Las 8 enfermedades psicosomáticas más habituales

 

En no pocas ocasiones, los médicos derivan a sus pacientes a la consulta de un psicólogo cuando la causa de un trastorno físico tiene su origen en la mente o en lo que se conoce como enfermedades psicosomáticas.

Las enfermedades psicosomáticas son avisos o manifestaciones físicas de problemas relacionados con el estrés, la ansiedad, pensamientos, y sentimientos que nos superan.

La psiquiatría, neurología y psicología estudian los factores que afectan a los pacientes tanto en el desarrollo de enfermedades de la mente, para aplicar los tratamientos más adecuados, como la incidencia de esos trastornos mentales que además producen alteraciones orgánicas.

¿Cuáles son los síntomas de enfermedades psicosomáticas más frecuentes?

No solo está demostrado que la disposición mental puede mejorar o empeorar enfermedades con un origen fisiológico, sino que en muchos casos, el cuerpo envía señales cuando la mente se encuentra en situaciones de presión y saturación, que si no se atienden llevarán a trastornos más graves en los que no sólo se produce un deterioro mental, sino que se desarrollan enfermedades físicas con diversos grados de intensidad.

Se puede hablar de enfermedades psicosomáticas tanto cuando los trastornos mentales derivan en patologías físicas, como cuando las enfermedades físicas se agudizan como consecuencia de los trastornos mentales que padece el enfermo.

Los síntomas psicosomáticos más frecuentes son:

  • Dolor de espalda
  • Mareos o vértigos
  • Dolor en extremidades
  • Gases en el estómago
  • Dificultad al respirar
  • Palpitaciones, taquicardia
  • Dolor en articulaciones
  • Dolor en el pecho
  • Nauseas

¿Por qué se producen las enfermedades psicosomáticas?

Hasta el momento no se conoce con toda exactitud por qué la tensión mental y los trastornos psíquicos desencadenan determinadas alteraciones orgánicas, pero es evidente que la tensión, el estrés, las preocupaciones excesivas y los pensamientos negativos provocan importantes dolores de cabeza, insomnio, problemas digestivos e intestinales, y además afectan al sistema inmunológico.

Las investigaciones realizadas presentan al cerebro como responsable del bloqueo del sistema inmunológico en determinadas condiciones, de tal manera que el organismo se encuentra más indefenso frente a los agentes patógenos, provocando enfermedades psicosomáticas, pero además el estado de tensión y estrés hace que se generen sustancias que preparan al organismo frente a peligros.

Los mecanismos de defensa, y las sustancias químicas que libera el organismo en un momento determinado, frente a cualquier situación que se interpreta como peligrosa, son saludables para activar una respuesta en un momento dado, pero cuando la tensión es constante, la ansiedad es una enfermedad, y acaba por producir una alteración orgánica nociva.

¿Qué síntomas pueden provocar la ansiedad o la depresión?

Como hemos comentado, no sentirnos bien psicológicamente acaba afectándonos físicamente.

La ansiedad o la depresión son trastornos que pueden producirnos los siguientes síntomas:

  • Dolores de cabeza, mareos o vértigos
  • Ceguera, doble visión o afonía
  • Palpitaciones o taquicardias
  • Sensación de ahogo u opresión en el pecho
  • Nauseas, vómitos, diarrea
  • Tensión muscular o dolor

Principales enfermedades psicosomáticas

Cuando sientes presión en el pecho, mareo y confusión a la hora de pensar, taquicardia, sudoración excesiva en determinados momentos, contracturas por ansiedad, insomnio u otro tipo de trastornos, posiblemente tu cuerpo te está diciendo que algo no va bien, y si no cambias algunas cosas en tu vida, las señales cada vez serán más incómodas, hasta que realmente deriven en enfermedad psicosomática, o no.

En un determinado momento en el que puedes acudir al médico para consultar lo que te está ocurriendo, este tras realizar pruebas diagnósticas, puede que te envíe directamente a la consulta de un psiquiatra o psicólogo, y en este caso te tratará alguno de los tipos de enfermedades psicosomáticas, entre las cuales las más frecuentes son:

1.     Dolores de cabeza

La ansiedad y dolor de espalda provocado por tensión muscular en la parte superior del cuerpo: hombros, cuello, mandíbulas, y cuero cabelludo, generan una importante cantidad de dolores de cabeza.

Normalmente este tipo de tensión está asociada a una excesiva ansiedad generada por el peso de la responsabilidad, que hace que la persona se encuentre en un estado de estrés continuo, y en ese caso estos dolores de cabeza se encuentran encuadrados entre las enfermedades psicosomáticas, y su solución de base pasa por recibir una adecuada psicoterapia, en muchos casos.

También es posible que en otros casos los dolores de cabeza vengan producidos por malos hábitos posturales, o por traumatismos craneoencefálicos previos.

2.     Trastornos abdominales sin origen orgánico

Cuando existen problemas abdominales de tipo colon irritable, digestiones difíciles, estreñimiento o colitis, y se han descartado las causas orgánicas, es posible que los trastornos tengan un origen en el estrés y otros problemas psicológicos, y están relacionadas con el denominado cerebro visceral, y nuestra parte instintiva más primitiva, y animal, desencadenando enfermedades psicosomáticas.

Habitualmente las personas que padecen este tipo de enfermedades psicosomáticas, retienen excesivamente sus sentimientos, por lo que igual que se puede producir el empacho físico, también se puede producir indigestión mental, cuando se trata de asimilar y encajar una serie de emociones para las que la persona no está preparada, como pueden ser el miedo a algo nuevo, la impotencia o la rabia.

Las personas excesivamente perfeccionistas suelen ser candidatas a sufrir el síndrome de colon irritable, y el tratamiento para solucionar este problema pasa por reducir las ansias constantes de hacerlo todo tan perfecto, para acabar con la tensión que esto genera, al somatizar emociones.

3.     Mareos y vértigos

Una vez descartados los orígenes orgánicos de la pérdida de equilibrio y mareos, habitualmente la causa de este tipo de trastornos está en un estrés continuado, o el hecho de somatizar emociones.

También es posible que lo que realmente se sienta es una debilidad total, que se traduce en mareos psicológicos.

Esta sensación habitualmente viene acompañada de dolores por ansiedad, y miedo ante la sensación de perder la cabeza.

4.     El Síndrome de Fatiga Crónica

Se trata de un trastorno que afecta a las personas produciendo un cansancio continuo que no mejora con el descanso ni con el sueño, y que además aumenta con cualquier tipo de actividad, por lo que resulta muy limitante, para quienes padecen este tipo de enfermedades psicosomáticas, que encima pueden ser tachados de vagos, por ignorancia.

Estos trastornos psicosomáticos se caracterizan por una falta de fortaleza frente a cualquier obstáculo, y la causa se relaciona con un total desgaste de energía vital en etapas anteriores.

En este tipo de enfermedades psicosomáticas es necesario reajustar la parte emocional para evitar la fragilidad que produce tanta tensión, a la hora de recuperar energía vital.

5.     Histaminosis

Puede estar acompañada de fatiga crónica y fibromialgia, y se trata de un trastorno en el que se produce una elevación de histamina que es una sustancia presente en todos los órganos y tejidos de nuestro cuerpo, generando multitud de trastornos como vértigos, cansancio, dolor muscular y articular, pérdida de memoria, problemas digestivos, y otros muchos.

Este tipo de enfermedad requiere de ayuda psicológica con terapias adecuadas.

6.     Erupciones cutáneas, y otras enfermedades de la piel

Como hemos dicho más arriba, muchas de las enfermedades psicosomáticas vienen provocadas por alteraciones del sistema inmunitario, y concretamente las manifestaciones de estas alteraciones a nivel dérmico se traducen en psoriasis y vitíligo.

