo en un mejor rendimiento de las capacidades cognitivas, y por tanto el rendimiento académico.

Entre las causas relacionadas con el TDAH, se ha estudiado la incidencia de algunos tipos de alimentos en el desarrollo o empeoramiento del TDAH siendo conveniente evitar un gran consumo de azúcares y carbohidratos, alimentos con gluten, aditivos alimentarios como colorantes y conservantes,

Es otra interesante y sana manera de reducir los síntomas del TDAH que ha sido probada en diversos estudios, en relación a una significativa mejora en el bienestar emocional.

Disfrutar de todos los regalos que el campo aporta a nivel sensorial combinado con ejercicio, realizando paseos, bicicleta, y parándose a contemplar plantas, aves, insectos y paisajes naturales, ayuda a relajarse y concentrarse a los niños que presentan este tipo de trastornos psicológicos.

trastornos psicologicos

Limitar el uso de móviles, tabletas, televisión y otras fuentes de contaminantes eléctricos

El uso a discreción de ordenadores, tabletas, móviles y televisión fuentes de contaminación eléctrica constantes en todos los hogares, y una costumbre de entretenimiento infantil permitida, e incluso potenciada por los padres desde edades muy tempranas, pueden influir en el desarrollo de TDAH y otros trastornos.

Todos estos aparatos inciden en la actitud de los pequeños generando comportamientos de aislamiento, rebeldía, saturación informativa que en algunos casos no tienen capacidad para asimilar, pudiendo incidir sino se realiza un buen uso en distintos trastornos mentales y físicos en su desarrollo.

Por eso es muy importante dosificar el uso de equipos electrónicos, y principalmente evitar su proximidad a la hora de dormir.

trastornos psicológicos

Terapias y estrategias para mejorar los síntomas del TDAH

Hasta el momento actual los estudios realizados han demostrado la eficacia de la Terapia Cognitivo Conductual y la Intervención Sistémica familiar, y si fuera necesario junto al uso de medicamentos para el TDAH.

Pero dado que no son el único tratamiento posible, es importante estudiar cada caso, para identificar posibles focos de interés a la hora de aplicar técnicas de Arteterapia, Musicoterapia, y otras herramientas y técnicas de relajación, en tratamientos combinados.

En Psicotep realizamos un tratamiento del TDAH clínico, con un sistema propio, para conseguir resultados efectivos, siempre partiendo del principio de individualidad, ya que cada paciente y su entorno son únicos, así que os invitamos a conocernos en una primera consulta gratuita.

¿Qué es un trauma psicológico y qué efectos tiene?

Freud decía que las emociones que no se expresan no mueren, las enterramos y salen más tarde de las peores formas. Por ello, es importante dar a nuestros sentimientos  la importancia que se merecen para evitar un futuro trauma psicológico.

De la misma forma que nuestro cuerpo puede resistir agresiones hasta un umbral determinado, un importante impacto psíquico genera un trauma psicológico que dependiendo de su magnitud puede o no llegar a curarse parcial o totalmente.

Una gran parte de esas heridas psíquicas que actúan generando ansiedad frente a su sólo recuerdo o asociadas a estímulos similares a los que las produjeron, pueden ser curadas para corregir trastornos que generan un importante sufrimiento.

¿Qué es un trauma psicológico y cómo se instala en tu vida?

Padecer algún tipo de trauma psicológico es un trastorno mucho más frecuente de lo que se piensa. El problema es que  el ritmo de vida habitual no deja mucho tiempo para parase a pensar en el origen del malestar que nos atormenta  en nuestro día a día.

Si hubiera que establecer una definición para establecer qué es un trauma psicológico diríamos que es lo que conocemos como una herida mental. Su origen suele ser una experiencia emocional difícilmente asimilable, para la que la mente no está preparada en ese determinado momento.

¿Cuál es el origen de los tipos de traumas psicológicos?

Un trauma psicológico puede derivar de un acontecimiento puntual desbordante que supera todas las experiencias anteriores conocidas.

Algunas experiencias traumáticas como sufrir personalmente situaciones de peligro real en un accidente, un atentado terrorista, un atraco, una violación o ver amenazada la integridad de los seres queridos pueden originar un daño difícilmente reversible conocido como trauma psicológico.

En muchos casos el trauma psicológico no depende tanto del tamaño de la agresión mental que se ha padecido, sino de cuestiones personales como el momento vital en el que se encuentra la persona, sus experiencias previas, disponer o no de apoyos afectivos, y si se trata de situaciones que se repiten a lo largo del tiempo.

Es frecuente que algunos recuerdos de hechos traumáticos del pasado se encuentren bloqueados en la memoria o de ellos solo se vislumbren sensaciones negativas.

Entre los diferentes tipos de traumas psicológicos podemos encontrar:

  • Traumas en niños, originados por la falta de cuidados o afecto  de sus progenitores.
  • Los traumas sufridos en la niñez y la adolescencia sin curación, producen en la edad adulta un alto desasosiego en estas personas que mantienen una visión muy desesperanzada con respecto a sí mismos y el mundo que les rodea, lo que genera un continuo conflicto y sufrimiento que les impide avanzar.
  • Trastornos por violencia de género abuso sexual
  • Traumas por accidentes o lesiones
  • Traumas por duelo o pérdida de un familiar
  • Traumas por experiencias humillantes

trauma psicológico

¿Cómo saber si tengo un trauma psicológico?

Como hemos visto anteriormente los traumas pueden tener efectos muy dañinos afectando al pensamiento y la conducta limitando el desarrollo personal y a la interacción con el mundo que nos rodea.

Cuando una circunstancia o evento no encaja con nuestro pensamiento, es razonable sentir tristeza, miedo, enfado o cualquier otra reacción natural.

El problema viene cuando esos indeseados sentimientos se instalan de forma continuada e intensa afectando a tu desarrollo y bienestar personal y a las relaciones que mantienes con los demás. Es entonces  el momento de pedir ayuda psicológica. 

Algunos de los síntomas que se producen en nuestro organismo cuando tenemos un trauma psicológico son:

  • Sentimiento de culpa y vergüenza
  • Negación
  • Ira
  • Irritabilidad
  • Estado de shock
  • Confusión
  • Ansiedad
  • Aislamiento

La Organización Mundial de la Salud establece una clasificación de los trastornos originados por los traumas emocionales y la ansiedad que estos generan en tres categorías, entre las que están los trastornos más agudos y crónicos, los trastornos de adaptación y las modificaciones temporales de personalidad tras el hecho traumático.

¿Cómo tratar un trauma psicológico?

Y la pregunta es ¿se puede salir del abismo? Aunque te parezca imposible con trabajo y buena voluntad todo se puede lograr.

Está demostrado que una actitud optimista y positiva a la hora de manejar situaciones excesivamente estresantes, ayuda a estas personas a encajar y superar mejor eventos y circunstancias no deseadas por nadie.

Por otro lado, ante situaciones traumáticas es bien sabido que contar con la proximidad emocional de los seres queridos, amortigua las posibles consecuencias psicológicas del estrés que se está padeciendo, al poder descargar o compartir la carga emocional.

A menudo quienes sufren un trauma psicológico se encuentra dentro de una espiral en la que de manera consciente o inconsciente se produce una repetición cíclica de las ideas o sensaciones traumáticas.

trauma psicológico

Esto se da, bien como mecanismo para anticiparse al evento y así tratar de obtener su control, o bien por una sobre estimulación crónica en alguna parte del inconsciente en la que queda alojado el trauma, deteriorando la vida del afectado sin que este pueda obtener respuestas.