El mal funcionamiento de los linfocitos genera en la piel un crecimiento desordenado de células produciendo zonas inflamadas escamosas, como una forma habitual de somatizar enfermedades.

El estrés emocional es una de las causas que desencadenan habitualmente la psoriasis.

Junto con la psoriasis el vitíligo es otra de las enfermedades de la piel que más frecuentemente tienen una causa psicológica.

Se trata de trastornos psicosomáticos en los que la piel aparece con manchas blancas de distinto tamaño, y pueden aparecer en distintas partes del cuerpo.

Las personas que sufren este tipo de somatización de ansiedad, suelen necesitar un refuerzo en cuanto a su aceptación por parte de los demás.

7.     Infartos

Según los expertos, los repetidos ataques de ira, aumentan de forma significativa las posibilidades de padecer un accidente cardiovascular, que es una de las situaciones más peligrosas, dentro de la lista de enfermedades psicosomáticas.

Al activar los mecanismos físicos de defensa que generan una aceleración del ritmo cardiaco, respiratorio, y aumento de la temperatura, liberando moléculas grasas en la sangre, que sin embargo no llegan a ser quemadas por un gasto energético necesario, estas acaban adhiriéndose a las arterias aumentando el temido riesgo de infarto.

Aprendiendo a canalizar adecuadamente la ira, se pueden reducir las posibilidades de sufrir este tipo de accidentes por infarto cardiaco, o cerebral.

8.    Fibromialgia

Se trata de una enfermedad que provoca una gran sensibilidad muscular con mucho dolor, y cansancio.

Además la fibromialgia puede venir acompañada de problemas del sueño, rigidez al despertar, hormigueo de manos y pies, y dolores de cabeza, entre otros síntomas.

Este tipo de enfermedades psicosomáticas, pueden estar generadas por una tensión continua no sólo de la musculatura, sino también del tejido conjuntivo, que hace necesario aprender a relajarse, y contar con nuevos mecanismos de defensa.

Los pacientes con fibromialgia necesitan saber poner límites a la tensión, y reforzar la seguridad en sí mismos.

Además de los trastornos psicosomáticos, y problemas de salud mencionados anteriormente, existen otros como el exceso de sudoración que genera mal olor, como consecuencia de una reacción nerviosa frente a la presencia de otras personas, la taquicardia o la sinusitis, que en muchas ocasiones tienen un componente más mental que físico.

A través de la psicoterapia puedes llegar a rebajar la tensión y el nivel de alerta frente a los demás, aprendiendo también a aceptar tus limitaciones como algo natural, así que si padeces alguna de las enfermedades psicosomáticas que hemos visto aquí, pídenos una primera cita en nuestro gabinete de psicólogos, y valoraremos tu caso para buscar el mejor tratamiento.

 

Estrés, ansiedad y depresión ¿Cómo diferenciarlos?, ¿Cómo tratarlos?

Dentro de los trastornos psicológicos más frecuentes en todas las consultas de psicólogos, el estrés, ansiedad y depresión, ocupan una gran parte de los diagnósticos, que van en aumento proporcional al estilo de vida de nuestro tiempo.

Según la Organización Mundial de la Salud estrés, ansiedad y depresión acaparan un porcentaje superior al 10 % con respecto a resto de enfermedades diagnosticadas en la actualidad en todo el planeta, por lo que se puede deducir que los trastornos mentales son uno de los principales males que aquejan a las sociedades modernas.

En este sentido hay que aclarar que las estadísticas se refieren a los porcentajes de casos diagnosticados, quedando fuera otros muchos casos en los que no se ha establecido un adecuado diagnostico por un psicólogo, y por lo tanto no han sido aún tratados.

En Psicotep te contamos cuales son los síntomas de cada uno de estos trastornos psicológicos, para que puedas reconocerlos y saber si alguno de ellos te está afectando, y con qué intensidad, para tratar de poner solución lo antes posible, antes de que se intensifiquen y se conviertan en problemas crónicos.

¿Qué es el estrés?

El estrés es una reacción natural que prepara a nuestro cuerpo y nuestra mente frente a posibles amenazas y peligros exteriores, por lo que puede ser muy útil para estar atento en situaciones que pueden comprometer nuestra salud, integridad física, imagen o responsabilidad.

Pero existe la posibilidad de que bien por asociación a experiencias anteriormente vividas, determinados estímulos neutros puedan desencadenar sensaciones estresantes frente a una errónea interpretación, al procesar determinadas informaciones asociadas a peligros, produciendo una tensión insana, derivando el estrés en ansiedad y depresión.

Cuando los mecanismos de alerta se encuentran activados durante demasiado tiempo, pueden generar no solo sufrimiento mental, sino físico, ya que la liberación de determinadas hormonas como producen tensión muscular, aceleración del ritmo cardiaco, y la respiración, y produciendo cambios en el funcionamiento fisiológico, como aumento o disminución del apetito, y sueño, entre otros.

depresión crónica

Por eso se establecen dos categorías dentro del estrés, que ayudan a diferenciar una sensación puntual de otra que puede actuar deteriorando la salud.

El estrés agudo es el que se produce en un momento determinado como consecuencia de una situación amenazante inmediata o algo que desencadena una fuerte emoción, en supuestos como tratar de controlar el coche ante un frenazo en cadena, o la sensación que se puede sentir en una primera cita de pareja.

Las sensaciones producidas por un estrés agudo tienden a suceder durante escaso tiempo, desapareciendo la alteración muy rápidamente.

Sin embargo, cuando diariamente se suceden los episodios de tensión constante, de forma prolongada en semanas o meses, se considera que se trata de un estrés crónico, como puede ser el caso de encontrarse en una convivencia muy difícil, carecer de recursos básicos, sufrir intensas exigencias en el trabajo, y otras situaciones similares.

En estas situaciones es muy fácil desarrollar conjuntamente estrés, ansiedad y depresión.

Problemas que puede generar el estrés crónico en tu salud

La continua liberación de hormonas que preparan al organismo para reaccionar frente a la amenaza, cuando actúan de forma continuada pueden desencadenar problemas de salud como la falta de menstruación en mujeres, aumento de la presión arterial, problemas de la piel, problemas cardio-vasculares, u obesidad.

El estrés crónico también provoca dolores de cabeza, inapetencia sexual, rigidez muscular, alteraciones de peso, trastornos alimentarios y gástricos, aumento de soñolencia o falta de sueño, disminuyendo la inmunidad frente a las infecciones.

 A nivel psicológico el estrés genera falta de concentración, lagunas de memoria, tristeza, ira, indecisión, y sensación de frustración.

Las personas en esta situación pueden tender fácilmente a intentar evadirse con el uso de alcohol o drogas, consumos asociados en muchos casos a los problemas de estrés, ansiedad y depresión.

estrés crónico

En muchos casos la forma de poder frenar las consecuencias del estrés, ansiedad y depresión es detectar que valoraciones cognitivas personales desencadenan miedo y estrés, para variarlas y relativizarlas, echando mano de posibles recursos que ayuden a sentir más seguridad y bienestar.

Aprender a manejar el estrés positivo, ayuda a adaptarse al cambio, explorando y poniendo en marcha iniciativas nuevas en las que poder emplear recursos personales desconocidos para uno mismo.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una consecuencia del estrés en la que la sensación de amenaza perdura frente a situaciones futuras, manteniendo un mecanismo de atención vigilante, para encontrar respuestas adaptativas.

En el Trastorno de Ansiedad, también se produce una visión sesgada de la realidad, en la que la atención se concentra solo en estímulos considerados amenazantes, limitando las capacidades de reacción.