A través de una terapia psicológica, se puede superar cualquier tipo de trauma psicológico. El psicoterapeuta puede guiar al paciente en la búsqueda de estrategias para reducir la ansiedad que producen los pensamientos y sensaciones traumáticas.

Una psicoterapia que ha demostrado efectividad frente a traumas agudos, es el Tratamiento EMDR o de desensibilización y reprocesamiento por medio del movimiento de los ojos, que ha conseguido entre otros casos de éxito, reducir las secuelas psicológicas sufridas por los soldados estadounidenses en recientes conflictos bélicos.

trauma psicológico

Otras terapias que ofrecen un alto porcentaje de mejora y curación, son la Terapia Gestalt, Terapia Humanista, o la Arte terapia, que se pueden utilizar solas o de forma combinada.

Si no encuentras respuestas  a lo que sientes y quieres dejar atrás el pasado. Es hora de que superes el trauma psicológico que está dominando tu vida y te pongas en manos de expertos. Pide una primera cita gratuita.

¿Qué es el duelo? Sus fases y tratamiento

Todos los seres humanos necesitamos de la creación de vínculos para poder desarrollarnos correctamente. Al romperse uno de esos vínculos, nos encontramos frente a un sentimiento intenso, al que se le llama duelo y en Psicotep queremos hablarte de cómo se puede tratar este problema y cuáles son sus fases.

A continuación, te haremos una breve explicación de los aspectos básicos de esta dolorosa etapa, y la posibilidad de recibir psicoterapia en Madrid. 

¿Qué es el duelo?

El duelo es un proceso emocional intenso que se encuentra relacionado con la pérdida, que puede ser de un empleo, de una relación o de un ser querido. Si dicha perdida es definitiva, como pasa con la muerte, todos los aspectos de la vida de la persona se verán afectados. 

Incluso hay personas que se creen incapaces de superarlo y por lo tanto necesitan terapia psicológica para poder hacerle frente.

Duelo en psicología 

El duelo en la psicología ha sido muy bien definido por Bowlby, quien lo explica como “el proceso psicológico que se pone en marcha debido a la pérdida de una persona amada”. 

Esto nos indica que el duelo es un proceso psicológico, con inicio y fin, que se acciona con la perdida de la persona que amamos. 

Diagnóstico del duelo 

Antes de determinar si una persona se encuentra emocional o psicológicamente dentro de un duelo, se van a dar una serie de fases gracias a las cuales podremos saber que esa persona está teniendo un problema y debe acudir a un especialista para tratarlo.

El duelo se puede identificar en cualquiera de sus fases. Algunos de los síntomas más habituales que suelen manifestar que una persona necesita asesoramiento psicológico son:

  1. La etapa de shock supera las tres semanas

  2. Más de seis meses en etapa de negación o culpa que incluso llega a ser desproporcionado

  3. Cambios de forma brusca en el comportamiento del individuo

  4. Idealización de forma excesiva de la persona ausente

  5. Alteraciones diversas como el estrés, insomnio, depresión, abuso de sustancias toxicas, ansiedad, pensamientos suicidas…

Estos son algunos de los signos que nos pueden orientar, sin embargo, el diagnostico se aplica a todo el contexto que rodea y en el que vive la persona, las circunstancias de la perdida, el ser superviviente de un accidente, el sentimiento de culpa, y otro tipos de síntomas que se pueden manifestar en función de cual sea el origen del problema.

¿Cuáles son los tipos de duelo?

Aclaremos que el duelo no es una enfermedad como tal, pero que puede llegar a serlo si no se acude a terapia antes de que empiece apoderarse de la persona.

Diversos expertos han coincidido en tres tipos de duelo principales, que definimos a continuación:

  1. Duelo bloqueado: Se presenta entre la negación y la pérdida, evitando el proceso del dolor, por medio de un bloqueo emocional y cognitivo, donde la persona manifiesta un tipo de conducta con síntomas somáticos o mentales y percepciones ilusorias. 

  2. Duelo complicado: Durante este tipo de duelo, la persona presenta conductas de mayor intensidad y que, además, se sostienen en el tiempo, llegando a ser incluso un riesgo para la salud.

  3. Duelo patológico: Este duelo se caracteriza por la intensidad y/o persistencia de los síntomas, los cuales han llevado al entorno a modificar o detener su vida rutinaria (laboral, social…). En este caso se hace necesaria la terapia familiar

¿Cuáles son las fases del duelo?

El duelo pasa por diversas fases, que deben ser afrontadas por la persona para poder superar este proceso. Estas fases son: 

  1. Negación. La negación permite que el golpe sea menor y se aplaza el duelo. Aunque suena poco realista, la verdad es que ayuda a que el cambio no vaya a ser tan brusco y dañe lo menos posible a la persona.

    La negación puede ser explicita (negación directa de la muerte) o no explicita (expresión verbal de aceptación que no se lleva a la práctica). La negación no puede mantenerse de forma indefinida. 

  2. Ira. Se caracteriza por la rabia y el resentimiento que produce la frustración de la perdida, al no poder hacer nada para revertirla. 

  3. Negociación. En esta etapa se crea una ficción en la cual vemos la posibilidad de impedir que la muerte ocurra. Esta puede darse antes o después del hecho, donde se busca la negociación con entidades divinas para que la muerte no ocurra a cambio de algo (promesas). 

  4. Depresión. Aquí se deja la fantasía y se vuelve al presente, donde se experimenta una profunda sensación de vacío ante la pérdida. La tristeza es fuerte al no encontrar incentivos para seguir adelante en una vida donde el ser querido ya no está. Durante esta etapa se puede producir aislamiento. 

  5. Aceptación. Ha llegado el momento de aceptar que el ser querido ya no está, que se debe seguir viviendo y que esa superación está bien. Esta etapa se presenta porque el duelo se va mitigando con el tiempo.

    Poco a poco se va volviendo a experimentar la alegría y el placer por la cosas, regresando a la normalidad. 

Tratamiento para superar el duelo

El tratamiento del duelo se presenta por una serie de técnicas, donde se afrontan las fases del duelo y se trabaja en ellas. En este punto, conviene acudir a un especialista en psicología en Madrid o incluso se puede consultar con un psicólogo online

Cuando la depresión se vuelve tan intensa que bloquea el curso normal del duelo se hace necesaria la intervención de un tratamiento de depresión que permita el paso de las sensaciones restantes. Si estas sensaciones no fluyen, las consecuencias pueden llegar a ser graves: 

¿Cómo superar el duelo?

  • La clave para superar el duelo es el tiempo, el cual va a depender de cada persona en particular. 

  • El dolor es inevitable, pero la persona debe evitar el sentimiento de culpa y no debe reprimirse.  

  • Conviene expresar los sentimientos, ya que siempre habrá alguien para escuchar y compartir el dolor. 

  • La pérdida es muy difícil y algunas veces detiene la rutina de la vida, pero ésta, continúa, y hay otras personas que nos necesitan y quizás también requieran de apoyo. Con la familia se pueden recordar los momentos felices al lado de esa persona, y esas anécdotas que quedaran en la memoria para siempre.

  • Practicar actividades de distracción en compañía de los tuyos, es una buena opción. Los logros obtenidos los puedes dedicar a esa persona que ya se ha ido, pero que siempre quiso lo mejor para ti. 

Cada ser humano tiene infinitas posibilidades de hacerle frente al duelo y seguir adelante; el tiempo y la intensidad de cada fase va a depender de cada persona en particular. 

Sin embargo, cuando las cosas se complican en el proceso y creemos que se necesita de una orientación más profesional, conviene hacer una consulta de psicoterapia online, con alguno de nuestros expertos. 

¿Qué esperas para contactar con los profesionales de Psicotep? ¡Estamos listos para ayudarte!