Cualquier persona a lo largo de su vida puede sufrir cierta ansiedad frente a determinados acontecimientos, pero el problema se produce cuando determinados miedos se quedan anclados al pensamiento de forma crónica y predominante, sin que la persona sepa cómo gestionar su ansiedad.

Para entenderlo podemos poner el caso de una persona en búsqueda activa de empleo, rechazada en otras empresas, cuya idea es que tampoco va a ser seleccionada en una nueva entrevista, por lo que la tensión y la predisposición negativa producirá bloqueo, falta de seguridad, y otras reacciones que actuarán negativamente frente a esta nueva oportunidad.

Con este simple ejemplo se puede ver como el estrés, ansiedad y depresión actúan limitando el desarrollo y las oportunidades de las personas, además de deteriorar el organismo y la salud mental.

enfermedad mental

En cuánto a los síntomas de la ansiedad, estrés y depresión pueden coincidir muchos de ellos, aunque en la ansiedad destaca también la opresión en el pecho, desorientación, sensación de irrealidad y miedo a llegar a perder el control, y en la depresión a todos los anteriores se suman, la desesperanza, desmotivación total e incluso pensamientos de suicidio.

¿Qué es la depresión?

La depresión es un trastorno anímico que afecta a más de trescientos millones de personas en el mundo, y la primera causa de discapacidad.

Los síntomas de la depresión se suelen asociar a la melancolía, pesimismo, apatía, insensibilidad a los estímulos placenteros, y en definitiva falta de motivación para la vida, pero pueden variar mucho de unas personas a otras, por lo que algunas personas que sufren este trastorno no manifiestan signos de tristezaevidente.

En la depresión pueden intervenir componentes genéticos, pero también se puede desencadenar por motivos ambientales, fisiológicos o de personalidad, frecuentemente de forma combinada.

Para terminar, y resumiendo la principal diferencia entre estrés, ansiedad y depresión, se puede decir que los dos primeros conceptos pueden tener un componente adaptativo y por tanto una aplicación positiva bien manejada, mientras que la depresión siempre es una enfermedad mental.

En cualquier caso, tanto un continuado estrés, o ansiedad, y la depresión, deben ser tratados por profesionales de la salud mental, pautando en muchos casos una determinada medicación, y en todos ellos la psicoterapia más adecuada en cada caso.

¿Qué es TDAH? ¿Cómo detectarlo? ¿Cómo tratarlo?

TDAH es la forma resumida de denominar por sus siglas un síndrome psicológico que se diagnostica principalmente en pacientes infantiles y adolescentes, y que es el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad.

Los síntomas visibles más característicos del TDAH, son falta de concentración, impulsividad y conducta permanentemente inquieta, aunque existe otro tipo de niños tranquilos que pueden pasar más desapercibidos, aun sufriendo un Trastorno de Déficit de Atención igualmente importante, pero menos llamativo al no estar acompañado de hiperactividad.

Para establecer un correcto diagnóstico del TDAH, hay que tener en cuenta muchos factores individuales como el grado de desarrollo cognitivo, historial vital del niño, tipo de ambiente familiar, genética, aspectos sociales, entorno escolar, y otros, para evitar etiquetas incorrectas, que pueden afectar de forma importante a estos niños.

Además de esta razón, existe otra de igual peso, ya que el tratamiento habitual para el TDHA incluye medicación psicotrópica que además de efectos secundarios, plantea a muchos profesionales la cuestión de administrar medicamentos a los niños desde edades muy tempranas.

Este tipo de medicamentos generan habitualmente efectos secundarios como trastorno de sueño, falta de apetito, apatía, disminución de la expresión afectiva, dolores de cabeza, e incluso problemas dependiendo del momento de desarrollo, retardar el crecimiento.

Dependiendo de las molestias que pueden generar los efectos secundarios se prescriben a su vez otros medicamentos para paliar las molestias producidas por los primeros, exponiendo a los niños con TDAH y TDA al uso de fármacos desde tempranas edades.

Por eso los psicólogos recomendamos que se apliquen también otro tipo de tratamientos alternativos.

¿Qué hacer con un niño con TDAH?

Aunque existen casos en los que el uso de medicación puede ser imprescindible, siempre se obtienen mejores resultados cuando se combinan con psicoterapia, otras actividades especialmente elegidas, y apoyo conjunto del entorno familiar y educativo.

El tratamiento psicoterapéutico recomendado en cada caso dependerá de si en el diagnóstico se aprecian más factores desencadenantes de índole personal o ambiental, a la hora de trabajar fundamentalmente en una psicoterapia individual, familiar, de grupo, o con sesiones combinadas.

Además de la psicoterapia, existen otro tipo de actividades que también pueden ser muy recomendables, para ayudar a desarrollar madurez en los niños con Trastorno de déficit de atención, como pueden ser talleres de expresión artística, música o deporte, en los que se posibilitan capacidades para mejorar la concentración mental progresivamente a través de una motivación especial.

La escuela también puede prestar un gran apoyo a los niños que realmente tienen un Trastorno de Atención e Hiperactividad, adaptando los itinerarios académicos, los espacios y aulas, trabajando con profesorado de apoyo, y facilitando actividades a la medida en las que se potencien sus capacidades.

Es muy importante que el equipo educativo trabaje el déficit de atención en niños, conjuntamente con la familia intercambiando información, y apoyando las estrategias a trabajar en casa y el colegio dentro de un plan de intervención psicoterapéutica dirigido por profesionales.

¿Cómo afecta el TDAH al resultado académico de un alumno?

Los niños que sufren Trastorno de Déficit de Atención, tienden a abandonar las tareas inmediatamente, sin terminarlas.

Dado que el TDAH afecta produciendo un déficit de atención en los niños, estos no pueden seguir correctamente las explicaciones de los profesores para entender contenidos de aprendizaje.

Tampoco las instrucciones a la hora de realizar sus propias tareas, por lo que su rendimiento escolar es bajo y no se corresponde generalmente con el realmente esperado para su capacidad intelectual.

Este tipo de respuesta genera bajas calificaciones y etiquetamiento por parte de los docentes en el alumno con TDAH no diagnosticado, ya que normalmente resultan muy conflictivos al incordiar en la clase, molestando con sus constantes interrupciones que impiden mantener el ritmo en el aula, y en algunos casos actitudes rebeldes y desafiantes.

Los alumnos con TDAH no diagnosticado suelen ser tachados de vagos e irresponsables, al carecer de interés aparente todo aquello que implique dificultad o complicación.

Al no conseguir superar satisfactoriamente los objetivos programados en cada curso, en muchos casos los niños que realmente sufren déficit de atención, se ven forzados a repetir, lo que puede a su vez provocar frustración y falta de interés, o conductas rebeldes y desafiantes.

A nivel de desarrollo de relaciones interpersonales, los niños con TDAH, no son exitoso entre el resto, porque no son constantes a la hora de realizar tareas colectivas, abandonan los juegos compartidos antes que el resto, pueden hablar sin parar no dejando que los demás se expresen, interrumpen constantemente.

Dentro del Trastorno de Atención existen tres tipos de diagnóstico

Si piensas que lo que te angustia tiene una duración determinada, por lo que acabará desapareciendo algún día, si comienzas a utilizar tus herramientas para superarlo y encontrar soluciones, el foco de la ansiedad comenzará a suavizarse hasta desaparecer.

Dependiendo del comportamiento de cada individuo se establecen tres tipos de Déficit de Atención:

Niños en los que destaca el síndrome de déficit de atención, es decir predominantemente inatentos, no presentando una conducta inquieta o impulsiva, pero sí la dificultad para organizarse, seguir explicaciones, cumplir instrucciones o desarrollar tareas.

Predominantemente impulsivos, en los que destaca más el trastorno de hiperactividad, y el nerviosismo como causa principal de la ausencia de atención.