 

7 hábitos que debes conocer para lograr alcanzar el equilibrio emocional

Cuando una persona tiene una buena relación con la vida, visto desde la calma y armonía interior, se dice que ha alcanzado un equilibrio emocional perfecto. Pero llegar hasta aquí, no es tan fácil como parece y en algunos casos requiere de la ayuda de un terapeuta

En Psicotep te explicamos de que va este tema de salud y como puedes hacer para lograr este estado por medio de fáciles terapias. No te pierdas la información que viene a continuación. 

¿Qué es el equilibrio emocional?

Se le llama equilibrio emocional a las correctas respuestas emocionales que posee una persona hacia su entorno. Este término ha surgido de una fusión de palabras: equilibrio y emocional

El equilibrio se refiere a las fuerzas balanceadas de un cuerpo; mientras que emocional tiene que ver con el estado de ánimo y las emociones, es decir, el equilibrio emocional es el balance justo entre lo interno de una persona, que te llevan alcanzar la paz mental y emocional con el ambiente que lo rodea. 

Es importante señalar que el desequilibrio, viene dado como una consecuencia de una insatisfacción profunda entre el sujeto y su entorno. En muchos casos se manifiesta por una baja autoestima, trastornos de ansiedad e incluso puede dar lugar a depresión; siendo necesaria la psicoterapia

¿Cómo alcanzar el equilibrio emocional? 

A cada persona se le presentan diversas situaciones diarias, que pueden ser causantes de estrés, ante las cuales se hace necesaria una reacción determinada. Si dicha reacción supera el estrés y se convierte en algo positivo, la persona mantendrá un equilibrio mental

Es decir, que el equilibrio emocional se encuentra estrechamente relacionado con el desempeño laboral, deportivo, escolar, social, etc. de la persona. Es por ello, que se hace necesaria la aplicación de ciertos hábitos para alcanzar el equilibrio emocional esperado. Entre ellos tenemos: 

Cuida tu salud y bienestar 

Para que podamos disfrutar de la vida, hay que cuidar de sí mismo. No puedes conseguir un equilibrio espiritual, si no estás en paz contigo mismo. 

Es necesario que el cuerpo se cuide para que la mente esté sana. Un ejercicio regular y una buena alimentación influyen de forma directa en el equilibrio emocional

Descansa

La falta de descanso también afecta el equilibrio emocional, pues tanto la mente como el cuerpo requieren de descanso para funcionar correctamente. Puedes dedicar tan solo 5 minutos al día para meditar sobre las cosas que te hacen feliz. 

Habitar en una gran ciudad puede afectar a la salud emocional, las aglomeraciones no son buenas aliadas si lo que quieres es encontrar la paz. Ponte en contacto con la naturaleza cada vez que puedas, ir a la playa o a un parque propicia una buena sintonía entre el mundo interior con el exterior. 

Dale valor a lo que tienes

No importa si tienes pocos o muchos bienes, valora eso que tienes y que para ti es gratificante tener. 

Identifica y reconoce a las personas que influyen positivamente en tu vida y las que no. Aleja de tu vida a las personas toxicas, no te van aportar nada positivo.

Practica cosas nuevas

La práctica de cosas nuevas provoca que el cerebro eleve su nivel de gratificación, que cuando hacemos siempre la misma rutina. Colócate un nuevo reto profesional, planifica tiempo de ocio y persigue aquello que te hace ilusión. Este puede ser un gran ejercicio de salud mental que conlleve al equilibrio emocional.

Identifica el camino que deseas recorrer, fija un propósito de vida, analiza si tus acciones te llevan a esa dirección. Esto debes hacer a diario para que tengas el poder de tu mente. 

No tiene nada de inteligencia emocional, si dejas las decisiones para mañana. Postergar la toma de decisiones conlleva a la ansiedad. Si bien los cambios generan inquietud, también traen consigo felicidad. 

Comparte con tus seres queridos

No te guardes lo que sientes, pues no es sano, ni favorece a tu equilibrio emocional. Dedica un poco de tiempo para compartir con tus seres queridos tus vivencias y también escucha las de ellos. Las personas que te rodean son el sustento del bienestar y quienes ayudan a recuperar el buen ánimo cuando se pierde. 

Cuida las relaciones con amigos y familiares, deja a un lado las peleas sin importancia y no te enojes por lo que no vale la pena. Si estas cargado de energía, sal a caminar o practica alguna actividad en la que descargues, pero nunca lo hagas con las personas que te rodean. 

Exprésate

Si te sientes triste, estresado o preocupado por alguna situación, comparte ese sentimiento con esa persona de confianza, de esta forma tu equilibrio emocional se mantendrá en su nivel óptimo. 

Siempre hay algo por lo que debemos agradecer, y que va más allá de los problemas; solo el hecho de caminar, comer y vivir ya es motivo de alegría. Además, la actitud que tienes frente a la vida, va a determinar tu equilibrio emocional. Muchas veces conviene la autocompasión en lugar de exigirnos tanto. 

Ejercítate

Cuando te ejercitas liberas endorfinas en el cerebro, y estas son las responsables del buen estado de ánimo. Tan solo puedes dedicar unos 20 minutos al día para la práctica de ejercicios. Y no tiene que ser un deporte complicado, ni implica que tengas que convertirte en un atleta (que puedes serlo si lo deseas) sino que muchas veces basta con dar un paseo de forma regular. 

Una buena opción son los ejercicios en los que se trabaja la respiración, tal es el caso del Yoga, el cual puede ser una guía hacia el autoconocimiento y el equilibrio emocional. 

Con la práctica de esta técnica de manera regular, te verás recompensado con una gran paz interior. 

Con la aplicación de cada uno de los hábitos para alcanzar el equilibrio emocional que hemos visto, mantendrás el perfecto equilibrio emocional. Todo va a depender de ti, aunque por supuesto, que siempre es bueno contar con la ayuda de un coachingpsicólogo especialista en este tema. 

Y como sabemos que no a todas las personas se les hace fácil esta área, en Psicotep puedes consultar con tu psicólogo online, cuando lo desees. ¿Qué tal si ahora te pones en contacto con nuestros especialistas

 

Las 8 enfermedades psicosomáticas más habituales

 

En no pocas ocasiones, los médicos derivan a sus pacientes a la consulta de un psicólogo cuando la causa de un trastorno físico tiene su origen en la mente o en lo que se conoce como enfermedades psicosomáticas.

Las enfermedades psicosomáticas son avisos o manifestaciones físicas de problemas relacionados con el estrés, la ansiedad, pensamientos, y sentimientos que nos superan.

La psiquiatría, neurología y psicología estudian los factores que afectan a los pacientes tanto en el desarrollo de enfermedades de la mente, para aplicar los tratamientos más adecuados, como la incidencia de esos trastornos mentales que además producen alteraciones orgánicas.

¿Cuáles son los síntomas de enfermedades psicosomáticas más frecuentes?

No solo está demostrado que la disposición mental puede mejorar o empeorar enfermedades con un origen fisiológico, sino que en muchos casos, el cuerpo envía señales cuando la mente se encuentra en situaciones de presión y saturación, que si no se atienden llevarán a trastornos más graves en los que no sólo se produce un deterioro mental, sino que se desarrollan enfermedades físicas con diversos grados de intensidad.

Se puede hablar de enfermedades psicosomáticas tanto cuando los trastornos mentales derivan en patologías físicas, como cuando las enfermedades físicas se agudizan como consecuencia de los trastornos mentales que padece el enfermo.

Los síntomas psicosomáticos más frecuentes son:

  • Dolor de espalda
  • Mareos o vértigos
  • Dolor en extremidades
  • Gases en el estómago
  • Dificultad al respirar
  • Palpitaciones, taquicardia
  • Dolor en articulaciones
  • Dolor en el pecho
  • Nauseas

¿Por qué se producen las enfermedades psicosomáticas?

Hasta el momento no se conoce con toda exactitud por qué la tensión mental y los trastornos psíquicos desencadenan determinadas alteraciones orgánicas, pero es evidente que la tensión, el estrés, las preocupaciones excesivas y los pensamientos negativos provocan importantes dolores de cabeza, insomnio, problemas digestivos e intestinales, y además afectan al sistema inmunológico.

Las investigaciones realizadas presentan al cerebro como responsable del bloqueo del sistema inmunológico en determinadas condiciones, de tal manera que el organismo se encuentra más indefenso frente a los agentes patógenos, provocando enfermedades psicosomáticas, pero además el estado de tensión y estrés hace que se generen sustancias que preparan al organismo frente a peligros.

Los mecanismos de defensa, y las sustancias químicas que libera el organismo en un momento determinado, frente a cualquier situación que se interpreta como peligrosa, son saludables para activar una respuesta en un momento dado, pero cuando la tensión es constante, la ansiedad es una enfermedad, y acaba por producir una alteración orgánica nociva.

¿Qué síntomas pueden provocar la ansiedad o la depresión?

Como hemos comentado, no sentirnos bien psicológicamente acaba afectándonos físicamente.

La ansiedad o la depresión son trastornos que pueden producirnos los siguientes síntomas:

  • Dolores de cabeza, mareos o vértigos
  • Ceguera, doble visión o afonía
  • Palpitaciones o taquicardias
  • Sensación de ahogo u opresión en el pecho
  • Nauseas, vómitos, diarrea
  • Tensión muscular o dolor

Principales enfermedades psicosomáticas

Cuando sientes presión en el pecho, mareo y confusión a la hora de pensar, taquicardia, sudoración excesiva en determinados momentos, contracturas por ansiedad, insomnio u otro tipo de trastornos, posiblemente tu cuerpo te está diciendo que algo no va bien, y si no cambias algunas cosas en tu vida, las señales cada vez serán más incómodas, hasta que realmente deriven en enfermedad psicosomática, o no.

En un determinado momento en el que puedes acudir al médico para consultar lo que te está ocurriendo, este tras realizar pruebas diagnósticas, puede que te envíe directamente a la consulta de un psiquiatra o psicólogo, y en este caso te tratará alguno de los tipos de enfermedades psicosomáticas, entre las cuales las más frecuentes son:

1.     Dolores de cabeza

La ansiedad y dolor de espalda provocado por tensión muscular en la parte superior del cuerpo: hombros, cuello, mandíbulas, y cuero cabelludo, generan una importante cantidad de dolores de cabeza.

Normalmente este tipo de tensión está asociada a una excesiva ansiedad generada por el peso de la responsabilidad, que hace que la persona se encuentre en un estado de estrés continuo, y en ese caso estos dolores de cabeza se encuentran encuadrados entre las enfermedades psicosomáticas, y su solución de base pasa por recibir una adecuada psicoterapia, en muchos casos.

También es posible que en otros casos los dolores de cabeza vengan producidos por malos hábitos posturales, o por traumatismos craneoencefálicos previos.

2.     Trastornos abdominales sin origen orgánico

Cuando existen problemas abdominales de tipo colon irritable, digestiones difíciles, estreñimiento o colitis, y se han descartado las causas orgánicas, es posible que los trastornos tengan un origen en el estrés y otros problemas psicológicos, y están relacionadas con el denominado cerebro visceral, y nuestra parte instintiva más primitiva, y animal, desencadenando enfermedades psicosomáticas.

Habitualmente las personas que padecen este tipo de enfermedades psicosomáticas, retienen excesivamente sus sentimientos, por lo que igual que se puede producir el empacho físico, también se puede producir indigestión mental, cuando se trata de asimilar y encajar una serie de emociones para las que la persona no está preparada, como pueden ser el miedo a algo nuevo, la impotencia o la rabia.

Las personas excesivamente perfeccionistas suelen ser candidatas a sufrir el síndrome de colon irritable, y el tratamiento para solucionar este problema pasa por reducir las ansias constantes de hacerlo todo tan perfecto, para acabar con la tensión que esto genera, al somatizar emociones.

3.     Mareos y vértigos

Una vez descartados los orígenes orgánicos de la pérdida de equilibrio y mareos, habitualmente la causa de este tipo de trastornos está en un estrés continuado, o el hecho de somatizar emociones.

También es posible que lo que realmente se sienta es una debilidad total, que se traduce en mareos psicológicos.

Esta sensación habitualmente viene acompañada de dolores por ansiedad, y miedo ante la sensación de perder la cabeza.

4.     El Síndrome de Fatiga Crónica

Se trata de un trastorno que afecta a las personas produciendo un cansancio continuo que no mejora con el descanso ni con el sueño, y que además aumenta con cualquier tipo de actividad, por lo que resulta muy limitante, para quienes padecen este tipo de enfermedades psicosomáticas, que encima pueden ser tachados de vagos, por ignorancia.

Estos trastornos psicosomáticos se caracterizan por una falta de fortaleza frente a cualquier obstáculo, y la causa se relaciona con un total desgaste de energía vital en etapas anteriores.

En este tipo de enfermedades psicosomáticas es necesario reajustar la parte emocional para evitar la fragilidad que produce tanta tensión, a la hora de recuperar energía vital.

5.     Histaminosis

Puede estar acompañada de fatiga crónica y fibromialgia, y se trata de un trastorno en el que se produce una elevación de histamina que es una sustancia presente en todos los órganos y tejidos de nuestro cuerpo, generando multitud de trastornos como vértigos, cansancio, dolor muscular y articular, pérdida de memoria, problemas digestivos, y otros muchos.

Este tipo de enfermedad requiere de ayuda psicológica con terapias adecuadas.

6.     Erupciones cutáneas, y otras enfermedades de la piel

Como hemos dicho más arriba, muchas de las enfermedades psicosomáticas vienen provocadas por alteraciones del sistema inmunitario, y concretamente las manifestaciones de estas alteraciones a nivel dérmico se traducen en psoriasis y vitíligo.

El mal funcionamiento de los linfocitos genera en la piel un crecimiento desordenado de células produciendo zonas inflamadas escamosas, como una forma habitual de somatizar enfermedades.

El estrés emocional es una de las causas que desencadenan habitualmente la psoriasis.

Junto con la psoriasis el vitíligo es otra de las enfermedades de la piel que más frecuentemente tienen una causa psicológica.

Se trata de trastornos psicosomáticos en los que la piel aparece con manchas blancas de distinto tamaño, y pueden aparecer en distintas partes del cuerpo.

Las personas que sufren este tipo de somatización de ansiedad, suelen necesitar un refuerzo en cuanto a su aceptación por parte de los demás.

7.     Infartos

Según los expertos, los repetidos ataques de ira, aumentan de forma significativa las posibilidades de padecer un accidente cardiovascular, que es una de las situaciones más peligrosas, dentro de la lista de enfermedades psicosomáticas.

Al activar los mecanismos físicos de defensa que generan una aceleración del ritmo cardiaco, respiratorio, y aumento de la temperatura, liberando moléculas grasas en la sangre, que sin embargo no llegan a ser quemadas por un gasto energético necesario, estas acaban adhiriéndose a las arterias aumentando el temido riesgo de infarto.

Aprendiendo a canalizar adecuadamente la ira, se pueden reducir las posibilidades de sufrir este tipo de accidentes por infarto cardiaco, o cerebral.