Niños que presentan un tipo de trastorno combinado, predominando con igual intensidad el síndrome de déficit de atención, y la impulsividad, con incapacidad para estar relajados, lentitud a la hora de procesar información, olvido de ordenes encadenadas y dificultad para organizarse y saber por donde empezar cuando hay que realizar tareas complejas.

Terapias para el TDAH y el TDA

En Psicotep, tras el diagnóstico inicial, y el estudio pormenorizado de las características de cada paciente, establecemos las terapias más adecuadas dirigidas por nuestro equipo de psicólogos ,para obtener resultados eficaces combinando estrategias.

Terapia Conductual, para evitar el fracaso escolar, comportamientos rebeldes y desadaptados, trabajando en enfoques de recompensa que ayuden a cambiar comportamientos poco adaptados ejercitando el autocontrol, junto con entrenamiento mental, y ejercicios de conciencia plena.

Terapia Cognitiva conductual que puede trabajar a través de la comunicación y la reflexión aspectos como una autoestima baja.

Terapia sistémica, se utiliza fundamentalmente cuando la base del TDAH puede tener un origen mayoritariamente generado por conflictos familiares, para explorar soluciones que modifiquen la forma de interactuar y mejorar el entorno del niño.

Cómo puede afectar el TDAH no diagnosticado al llegar a la edad adulta

Considerar que las situaciones críticas forman parte del aprendizaje de la vida, ayuda a crecer y madurar.

Generalmente a medida que las personas van madurando, comienzan a descubrir actividades y conocimientos que les atraen y en los que consiguen concentrar su atención con mayor o menor dificultad, a la vez que adoptan conductas más sosegadas que ayudan a superar estos trastornos.

Sin embargo, también existen casos de déficit de atención en adultos, en los que la falta de diagnóstico y tratamiento en edades tempranas afecta posteriormente de forma grave a la vida de quién padece TDAH.

En los casos más graves el TDAH puede derivar en otro tipo de trastornos psíquicos al desarrollar una baja autoestima, continuar sintiendo ansiedad, sufrir trastornos de personalidad, problemas de relaciones sociales y familiares, que desembocan antes o después en una depresión.

El TDAH en adultos, generara problemas laborales por descuidos en sus tareas y responsabilidades, dificulta sus relaciones sociales, y además aumenta las posibilidades de sufrir todo tipo de accidentes por falta de concentración o descuidos.

Incluso en los casos tratados por Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad, las estadísticas indican que aproximadamente un 4% de los pacientes continuarán sufriendo algún síntoma en la edad adulta.

En cualquier caso, insistimos en que un diagnóstico riguroso es fundamental cuando hablamos de niños, para no confundir el TDAH con comportamientos inquietos propios de la etapa infantil, otra clase de afecciones, o producidos por conflictos cuyo origen está en el entorno familiar o escolar.

En Psicotep os ofrecemos la posibilidad de contactar con nosotros para explicarnos vuestro problema en una primera consulta sin coste.

¿Qué es la resiliencia y cómo aumentarla?

La resiliencia es una capacidad humana potencial, que nos ayuda a la hora de enfrentarnos y superar problemas graves que pueden generar estrés severo y traumas o heridas en nuestra mente.

Seguro que más de una vez te has preguntado como algunas personas son capaces de superar trances terribles sin hundirse totalmente, porque tú en su piel no podrías soportarlo, pero no creas que se trata de superhombres o gente insensible, sino que cuentan con un importante grado de resiliencia emocional.

Las personas resilientes también sienten el dolor, la inseguridad y el miedo frente a situaciones traumáticas como ser víctima de un grave accidente, la pérdida de alguien muy querido, encontrarse en problemas económicos importantes, u otras situaciones difíciles.

Sin embargo, el hecho de explotar la resiliencia emocional a través de determinados pensamientos y conductas, les ayuda a adaptarse a las situaciones, y sobreponerse con menor daño psicológico y ansiedad, para continuar con sus vidas de la manera posible.

Cómo se puede conseguir aumentar la resiliencia

Partiendo de la base de que la forma de percibir los acontecimientos que nos suceden, depende de nuestra manera de pensar, es decir de nuestros esquemas mentales previos, y de cómo procesamos la información que de ellos nos llegan, elaborando nuevos pensamientos más prácticos y adaptativos o más negativos e inútiles:

🌟 Las personas resilientes parten de esquemas mentales que se adaptan a la realidad de forma objetiva, a la vez que flexibilizan la forma de interiorizar la información.

Por tanto, para desarrollar resiliencia, hay que conseguir interpretar la información de una forma más real y exacta, sin adelantar juicios predictivos catastrofistas, extraer conclusiones precipitadas o magnificar los problemas por encima de lo que la situación real nos presenta.

Si necesitas aumentar tu resiliencia te invitamos a probar el método Psicotep, además de trabajar una serie de variables que mejoran el nivel de resiliencia, y que vamos a ver a continuación

Qué es la resiliencia

Variables que mejoran la resilencia

Buscar apoyo emocional

El apoyo emocional ayuda a aumentar la resiliencia, ya que quienes saben que no están solos ante situaciones difíciles, generan menos expectativas pesimistas, al sentir la seguridad de estar arropados por otros, y poder confiar en ellos a la hora de compartir  sus preocupaciones y emociones, liberando tensión interior.

Relativizar los problemas situándolos en una perspectiva más amplia

Si piensas que lo que te angustia tiene una duración determinada, por lo que acabará desapareciendo algún día, si comienzas a utilizar tus herramientas para superarlo y encontrar soluciones, el foco de la ansiedad comenzará a suavizarse hasta desaparecer.

Pensar que la vida es cíclica, y que tras una temporada mala siempre llegará otra mejor, porque uno mismo está poniendo los medios para que esto suceda, aunque no siempre se obtengan los resultados esperados inmediatamente, alivia el sufrimiento y aumenta la esperanza.

Concebir las situaciones difíciles como retos a superar

Al cambiar los esquemas mentales en los que las dificultades se convierten en graves amenazas, para considerar que se trata de nuevos retos a superar, se obtiene una perspectiva mental más positiva para enfrentar las circunstancias con menos malestar.

Aprender de la fatalidad

Considerar que las situaciones críticas forman parte del aprendizaje de la vida, ayuda a crecer y madurar.

De las los peores momentos se pueden extraer muchas enseñanzas, utilizando la inteligencia emocional, y solo depende de la actitud de cada persona incorporarlas de forma positiva aprendiendo valores como la empatía, que mejoran la calidad humana, o el resentimiento y la amargura que solo aporta negatividad y desesperanza.

Qué es la resiliencia

Cultivar el sentido del humor

Incluso en las circunstancias más desfavorables de la vida, hay que aprender a reír sanamente, buscando el lado más amable de lo que nos rodea, como una de las formas más efectivas de aumentar la resiliencia emocional, desconectando para descansar de la abrumadora intensidad con que nos maltratan los pensamientos negativos en momentos de crisis.

Ejercitar el control de los pensamientos

Trabajar sobre el control de los pensamientos supone exponerse en algunas ocasiones a sentir de forma consciente emociones intensas sin tratar de rechazarlas ni huir, y saber apartar determinadas ideas de la mente focalizando la atención en otras cuestiones cuando resulta necesario.

Manejar técnicas de relajación

Las distintas técnicas de relajación con ejercicios de concentración, respiración, y otros, ayudan a eliminar tensión mental y física, ayudando a modular las emociones y suavizar la postura interior frente a los problemas.

Avanzar planificando objetivos

Planificar una meta que ayude a apartar aquello que genera el malestar, es el mejor principio para alejar la tensión y la ansiedad que generan las situaciones estresantes, buscando pequeños objetivos, que se puedan cumplir con regularidad dentro de las posibilidades personales.

Trabajar la autoconfianza

Explorar y potenciar tus capacidades para ser consciente de tus posibilidades y limitaciones, valorándote mejor y aprendiendo a confiar primero en ti mismo, de forma individual si te sientes capaz o con psicoterapia.

Se podría decir de forma resumida, que el primer paso para aumentar la resiliencia es tomar conciencia de los tipos de ideas que provocan malestar y angustia, analizando los patrones de pensamiento automático que generan las emociones dañinas.

Después, y una vez identificadas las estructuras mentales nocivas, hay que trabajar en el cambio para conseguir procesar la información de forma que genere reacciones y emociones menos dañinas, aumentando con ello la resiliencia.

Qué es la resiliencia

Qué aporta la resilencia a tu vida

Esta capacidad te ofrece posibilidades para mantener la salud mental, superar limitaciones, desarrollando más tus cualidades potenciales, y sentir más seguridad mientras avanzas en la vida.

La resiliencia genera:

  • Una visión más optimista de la existencia.
  • Mayor satisfacción en las relaciones interpersonales.
  • Valentía frente a los retos.
  • Aumento de la autoestima.
  • Aumento del rendimiento en todos los ámbitos.
  • Consecución de éxitos y bienestar.
  • Condiciones mentales y físicas más saludables.

Dado que quien cuenta con resiliencia mejora su calidad de vida, es importante trabajar la resiliencia en niños, realizando ejercicios dentro del ámbito escolar y cursos de inteligencia emocional, que consiguen potenciar el rendimiento académico, mejorar las relaciones personales y prevenir la depresión, favoreciendo un desarrollo evolutivo más sano en la etapa infantil y juvenil.

👨‍⚕️ En cualquier caso, si como adulto estás atravesando momentos muy duros que no sabes cómo superar, y tu vida ha entrado en una espiral de inseguridad, miedo y angustia, es el momento para pedir ayuda psicológica que te libere de las peores sensaciones, y te permita afrontar las dificultades con nuevas herramientas mentales para aumentar tu resiliencia.

¿Qué es la dependencia emocional en las relaciones de pareja, familia o amistad?

Cualquier tipo de subordinación pone límites a nuestras posibilidades de ser plenamente libres y autónomos. Por eso, la dependencia emocional es una trampa para quien la sufre y depende de otro para sentir una aparente felicidad a un alto precio.

La dependencia emocional es un trastorno psicológico muy limitante, porque supedita las posibilidades de realización personal a recibir en cada momento la dosis de afecto que requieren las expectativas del dependiente, atrapado y sometido a la voluntad del otro miembro en cualquier tipo de relación.

La dinámica de una dependencia emocional es igual a la de cualquier otro tipo de adición sean sustancias tóxicas, juego o alcohol. Sin un adecuado tratamiento de psicoterapia tiende a repetirse incluso cuando se finaliza con alguien, generando la misma dependencia con otras personas posteriormente.

Este tipo de trastorno psicológico puede afectar de igual forma a hombres y mujeres, pero es más habitual que los casos en el sexo femenino sean más fácilmente detectables, ya que cuando son los hombres los que sufren esta necesidad insana de su pareja, suelen ocultarlo por vergüenza.

Las relaciones patológicas no solo se dan en pareja, aunque en este contexto es más comúnmente identificable por otras personas, sino que se producen en relaciones familiares, entre hijos y padres, entre hermanos, y también se da en las relaciones de amistad.

¿Qué causa la dependencia emocional?

La naturaleza del ser humano hace que todos seamos muy dependientes en nuestros primeros años. La interacción en el seno familiar durante la primera etapa vital hace que aprendamos patrones vinculantes y de apego más o menos sanos, dependiendo de si hemos adquirido capacidades de autonomía y de intimidad o no.

Los patrones de vínculo afectivo o apego aprendidos en la infancia se repiten en la edad adulta, generando una tendencia en la forma de establecer los vínculos emocionales con los demás que pueden ser sanos o patológicos. También se puede producir una codependencia, en situaciones transitorias de depresión y ansiedad.

En este sentido, existen dos tipos de situaciones emocionales igualmente patológicas que son las de apego por dependencia emocional y las de evitación por imposibilidad de desarrollar la capacidad de sentirse bien en la intimidad, que sería el caso de las personas contra dependientes.

En cualquier caso, quien padece este tipo de codependencia no es capaz de disfrutar plenamente de su propia existencia, y de valorarse suficientemente.

dependencia emocional

Síntomas de dependencia emocional

Quienes no han desarrollado un determinado grado de autonomía suelen sentir angustia frente al desamparo emocional, no solo de proximidad afectiva en una relación, sino incluso de forma física.

Ante situaciones estresantes solo consiguen la calma en la proximidad de aquellos por los que sienten un intenso vínculo afectivo.

Las personas con una dependencia emocional patológica son inseguras y no confían en sus propias posibilidades. Son personas incapaces de desarrollarse y sentirse en plenitud sin una pareja a su lado.

Su actitud favorece el vínculo con personas habitualmente dominantes, narcisistas y déspotas, generando relaciones tóxicas en las que la actitud de cada parte es indispensable a la hora de generar un círculo vicioso que alimenta este tipo de relación, en la que el rol de cada una de las partes tiende a agudizarse hasta desembocar en situaciones muy nocivas y catastróficas.

La persona con dependencia emocional suele soportar humillaciones, chantaje emocional e incluso pérdida de la identidad propia, en su sumisión a la persona dominante, idealizando la figura del otro, buscando todo tipo de excusas para justificar actitudes y comportamientos inaceptables para el resto.

Consecuencias de la dependencia emocional

  • Incapacidad para tomar decisiones individuales y llevarlas adelante.
  • Dificultad para reconocer el problema y solucionarlo.
  • Imposibilidad de desengancharse de quién puede generar sumisión, y merma las capacidades personales.
  • Sensación de culpabilidad e inferioridad respecto al otro.

La dependencia emocional puede llevar a la persona a perder toda su dignidad con tal de conservar a su lado al dominante a toda costa. Incluso, dejando de lado sus responsabilidades laborales, estudios, familia o amigos, siempre que esto suponga un obstáculo para continuar.

El funcionamiento entre dependiente sumiso y maltratador influye rebajando cada vez más la autoestima del primero, mientras crece el ego y sensación de poder del segundo. Cuando de modo consciente se reconocen los desprecios y la carencia afectiva que se está sufriendo, pero no se es capaz de romper con una relación desequilibrada en la que pesa más el sufrimiento que la gratificación.

Para evitar los consejos de terceros es posible que quien sufre dependencia emocional termine por romper con el entorno familiar o amistades, si tratan de ayudarle a reconocer la situación, quedando cada vez más aislado, y a merced del otro.

De cara a terceros, una persona que no es capaz de superar la dependencia emocional tiene todas las papeletas para que la situación se repita nuevamente en otros entornos o relaciones, al no hacerse respetar mostrando su autoridad y límites ante los demás.

Las consecuencias de la dependencia emocional pueden desembocar en los malos tratos primero psíquicos y luego físicos.

Además, este tipo de trastorno psicológico hace que, ante la ruptura definitiva con alguien, se busque inmediatamente la sustitución a la desesperada, sin darse tiempo a conocer y valorar si la nueva persona realmente es adecuad y tiene intereses en común por la angustia que genera la sensación de soledad.

En algunas ocasiones quienes sienten inseguridad emocional en pareja suelen elegir relacionarse con personas que sufren otros tipos de problemas, para justificar con su papel de salvadores la deuda que debe amarrar emocionalmente a la otra persona, pero que ante la falta de correspondencia produce malestar e intoxica la relación.