8.    Fibromialgia

Se trata de una enfermedad que provoca una gran sensibilidad muscular con mucho dolor, y cansancio.

Además la fibromialgia puede venir acompañada de problemas del sueño, rigidez al despertar, hormigueo de manos y pies, y dolores de cabeza, entre otros síntomas.

Este tipo de enfermedades psicosomáticas, pueden estar generadas por una tensión continua no sólo de la musculatura, sino también del tejido conjuntivo, que hace necesario aprender a relajarse, y contar con nuevos mecanismos de defensa.

Los pacientes con fibromialgia necesitan saber poner límites a la tensión, y reforzar la seguridad en sí mismos.

Además de los trastornos psicosomáticos, y problemas de salud mencionados anteriormente, existen otros como el exceso de sudoración que genera mal olor, como consecuencia de una reacción nerviosa frente a la presencia de otras personas, la taquicardia o la sinusitis, que en muchas ocasiones tienen un componente más mental que físico.

A través de la psicoterapia puedes llegar a rebajar la tensión y el nivel de alerta frente a los demás, aprendiendo también a aceptar tus limitaciones como algo natural, así que si padeces alguna de las enfermedades psicosomáticas que hemos visto aquí, pídenos una primera cita en nuestro gabinete de psicólogos, y valoraremos tu caso para buscar el mejor tratamiento.

 

8 síntomas a tener en cuenta y saber cuándo ir al psicólogo

A lo largo de la vida todas las personas nos encontramos con momentos de tensión, o situaciones traumáticas, que pueden producir estrés y ansiedadTener que encajar dolorosas e inevitables pérdidas de seres queridos, pueden hacer necesario recurrir a la ayuda psicológica por un profesional.

Pero, en muchos casos, no se tiene muy claro cuando ir al psicólogo, por la misma confusión que genera en la mente estas situaciones, por vergüenza, o por qué se duda de que realmente se vaya a conseguir una mejora con ello.

En Psicotep te vamos a contar como reconocer una serie de señales que te alertarán sobre cuando ir a un psicólogo, tanto si las reconoces en ti mismo, como si las percibes en tus hijos, padres o pareja.

La terapia cognitivo conductual acabará con los estados de desinterés prolongado

Los estados de abulia y desinterés prolongados, junto a pensamientos pesimistas y de impotencia para superar cada momento vital, unidos a continuos brotes de ansiedad, son síntomas típicos de un cuadro depresivo.

Por eso, si sientes que no puedes salir de la depresión y sus síntomas te atrapan, debes reunir las fuerzas suficientes para solicitar ayuda psicológica inmediata, recurriendo a dos vías posibles:

💡 Acudir a tu médico de familia, contarle lo que te está pasando y que te derive al especialista que corresponda a tu centro de salud mental.

Hemos de tener en cuenta que, en este caso, nos tratará un psiquiatra y nos dará medicación para resolver nuestro problema; en cambio, el psicólogo no te prescribirá ningún fármaco. Cuando ir a psiquiatría no nos convence, podemos valorar la atención de un psicólogo.

Cuándo ir al psicólogo

💡 Recurriremos a la psicología clínica, donde un  psicoterapeuta independiente nos permitirá confiarle nuestros miedos, angustias y problemas íntimos, para ayudarnos a salir del cuadro de ansiedad y depresión en el que te encuentras.

Te ayudaremos a superar situaciones traumáticas

Las situaciones traumáticas como un accidente de tráfico, la muerte de alguien que quieres, una ruptura de pareja o una violación, marcan un antes y un después en la vida de cualquier persona.

 Dependiendo de la fuerza personal a la hora de afrontar situaciones muy difíciles, puede ser necesario recurrir a algún tratamiento psicológico para trabajar el duelo o encajar el trauma. Buscando psicología positiva que evite que el dolor y la negatividad se instalen en tu mente de forma permanente, impidiéndote avanzar en la vida.

Por eso si no reconoces la necesidad de ayuda inmediata, y una vez transcurridos los meses posteriores al hecho traumático, tu estado de ánimo no mejora, debes buscar cuando ir y confiar tu situación a un psicólogo que te ayude a avanzar con más confianza y seguridad en tu día a día.

En terapia también tratamos relaciones bloqueadas y complicadas

Cuando atravesamos una crisis de pareja, con momentos complicados que no sabes cómo solucionar; o acudir al trabajo cada día se ha convertido en una situación angustiosa por el tipo de interacción que se ha generado de cara a tus compañeros, clientes o jefes.

Cuando no sabes cómo lidiar con tus hijos, la ayuda de un terapeuta te dará fuerzas y te servirá para adoptar las medidas necesarias a la hora de solucionar de la mejor manera estas difíciles circunstancias que te mantienen bloqueado y sin defensa.

Cuando ir al psicólogo

En los casos en los que se produce tensión familiar y/o en pareja, la terapia familiar, o de pareja, consigue muy buenos resultados. La terapia (o psicología) sistémica trabajará con vuestras relaciones como un sistema, buscando el engranaje que falla para poder mejorar la situación.

Y si cuando vayáis a ir al psicólogo no se consigue la participación total, siempre podréis reflexionar y cambiar para gestionar mejor tus emociones y que estas no te desborden al límite.

Cuando el sentimiento de miedo es oprimente ir al psicólogo nos ayudará

Además de cómo combatir la depresión o trabajar la psicología de pareja y familia, también tratamos con trastornos psicológicos asociados al miedo: la fobia.

Cuando se siente angustia ante determinadas situaciones como encontrarse entre una multitud de personas, coger aviones o un pánico incontrolable ante la presencia de determinados insectos, u otros animales, la terapia Gestalt puede ser útil para acabar con las fobias.

Aunque las fobias se banalicen y se reste importancia, cuando sintamos que estamos ante esta situación es mejor ir al psicólogo para que nos ayude a superar estas fobias, que pueden llegar a limitar nuestra vida.

Con cambios de humor frecuentes un gabinete psicológico podría ayudarte

Si tienes cambios de humor repentinos y muy drásticos. Si tu estado de ánimo presenta altibajos extremos con cierta frecuencia, sin que existan factores desencadenantes objetivos. Es muy probable que puedas estar sufriendo conflictos de personalidad.

O quizá se trate una alteración del estado de ánimo, en la que a momentos de gran euforia, impulsividad y estado de felicidad, se suceden irremediablemente, y a continuación, otros de profunda ansiedad, tristeza y pesimismo.

Son dos tipos de alteraciones psíquicas diferentes a la hora de establecer su diagnóstico. El test psicológico permitirá que los psicólogos diseñen una terapia individual con la que mejorar tu situación.

Si dudas de cuándo ir al psicólogo, sólo podremos aconsejarte que lo hagas cuando sientas que estás preparado para recibir la ayuda de nuestros profesionales y que el trabajo con el psicólogo no será en balde.

Cuándo ir al psicólogo

Cuando las adicciones solo crecen, debemos ir al psicólogo

Los problemas, la ansiedad y el miedo no se resuelven refugiándose en el consumo de sustancias estupefacientes,  alcohol o abuso de medicamentos no pautados específicamente por el médico.

El abuso de los juegos de azahar, las compras compulsivas o la participación en determinados grupos sectarios, pueden reflejar que tienes un problema de dependencia que quizá no eres capaz de reconocer.

La dependencia a cualquier tipo de sustancia o actividad, para tratar de enmascarar nuestros problemas, solo consigue que estos aumenten en todos los casos minando la salud, la economía y provocando el aislamiento social de quienes sufren este tipo de dependencias.

👥 Dite a ti mismo: “necesito ayuda psicológica” y deja de esconder tus problemas mirando hacia otro lado. Plántales cara valientemente y, si es preciso, con ayuda de especialistas que te aporten pautas para encajarlos sin derrumbarte.

Cuando identificas los efectos nocivos que te está generando tu adición, tienes que ir inmediatamente a buscar la ayuda de un psicólogo, porque el poder de las adiciones anula la voluntad y la consciencia sobre el problema limitando rápidamente tu deseo de superarlo.

Si sentimos fijación con ciertas situaciones y dificultad para distinguir lo imaginario

Si tienes fijaciones muy extremas y persistentes, dificultad para distinguir lo imaginario de lo real y, en ocasiones, te comportas de forma que ni tú mismo consigues entender, puedes estar padeciendo síntomas de esquizofrenia.

Cuando sientas estos síntomas, prepárate para ir al psicólogo porque sin tratamiento pueden tener una evolución degenerativa que puede ser invalidante para llevar una vida normal.

Así que si te sientes identificado con estos síntomas, debes de acudir inmediatamente a consulta médica para establecer un diagnóstico y tratamiento adecuado, que incluirá una medicación específica y terapia psicológica.

cuando ir al psicólogo

Comportamientos complejos en alimentación

Otra causa de consulta psicológica inmediata, está relacionada con los trastornos de la alimentación. Durante la adolescencia la psicología se hace especialmente importante, pues afectará de una forma muy peligrosa a la salud física y mental.

La bulimia y anorexia son trastornos que requieren de un diagnóstico y unas terapias psicológicas inmediatas, para ayudarte a aceptar la propia imagen, trabajar la autoestima, y gestionar otros conflictos desencadenantes.

Así que cuando sientas que, tras hacer régimen te obsesionas con la idea de estar cada vez más delgado o delgada – a cualquier coste como vómitos, laxantes o de no alimentarte -, debes ir al psicólogo para que te ayude a salir de esa espiral tan peligrosa.

En muchas ocasiones, una actuación tardía deriva en graves situaciones invalidantes o, incluso, en el deceso del individuo.

En conclusión, ¿cómo sé cuándo ir al psicólogo?

Existen muchas situaciones conflictivas y limitantes en la vida que pueden tener una solución más práctica, positiva y, sobre todo, menos dolorosa si se cuenta con ayuda psicológica.

Si sigues preguntándote cuándo ir al psicólogo, ya sabes que si te estás enfrentando últimamente a una de éstas situaciones, no debes dejarlo pasar por más tiempo:

  • La falta de control frente a los acontecimientos diarios, que no sabes cómo manejar.
  • Tienes crisis de ansiedad con bastante frecuencia.
  • No eres capaz de dominar tus emociones y las llevas al límite
  • Estás atravesando circunstancias extraordinarias difíciles de superar sin ayuda.
  • Te invaden continuamente pensamientos pesimistas, ciertas obsesiones limitantes, manías enfermizas o miedos irracionales.
  • No puedes controlar tu agresividad.
  • Te estás cuestionando qué sentido tiene tu vida, y has perdido el interés por todo.
  • Dependes de sustancias o actividades nocivas para tu salud física y psíquica.
  • Estás cada día más aislado por tu propia voluntad.
  • Sufres trastornos del sueño, que te impiden llevar una vida normal.
  • La preocupación por tu imagen está llevándote a prescindir de una adecuada alimentación.

Tú mismo tienes la respuesta sobre cuándo ir a un psicólogo, porque este profesional evaluará tu estado de salud mental y te ayudará con terapias alternativas según se adecúen a cada caso.

💬 Contacta con nosotros para reservar una primera consulta con nuestro psicólogo gratis.

¿Qué es realmente la psicoterapia y en qué puede ayudarte?

La psicoterapia es el tratamiento genérico y científico que en psicología se utiliza para producir modificaciones psíquicas en las personas afectadas por trastornos mentales y las manifestaciones físicas derivadas de estos.

También sirve para resolver conflictos conductuales en las interrelaciones humanas, modificando los pensamientos y actitudes negativas que los provocan.

El tratamiento psicoterapéutico profesional siempre debe estar dirigido por psicólogospsicoterapeutas y psiquiatras, porque sólo ellos disponen de la formación específica para diagnosticar y tratar los trastornos psicológicos y los conflictos que de ellos se derivan.

Hablamos de psicoterapia como tratamiento genérico, porque partiendo de los distintos principios teóricos de las diferentes escuelas de investigación psicológica, se generan muy diferentes enfoques terapéuticos dentro de un dominio científico y profesional muy especializado.

Principales enfoques de las escuelas de psicoterapia

Escuelas tradicionales

Entre los distintos enfoques que desarrollan las diferentes escuelas de psicología terapéutica, existen una serie de líneas más tradicionales como son:

  • Escuela conductual y cognitiva, basada en una modificación de esquemas del pensamiento y la forma en la que afectan a la persona, y de la que surgen la Terapia conductual, Terapia cognitivo conductual, Terapia dialéctica conductual y Terapia de aceptación y compromiso.
  • Escuela psicodinámica, en la que destacan enfoques como el psicoanálisis, psicoanálisis lacaniano, la terapia psicodinámica o psicoanalíticamente orientada.

✏ El psicoanálisis nace de la obra de Sigmund Freud. Se basa en la creencia de que todas las personas poseen pensamientos, sentimientos, deseos y recuerdos inconscientes. A través de este tipo de terapia, el terapeuta es capaz de liberar las emociones del paciente para profundizar en su estado de ánimo actual.

  • Escuela de psicología humanista, de la que destacan enfoques psicoterapéuticos como la psicoterapia orientada en la persona, o psicoterapia humanista que trata de ajustar la interacción entre la persona y su entorno a través de la experiencia.

✏ Un ejemplo de este tipo de psicología transpersonal, es la terapia Gestalt que busca el equilibrio entre el cuerpo, la mente y el alma del individuo. Así, se alcanza la unión entre todos los elementos que componen a la persona, alcanzando el autoconocimiento, la responsabilidad consigo mismo y la conciencia, entre otros.

Nuevas escuelas

Entre las líneas más actuales de las nuevas terapias psicológicas están:

  • Escuela constructivista en la que se considera que el ser humano es constructor activo de sus experiencias, y que fundamentan sus trabajos en averiguar qué tipo de estructura significativa genera la personalidad de cada individuo para dar sentido a sus experiencias vitales.
  • Escuela sistémica de la que surgen otros tipos de terapias psicológicas como la Terapia narrativa, Terapia de soluciones, Escuela estratégica, Escuela intergeneracional, Escuela de Milán y Escuela estructural.

Desde los distintos paradigmas planteados por las escuelas, los objetivos de psicoterapia siempre están centrados en dirigir a las personas afectadas por trastornos psíquicos y psicosomáticos, a través de unas modificaciones del pensamiento y la conducta para lograr una adaptación más positiva en su entorno, mejorando su calidad de vida.

Psicoterapia

Las acciones en las que se basa la psicoterapia psicológica, están centradas en la comunicación a través del dialogo, y en sus cimientos existen una serie de pilares comunes como la estructuración de las conductas normales o sanas, las conductas patológicas y unos determinados métodos que ayuden a producir cambios positivos.

En la actualidad se están produciendo cambios en el sentido de evitar límites entre los distintos enfoques psicoterapéuticos con el objetivo de utilizar las técnicas más eficaces para cada diagnóstico sin atender al origen teórico.

En nuestro gabinete psicológico, por ejemplo, hemos desarrollado nuestras acciones en función de la terapia familiar sistémica. Así podemos enfrentar el problema de nuestro cliente dentro de un entorno real y conocido.