Por otro lado, mientras que aguantan la relación necesitan al otro constantemente, por lo que toleran mal que este se reserve su propio espacio, reclamando una atención que es fuente de importantes conflictos.

dependencia emocional

Cómo solucionar la dependencia emocional

Cuando alguien no está cómodo en una relación y sin embargo no es capaz de terminar sintiendo cada vez más sufrimiento, lo primero que tiene que hacer es darse cuenta y pedir ayuda psicológica.

Hay que ser consciente de que, si se está en una relación de codependencia se está sufriendo como mínimo el sometimiento y el desprecio del otro. De aquí solo hay un paso al abuso psicológico y después físico.

Pero para que la ayuda realmente sea efectiva, además de reconocer la codependencia, hay que romper con quién la genera y querer superar la adición, y aprender a quererse y sentir seguridad en uno mismo.

En este sentido las terapias con EMDR y Gestalt son de gran ayuda para acabar con la dependencia emocional y superar este tipo de trastornos.

Contacta con profesionales

Y ahora que ya sabes que es la dependencia emocional, si te encuentras inmerso en una relación tóxica de la que no puedes salir solo, necesitas ayuda para romper el vínculo negativo y reforzar tu personalidad, mejorando tu autoestima.

Cuéntanos tu problema y deja que te ayudemos a confiar más en ti mismo y ser más libre, al dejar atrás la sensación de ansiedad que te produce el miedo a la soledad, porque seguro que estarás de acuerdo con nosotros…

“Es mejor estar solo, que mal acompañado”.

¿Qué es la depresión postparto y cómo se manifiesta?

La depresión postparto es un tipo de trastorno psicológico que padecen algunas mujeres después de dar a luz.

Aunque la llegada de un bebé para casi todas las personas es motivo de gran alegría, no es infrecuente que muchas madres padezcan ansiedad, tristeza, trastornos de sueño y de la alimentación, acompañado de brotes de llanto sin motivo aparente, producidos por el peso de la responsabilidad, y el estrés que producen los cuidados del recién nacido.

Generalmente, esta melancolía, junto con la sensación de sentirse sobrepasada, suele desaparecer en las primeras semanas, por lo que no resulta necesaria la ayuda psicológica, salvo que los síntomas perduren en el tiempo o se agudicen.

¿Qué es la depresión postparto?

Cuando el alumbramiento de un bebé desencadena en la madre emociones negativas como el miedo, la tristeza, el estrés, la ansiedad y la sensación de inutilidad, con pensamientos autodestructivos y de rechazo al recién nacido, que se mantienen con el pasar de los meses, afectando al desarrollo del vínculo materno-filial, estamos ante un diagnóstico de depresión postparto.

Dentro de las posibles causas está la fuerte caída de estrógenos que se produce tras el parto y que puede actuar sobre el estado de ánimo, principalmente en las mujeres más sensibles a los cambios hormonales.

Otra posible causa de estos tipos de depresión está en el fuerte agotamiento que las mujeres experimentan tras el parto y que está presente también en el último mes de gestación tas un largo embarazo.

En general, se acumulan una gran cantidad de circunstancias estresantes de las que no da tiempo a recuperarse. Además, se suma la constante demanda de cuidados del bebé, la lactancia que impide conciliar el sueño, nuevas responsabilidades y adaptación a una nueva forma de vivir.

La depresión postparto tiene que ser diagnosticada y tratada para evitar que afecte al cuidado del bebé en su correcto desarrollo y pueda desencadenar en una afección muy severa conocida como psicosis postparto.

depresion postparto

¿Cuáles son los síntomas una depresión postparto?

Los síntomas de una depresión postparto pueden confundirse durante las primeras semanas con esa melancolía que aparece en un gran número de mujeres en un corto espacio de tiempo después de dar a luz y que hemos comentado al principio.

Pero cuando los trastornos emocionales son más intensos y persistentes e incapacitan a la madre para cuidar a su hijo, además de disminuir su capacidad para realizar las actividades cotidianas, nos encontramos ante un trastorno depresivo más o menos grave, pero que necesita un tratamiento.

La depresión postparto se puede presentar desde pocos días después del alumbramiento, hasta incluso medio año después o en cualquier otro momento dentro del primer año, y entre sus manifestaciones y señales están las siguientes:

  • Llanto persistente
  • Problemas para establecer vínculos con el hijo
  • Cambios constantes de humor
  • Irritabilidad habitual e intensa
  • Necesidad de aislamiento de familiares y amigos
  • Trastornos alimentarios comiendo compulsivamente o dejando de hacerlo
  • Trastornos del sueño con somnolencia a todas horas, o padeciendo insomnio
  • Cansancio intenso permanente y gran pérdida de energía
  • Desinterés por todo lo que antes gustaba e importaba
  • Ataques de pánico
  • Sensación de culpa, vergüenza y autocrítica destructiva
  • Dificultad para concentrarse y tomar decisiones
  • Pensamientos confusos y desordenados
  • Ideas suicidas o pensamientos dañinos contra el bebé
  • Tener alucinaciones
  • Intentar hacerse daño a sí misma o a su hijo

Las mujeres que con anterioridad al parto han sufrido algún tipo de trastorno depresivo, de ansiedad, estrés límite, de pánico u otros, son más propensas a padecer una depresión postparto.

Reconocerse en algunos de estos síntomas no significa que la persona sea débil mentalmente, ni incapaz de ser madre, sino que está pasando por un momento difícil en el que su cuerpo ha experimentado cambios fisiológicos y hormonales, que pueden estar afectando a la forma en que su cerebro procesa la información.

depresion postparto

¿Cómo actuar ante una depresión postparto?

En muchas ocasiones, el propio malestar hace que las mujeres que están padeciendo una depresión postparto o de cualquier otro tipo no sean realmente conscientes de que están sufriendo una enfermedad.

Por eso, muchas veces el problema se descubre por parte de la pareja, familia o amigos, que notan significativos cambios en el comportamiento de la persona, y que son los que deben animar a la paciente a pedir ayuda médica, con valoración y tratamiento psicológico.

En todo momento, desde que se descubre la posibilidad de una depresión postparto, es imprescindible garantizar la seguridad tanto de la madre como del bebé, porque este tipo de enfermedades no solo no desaparecen espontáneamente, con el tiempo, sino que habitualmente tienden a agravarse, generando pensamientos obsesivos que pueden llevar a presentar conductas verdaderamente peligrosas tanto para la madre como para el niño.

Si te reconoces en algunas de las sensaciones y signos que hemos comentado, debes ponerte en manos de un equipo de ayuda psicológica te permitirá reducir los síntomas para que puedas disfrutar de tu maternidad

La depresión postparto se cura con Terapia Psicológica

Desde el momento en que se notan los primeros signos, trascurridas las dos primeras semanas sin mejoría, es importante acudir a la consulta de un psicólogo para valorar el grado de depresión y adaptar el tratamiento de terapia psicológica, mientras que en casos de depresión severa se deberá combinar también con medicación.

En este último caso, los medicamentos antidepresivos y ansiolíticos deben ser recetados por un médico, que tendrá en cuenta si se está alimentando al bebé con lactancia materna, para prescribir los que reduzcan los riesgos sobre el bebé al llegar a través de la leche materna.

Entre los tipos de terapia psicológica más utilizados por sus eficaces resultados frente a la depresión postparto, están la Terapia de grupo y la Terapia Cognitiva Conductual.

Con la terapia psicológica se trata de hacer expresar a la madre sus sensaciones de mal estar, dentro de la fase de concienciación del problema que ayudará a descargar tensión, y en la que recibirá apoyo y comprensión por parte del psicoterapeuta.