✏ La terapia sistémica analiza al individuo en función a sus valores, ideas o actitudes dentro del grupo.  Localiza cuál es el desencadenante del problema y busca una solución; además, sienta las bases para que esto no vuelva a ocurrir.

Cuándo se debe recurrir a la psicoterapia

El momento más adecuado para acudir a la consulta de psicoterapia será el momento en que se empieza a sentir una constante infelicidad que produce incomodidad para afrontar el día a día, enfrentando el yo, la relación con los demás y la percepción sobre la propia existencia.

No debemos esperar a que se agudicen los síntomas con conductas inapropiadas que generan conflicto frente al entorno inmediato, o derivan en trastornos del sueño, apetito, y otras manifestaciones psicosomáticas.

En muchos casos los trastornos psíquicos y psicosomáticos no derivan de acontecimientos fácilmente identificables por su proximidad temporal, sino que pueden ser huella de otros sucedidos mucho tiempo atrás.

No solo se debe acudir a psicoterapia solo en situaciones críticas inconfundibles como el duelo por la pérdida de un ser querido, el divorcio, o el despido laboral.

En todo momento en que se producen cambios significativamente importantes en nuestro comportamiento, y en cualquier situación que produzca sufrimiento psíquico y sentimientos negativos.

Psicoterapia

Situaciones en las que la psicología es positiva

A continuación enumeramos algunas de las situaciones más clásicas que obligan a recurrir a terapia psicológica:

  • Cambios negativos en los hábitos alimentarios que pueden desencadenar en anorexia o bulimia.
  • Conflictos familiares producidos por una conducta ingobernable de niños y adolescentes problemáticos.
  • Malos tratos.
  • Miedos irracionales y recurrentes que limitan la actividad cotidiana y el avance vital.
  • Estados de ansiedad que provocan trastornos del sueño, falta de apetito, crisis de angustia.
  • Apatía generalizada y pérdida de atención.
  • Dificultad para relacionarse con el entorno en el colegio, trabajo o amistades.
  • Dependencia creciente de una actividad o sustancia que domina de forma inevitable y progresivamente la voluntad: juegos de azar, ordenador, móvil, tabaco, alcohol, sustancias estupefacientes, compras compulsivas.

¿En qué puede ayudarte la psicoterapia?

Todavía hoy existen prejuicios que hacen que algunas personas se resistan a la hora de acudir a la consulta de un psicólogo para obtener los beneficios de la psicoterapia.

Tienen miedo a reconocer una serie de fallos personales que consideran les alejarán del éxito social, serán etiquetados por los demás y son escépticos frente a las soluciones que creen no van a encontrar.

Sin embargo se puede afirmar con toda seguridad que recurrir a la ayuda especializada que se necesite en cada circunstancia en la que uno se siente impotente para afrontar en solitario determinados conflictos vitales, es un acto de valentía e inteligencia práctica.

Las falsas creencias sobre la psicoterapia y la ignorancia en ése sentido, suponen un freno para recibir una ayuda profesional que puede solucionar muchos problemas en un estadio más fácilmente controlable.

Resuelven problemas de conducta

Los profesionales de la salud mental y más concretamente los psicoterapeutas ayudan a superar problemas de conducta desviada, emociones descontroladas y pensamientos negativos, para eliminar las tensiones innecesarias que generan importantes estados de ansiedad y sufrimiento, y determinadas barreras mentales limitantes.

Hablando con el psicoterapeuta, durante la terapia se produce una catarsis o liberación mediante descarga de la tensión emocional, que produce un importante alivio.

Aportan herramientas para hacer frente a tus propios problemas

Los tratamientos de psicoterapia ayudan a enfrentar los conflictos desde una nueva perspectiva más positiva y mejor adaptada, posibilitando otra forma de percepción de las situaciones que generan una gran tensión mental de tal manera que se relativicen, y puedan ser encajadas con un menor sufrimiento.

Terapia psicológica ayuda a los individuos a conocerse mejor y a modificar creencias limitantes, a través de la identificación, análisis y modificación, además de mejorar la forma de relacionarse con otros más eficazmente, consiguiendo con ello una mayor paz interior.

Los conocimientos profesionales y la formación de los psicoterapeutas hacen que la consulta de psicoterapia no genere una relación de dependencia para el paciente, sino que te enseñará a trabajar tu mente con suficiente autonomía a través de nuevas herramientas.

Los psicoterapeutas no solucionan los problemas personales, sino que ayudan al autoconocimiento para aprender a encajarlos y solucionarlos por uno mismo, eliminando las barreras que limitan el crecimiento personal, y mejorando la calidad de vida a través de la modificación de las estructuras cerebrales y la percepción que cada cual tiene de su entorno.

Te ayudan a liberarte desde la intimidad y sin juzgarte

El psicoterapeuta está obligado a seguir un código ético que garantiza la confidencialidad de toda la información de sus pacientes, por lo que a éste profesional se le pueden expresar los pensamientos personales más íntimos sin miedo a sufrir reproches o manipulaciones, consiguiendo una liberación imprescindible para aliviar las grandes tensiones mentales, que no puedes confiar a ninguna otra persona.

Por todas estas razones, si tienes problemas para integrarte en tu entorno laboral, crisis de parejaconflictos familiaresansiedad generalizadamiedos o fobias, o alguno de los tipos de dependencia insana, debes, primero, reconocer la situación y acudir cuánto antes a la consulta profesional para evitar llegar a un estado de mayor deterioro psíquico y físico, que te generará más trastornos y perjuicios además de requerir soluciones más complejas y dilatadas en el tiempo.

Piscología

En Psicotep formamos un grupo de psicólogos y psicoterapeutas especializados en el tratamiento de distintos trastornos como ansiedad y depresión, y trabajamos con distintos tipos de psicoterapia de familiaterapia de pareja, y ayuda psicológica para niños y adolescentes.

Atrévete a solicitar una primera consulta que puede mejorar tu calidad de vida, sin ningún compromiso.

¿Qué es el trastorno bipolar? ¿Cuáles son sus síntomas?

El trastorno bipolar es uno de los síndromes psicológicos más desconocido, común y caótico de nuestra sociedad. Estigmatizado por el mal uso del lenguaje, existen muchos prejuicios sobre las personas que se atreven a reconocer su estado.

Antes de avanzar, hay que aclarar que pese al estigma social que arrastran las personas que padecen algún tipo de psicopatología con apellido alarmante, este tipo de trastorno no hace especialmente peligrosas a las personas que padecen conducta bipolar.

Hoy vamos a explicar qué supone ser bipolar, cuáles son los síntomas y por qué se debe acabar con las falsas creencias sobre este trastorno.

En qué consiste el trastorno bipolar

El trastorno bipolar es una enfermedad mental que genera cambios bruscos y repentinos en el estado de ánimo de la persona que lo padece, con picos emocionales muy altos de euforia y fuerte activación energética, a los que les sigue el derrumbamiento emocional acompañado de depresión.

Excepto por los riesgos que entrañan principalmente para sí mismos los brotes en su fase hipomaniaca, o maniaca, que explicaremos más adelante, y el riesgo de suicidio durante los episodios de depresión severa; este trastorno carece de riesgo para la persona y su entorno.

Este trastorno requiere un diagnóstico por parte de los profesionales de la salud mental, pues no se debe confundir el trastorno bipolar con un “carácter bipolar” u otros problemas como el trastorno límite de la personalidad o TLP.

¿Cómo es convivir con una persona bipolar?

Convivir con alguien que padece un trastorno bipolar resulta especialmente difícil porque, desde el desconocimiento, cuando se produce un brote no se comprende la situación ni cómo se debe actuar.