En las sesiones, el psicoterapeuta irá facilitando información y pautas para ayudarle a reestructurar su pensamiento hacia un enfoque más positivo y tolerante.

En este tipo de depresión es muy importante que la pareja participe presencialmente en algunas sesiones en las que comprenderá lo que está sucediendo y le ayudarán a estar más calmado y participativo a la hora de colaborar en la mejoría de la nueva mamá.

Para superar la depresión postparto también es fundamental contar con el apoyo de familiares y amigos, que participen prestando afecto, comprensión y también ayuda activa hasta que se produzca cierta mejoría, tanto para el cuidado de la madre que no es capaz de realizar las tareas habituales y sus propios cuidados, como a la hora de brindar al bebé los cuidados que necesita.

Si te sientes así desde el nacimiento de tu bebé, no esperes más y solicita una primera visita gratuita en Psicotep. En ella podrás desahogarte sin ser juzgada y te contaremos cómo superar tus pensamientos y sensaciones negativas, para que realmente disfrutes de la maternidad como tu bebé y tú os merecéis.

¿Qué es realmente la psicoterapia y en qué puede ayudarte?

La psicoterapia es el tratamiento genérico y científico que en psicología se utiliza para producir modificaciones psíquicas en las personas afectadas por trastornos mentales y las manifestaciones físicas derivadas de estos.

También sirve para resolver conflictos conductuales en las interrelaciones humanas, modificando los pensamientos y actitudes negativas que los provocan.

El tratamiento psicoterapéutico profesional siempre debe estar dirigido por psicólogospsicoterapeutas y psiquiatras, porque sólo ellos disponen de la formación específica para diagnosticar y tratar los trastornos psicológicos y los conflictos que de ellos se derivan.

Hablamos de psicoterapia como tratamiento genérico, porque partiendo de los distintos principios teóricos de las diferentes escuelas de investigación psicológica, se generan muy diferentes enfoques terapéuticos dentro de un dominio científico y profesional muy especializado.

Principales enfoques de las escuelas de psicoterapia

Escuelas tradicionales

Entre los distintos enfoques que desarrollan las diferentes escuelas de psicología terapéutica, existen una serie de líneas más tradicionales como son:

  • Escuela conductual y cognitiva, basada en una modificación de esquemas del pensamiento y la forma en la que afectan a la persona, y de la que surgen la Terapia conductual, Terapia cognitivo conductual, Terapia dialéctica conductual y Terapia de aceptación y compromiso.
  • Escuela psicodinámica, en la que destacan enfoques como el psicoanálisis, psicoanálisis lacaniano, la terapia psicodinámica o psicoanalíticamente orientada.

✏ El psicoanálisis nace de la obra de Sigmund Freud. Se basa en la creencia de que todas las personas poseen pensamientos, sentimientos, deseos y recuerdos inconscientes. A través de este tipo de terapia, el terapeuta es capaz de liberar las emociones del paciente para profundizar en su estado de ánimo actual.

  • Escuela de psicología humanista, de la que destacan enfoques psicoterapéuticos como la psicoterapia orientada en la persona, o psicoterapia humanista que trata de ajustar la interacción entre la persona y su entorno a través de la experiencia.

✏ Un ejemplo de este tipo de psicología transpersonal, es la terapia Gestalt que busca el equilibrio entre el cuerpo, la mente y el alma del individuo. Así, se alcanza la unión entre todos los elementos que componen a la persona, alcanzando el autoconocimiento, la responsabilidad consigo mismo y la conciencia, entre otros.

Nuevas escuelas

Entre las líneas más actuales de las nuevas terapias psicológicas están:

  • Escuela constructivista en la que se considera que el ser humano es constructor activo de sus experiencias, y que fundamentan sus trabajos en averiguar qué tipo de estructura significativa genera la personalidad de cada individuo para dar sentido a sus experiencias vitales.
  • Escuela sistémica de la que surgen otros tipos de terapias psicológicas como la Terapia narrativa, Terapia de soluciones, Escuela estratégica, Escuela intergeneracional, Escuela de Milán y Escuela estructural.

Desde los distintos paradigmas planteados por las escuelas, los objetivos de psicoterapia siempre están centrados en dirigir a las personas afectadas por trastornos psíquicos y psicosomáticos, a través de unas modificaciones del pensamiento y la conducta para lograr una adaptación más positiva en su entorno, mejorando su calidad de vida.

Psicoterapia

Las acciones en las que se basa la psicoterapia psicológica, están centradas en la comunicación a través del dialogo, y en sus cimientos existen una serie de pilares comunes como la estructuración de las conductas normales o sanas, las conductas patológicas y unos determinados métodos que ayuden a producir cambios positivos.

En la actualidad se están produciendo cambios en el sentido de evitar límites entre los distintos enfoques psicoterapéuticos con el objetivo de utilizar las técnicas más eficaces para cada diagnóstico sin atender al origen teórico.

En nuestro gabinete psicológico, por ejemplo, hemos desarrollado nuestras acciones en función de la terapia familiar sistémica. Así podemos enfrentar el problema de nuestro cliente dentro de un entorno real y conocido.

✏ La terapia sistémica analiza al individuo en función a sus valores, ideas o actitudes dentro del grupo.  Localiza cuál es el desencadenante del problema y busca una solución; además, sienta las bases para que esto no vuelva a ocurrir.

Cuándo se debe recurrir a la psicoterapia

El momento más adecuado para acudir a la consulta de psicoterapia será el momento en que se empieza a sentir una constante infelicidad que produce incomodidad para afrontar el día a día, enfrentando el yo, la relación con los demás y la percepción sobre la propia existencia.

No debemos esperar a que se agudicen los síntomas con conductas inapropiadas que generan conflicto frente al entorno inmediato, o derivan en trastornos del sueño, apetito, y otras manifestaciones psicosomáticas.

En muchos casos los trastornos psíquicos y psicosomáticos no derivan de acontecimientos fácilmente identificables por su proximidad temporal, sino que pueden ser huella de otros sucedidos mucho tiempo atrás.

No solo se debe acudir a psicoterapia solo en situaciones críticas inconfundibles como el duelo por la pérdida de un ser querido, el divorcio, o el despido laboral.

En todo momento en que se producen cambios significativamente importantes en nuestro comportamiento, y en cualquier situación que produzca sufrimiento psíquico y sentimientos negativos.

Psicoterapia

Situaciones en las que la psicología es positiva

A continuación enumeramos algunas de las situaciones más clásicas que obligan a recurrir a terapia psicológica:

  • Cambios negativos en los hábitos alimentarios que pueden desencadenar en anorexia o bulimia.
  • Conflictos familiares producidos por una conducta ingobernable de niños y adolescentes problemáticos.
  • Malos tratos.
  • Miedos irracionales y recurrentes que limitan la actividad cotidiana y el avance vital.
  • Estados de ansiedad que provocan trastornos del sueño, falta de apetito, crisis de angustia.
  • Apatía generalizada y pérdida de atención.
  • Dificultad para relacionarse con el entorno en el colegio, trabajo o amistades.
  • Dependencia creciente de una actividad o sustancia que domina de forma inevitable y progresivamente la voluntad: juegos de azar, ordenador, móvil, tabaco, alcohol, sustancias estupefacientes, compras compulsivas.

¿En qué puede ayudarte la psicoterapia?

Todavía hoy existen prejuicios que hacen que algunas personas se resistan a la hora de acudir a la consulta de un psicólogo para obtener los beneficios de la psicoterapia.

Tienen miedo a reconocer una serie de fallos personales que consideran les alejarán del éxito social, serán etiquetados por los demás y son escépticos frente a las soluciones que creen no van a encontrar.