El mundo de éste tipo de enfermos resulta caótico, por lo que es difícil encajar su conducta y reacciones emocionales y, para quienes lo sufren, padecer este tipo de trastorno resulta muy limitante pues afecta muy negativamente a su calidad de vida.

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Síntomas de trastorno bipolar

Dentro del trastorno bipolar existen diferentes tipos, por su origen, forma e intensidad de los brotes, o la cantidad de episodios sufridos en un determinado tiempo, pero todos comparten episodios de hipomanía seguidos de depresión, con los siguientes síntomas generales:

Episodios de felicidad y total seguridad en sí mismo

Durante la fase con brote maniaco, o hipomaníaco, de la enfermedad bipolar, aparece un exagerado optimismo, acompañado de tensión, gran actividad y nerviosismo, y la persona manifiesta un estado de gran seguridad en sí misma.

Los pensamientos en este estado de desorden bipolar, generan una sensación de bienestar exagerado, aumenta inusualmente la capacidad comunicativa y la locuacidad, la tendencia a dormir menos, y se baja la guardia frente a los riesgos que implican las malas decisiones.

La sensación de seguridad, vitalidad y necesidad de aumento productivo, propio de la fase maníaca y la euforia, pueden derivar en acciones muy perjudiciales por los problemas económicos y de salud que pueden generar, como realizar inversiones que comprometen todos sus recursos, mantener relaciones sexuales arriesgadas, o entrar en compromisos que difícilmente se podrán cumplir.

Episodios de depresión bipolar

En la fase depresiva del trastorno bipolar el estado anímico decae totalmente, provocando sensación de vacío, desesperación, tristeza e irritabilidad, perdiendo la capacidad de sentir interés por todo tipo de actividades placenteras.

Este estado en la depresión bipolar, viene acompañado generalmente de sentimientos de inutilidad y culpa inadecuada o desmedida, que puede degenerar en pensamientos de suicidio, su planificación, o intento real.

También se producen variaciones físicas visibles con un aumento o disminución de peso sin cambios de dieta, variaciones de apetito que puede aumentar o desaparecer, trastornos del sueño, con insomnio o necesidad de dormir mucho, cansancio y pérdida importante de energía.

A nivel mental, se produce una incapacidad de concentración y mucha dificultad para pensar con claridad.

Las manifestaciones de este trastorno, resultan menos identificables en niños y adolescentes, porque puede variar el patrón con respectos a los síntomas de bipolaridad en adultos, ya que con frecuencia es más difícil averiguar si esos altibajos son el resultado de estrés o de un trauma, o señales de otro problema de salud mental diferente.

En niños y adolescentes con síndrome de bipolaridad, los cambios anímicos en los episodios se pueden suceder con mayor rapidez.

¿Qué tipos de trastorno bipolar existen?

En función de los ciclos anímicos que se padezcan y el tiempo en que se encuentren en ellos, podemos distinguir hasta cuatro tipos distintos de bipolaridad:

  • Trastorno bipolar tipo 1: cuando la fase maníaca ha durado más de una semana, sin episodios hipomaníacos.
  • Trastorno bipolar tipo 2: cuando se combinan los episodios depresivos y maníacos, pero son los primeros los más habituales.
  • Ciclación rápida: cuando se producen episodios de tipo 1 o 2 en, al menos, cuatro veces al año.
  • Ciclotimia: cuando se sufren los síntomas de bipolaridad, pero no con suficiente intensidad como para ser diagnosticado, se entiende que deben comenzarse los tratamientos para evitar que se transforme en un trastorno bipolar completo.
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¿Cuáles son las causas del trastorno de bipolaridad?

Aunque aún no existe una identificación completa de los factores que pueden generar éste tipo de trastornos, si se sabe que en su aparición se dan una serie de variables como:

Factores genéticos

Aunque aún no se han podido identificar los genes que pueden ser responsables de este tipo de trastorno, si se ha comprobado una cierta coincidencia entre enfermos que padecen trastorno bipolar, y otros parientes como padres y hermanos que comparten este problema.

Factores biológicos

Las personas con trastorno bipolar sufren diferentes cambios físicos en su cerebro, que aún se encuentran en investigación.

Factores que pueden actuar como desencadenantes

Vivir situaciones muy estresantes como una separación de pareja, el fallecimiento de los padres, hijos u otras personas muy queridas, la pérdida del medio de vida, u otras circunstancias vitales muy traumáticas y difíciles de asumir.

El abuso de sustancias como las drogas o el alcohol también puede funcionar como elemento desencadenante o potenciador de la enfermedad bipolar en adultos.

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Que se puede hacer si te han diagnosticado un trastorno bipolar

Cuando el diagnóstico de trastorno bipolar ya es seguro, existen algunas pautas que te pueden ayudar de tal manera que los síntomas no se agudicen.

  • Ser bipolar es una enfermedad, así que si sufres esta afección, evita el consumo de alcohol y estupefacientes, que solo pueden contribuir a un empeoramiento de la situación.
  • Si eres capaz de reconocer que tipo de circunstancias pueden desencadenar los episodios de hipomanía o depresión, estate atento a tus propias señales, y pide ayuda a tu familia frente a los síntomas de advertencia.
  • Acude a tu médico o psicólogo, cuando empieces a notar cambios en tu ánimo. Sigue el tratamiento que te hayan pautado, respetando la toma de medicamentos para la bipolaridad y acudiendo a sesiones de terapia psicológica.

Cómo prevenir el trastorno bipolar

El trastorno bipolar no es una enfermedad que se pueda prevenir. Puede aparecer durante la infancia o la adolescencia pero, principalmente, a partir de los 18 0 20 años, por lo que un diagnóstico temprano, en cuánto se perciben los primeros síntomas, u otros que pueden ir o no asociados.

Los adultos que padecen trastorno bipolar, también suelen sufrir otro tipo de afecciones que inciden en los síntomas y el tratamiento, tales como trastornos de alimentación, drogadicción y alcoholismo, problemas de salud física como afecciones cardíacas, hipo e hipertiroidismo, o fuertes dolores de cabeza, entre otros.

El trastorno bipolar en ocasiones está relacionado con síntomas que dependen de los cambios estacionales o se puede presentar coincidiendo con el embarazo en la mujer.

Cuando la inestabilidad anímica no se reconoce, se cierra la puerta a un diagnóstico y tratamiento para el trastorno bipolar, lo que deteriora mucho la vida de quién la padece, además del sufrimiento que genera en su familia.

Por eso es fundamental acudir a la consulta psicológica cuando se perciben síntomas de depresión bipolar, para obtener un diagnóstico con el que controlar los episodios, porque es un error total pensar que este tipo de trastorno puede desaparecer solo.

¿Qué puede pasar si no se trata el trastorno bipolar?

La falta de diagnóstico y tratamiento del trastorno bipolar conlleva un empeoramiento de los síntomas, afectando a todos los aspectos de la vida de los enfermos.

  • Este tipo de trastorno reduce el rendimiento académico y laboral.
  • El comportamiento bipolar en adultos, es un impedimento muy importante para mantener relaciones de amistad y pareja.
  • Los episodios de trastorno bipolar pueden inducir al alcoholismo, la drogadicción o acabar en tentativas de suicidio.
  • En muchos casos durante el comportamiento bipolar se generan problemas financieros o legales, como consecuencia de episodios maniáticos en los que se produce psicosis o desconexión de la realidad.

Esconder y dejar pasar los problemas psicológicos no hace que se resuelvan, sé valiente y da el primer paso para entender que es lo que te sucede, contando con la ayuda de un gabinete de psicólogos con una gran formación y experiencia.

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