Sin embargo se puede afirmar con toda seguridad que recurrir a la ayuda especializada que se necesite en cada circunstancia en la que uno se siente impotente para afrontar en solitario determinados conflictos vitales, es un acto de valentía e inteligencia práctica.

Las falsas creencias sobre la psicoterapia y la ignorancia en ése sentido, suponen un freno para recibir una ayuda profesional que puede solucionar muchos problemas en un estadio más fácilmente controlable.

Resuelven problemas de conducta

Los profesionales de la salud mental y más concretamente los psicoterapeutas ayudan a superar problemas de conducta desviada, emociones descontroladas y pensamientos negativos, para eliminar las tensiones innecesarias que generan importantes estados de ansiedad y sufrimiento, y determinadas barreras mentales limitantes.

Hablando con el psicoterapeuta, durante la terapia se produce una catarsis o liberación mediante descarga de la tensión emocional, que produce un importante alivio.

Aportan herramientas para hacer frente a tus propios problemas

Los tratamientos de psicoterapia ayudan a enfrentar los conflictos desde una nueva perspectiva más positiva y mejor adaptada, posibilitando otra forma de percepción de las situaciones que generan una gran tensión mental de tal manera que se relativicen, y puedan ser encajadas con un menor sufrimiento.

Terapia psicológica ayuda a los individuos a conocerse mejor y a modificar creencias limitantes, a través de la identificación, análisis y modificación, además de mejorar la forma de relacionarse con otros más eficazmente, consiguiendo con ello una mayor paz interior.

Los conocimientos profesionales y la formación de los psicoterapeutas hacen que la consulta de psicoterapia no genere una relación de dependencia para el paciente, sino que te enseñará a trabajar tu mente con suficiente autonomía a través de nuevas herramientas.

Los psicoterapeutas no solucionan los problemas personales, sino que ayudan al autoconocimiento para aprender a encajarlos y solucionarlos por uno mismo, eliminando las barreras que limitan el crecimiento personal, y mejorando la calidad de vida a través de la modificación de las estructuras cerebrales y la percepción que cada cual tiene de su entorno.

Te ayudan a liberarte desde la intimidad y sin juzgarte

El psicoterapeuta está obligado a seguir un código ético que garantiza la confidencialidad de toda la información de sus pacientes, por lo que a éste profesional se le pueden expresar los pensamientos personales más íntimos sin miedo a sufrir reproches o manipulaciones, consiguiendo una liberación imprescindible para aliviar las grandes tensiones mentales, que no puedes confiar a ninguna otra persona.

Por todas estas razones, si tienes problemas para integrarte en tu entorno laboral, crisis de parejaconflictos familiaresansiedad generalizadamiedos o fobias, o alguno de los tipos de dependencia insana, debes, primero, reconocer la situación y acudir cuánto antes a la consulta profesional para evitar llegar a un estado de mayor deterioro psíquico y físico, que te generará más trastornos y perjuicios además de requerir soluciones más complejas y dilatadas en el tiempo.

Piscología

En Psicotep formamos un grupo de psicólogos y psicoterapeutas especializados en el tratamiento de distintos trastornos como ansiedad y depresión, y trabajamos con distintos tipos de psicoterapia de familiaterapia de pareja, y ayuda psicológica para niños y adolescentes.

Atrévete a solicitar una primera consulta que puede mejorar tu calidad de vida, sin ningún compromiso.

8 síntomas a tener en cuenta y saber cuándo ir al psicólogo

A lo largo de la vida todas las personas nos encontramos con momentos de tensión, o situaciones traumáticas, que pueden producir estrés y ansiedadTener que encajar dolorosas e inevitables pérdidas de seres queridos, pueden hacer necesario recurrir a la ayuda psicológica por un profesional.

Pero, en muchos casos, no se tiene muy claro cuando ir al psicólogo, por la misma confusión que genera en la mente estas situaciones, por vergüenza, o por qué se duda de que realmente se vaya a conseguir una mejora con ello.

En Psicotep te vamos a contar como reconocer una serie de señales que te alertarán sobre cuando ir a un psicólogo, tanto si las reconoces en ti mismo, como si las percibes en tus hijos, padres o pareja.

La terapia cognitivo conductual acabará con los estados de desinterés prolongado

Los estados de abulia y desinterés prolongados, junto a pensamientos pesimistas y de impotencia para superar cada momento vital, unidos a continuos brotes de ansiedad, son síntomas típicos de un cuadro depresivo.

Por eso, si sientes que no puedes salir de la depresión y sus síntomas te atrapan, debes reunir las fuerzas suficientes para solicitar ayuda psicológica inmediata, recurriendo a dos vías posibles:

💡 Acudir a tu médico de familia, contarle lo que te está pasando y que te derive al especialista que corresponda a tu centro de salud mental.

Hemos de tener en cuenta que, en este caso, nos tratará un psiquiatra y nos dará medicación para resolver nuestro problema; en cambio, el psicólogo no te prescribirá ningún fármaco. Cuando ir a psiquiatría no nos convence, podemos valorar la atención de un psicólogo.

Cuándo ir al psicólogo

💡 Recurriremos a la psicología clínica, donde un  psicoterapeuta independiente nos permitirá confiarle nuestros miedos, angustias y problemas íntimos, para ayudarnos a salir del cuadro de ansiedad y depresión en el que te encuentras.

Te ayudaremos a superar situaciones traumáticas

Las situaciones traumáticas como un accidente de tráfico, la muerte de alguien que quieres, una ruptura de pareja o una violación, marcan un antes y un después en la vida de cualquier persona.

 Dependiendo de la fuerza personal a la hora de afrontar situaciones muy difíciles, puede ser necesario recurrir a algún tratamiento psicológico para trabajar el duelo o encajar el trauma. Buscando psicología positiva que evite que el dolor y la negatividad se instalen en tu mente de forma permanente, impidiéndote avanzar en la vida.

Por eso si no reconoces la necesidad de ayuda inmediata, y una vez transcurridos los meses posteriores al hecho traumático, tu estado de ánimo no mejora, debes buscar cuando ir y confiar tu situación a un psicólogo que te ayude a avanzar con más confianza y seguridad en tu día a día.

En terapia también tratamos relaciones bloqueadas y complicadas

Cuando atravesamos una crisis de pareja, con momentos complicados que no sabes cómo solucionar; o acudir al trabajo cada día se ha convertido en una situación angustiosa por el tipo de interacción que se ha generado de cara a tus compañeros, clientes o jefes.

Cuando no sabes cómo lidiar con tus hijos, la ayuda de un terapeuta te dará fuerzas y te servirá para adoptar las medidas necesarias a la hora de solucionar de la mejor manera estas difíciles circunstancias que te mantienen bloqueado y sin defensa.

Cuando ir al psicólogo

En los casos en los que se produce tensión familiar y/o en pareja, la terapia familiar, o de pareja, consigue muy buenos resultados. La terapia (o psicología) sistémica trabajará con vuestras relaciones como un sistema, buscando el engranaje que falla para poder mejorar la situación.

Y si cuando vayáis a ir al psicólogo no se consigue la participación total, siempre podréis reflexionar y cambiar para gestionar mejor tus emociones y que estas no te desborden al límite.

Cuando el sentimiento de miedo es oprimente ir al psicólogo nos ayudará

Además de cómo combatir la depresión o trabajar la psicología de pareja y familia, también tratamos con trastornos psicológicos asociados al miedo: la fobia.

Cuando se siente angustia ante determinadas situaciones como encontrarse entre una multitud de personas, coger aviones o un pánico incontrolable ante la presencia de determinados insectos, u otros animales, la terapia Gestalt puede ser útil para acabar con las fobias.

Aunque las fobias se banalicen y se reste importancia, cuando sintamos que estamos ante esta situación es mejor ir al psicólogo para que nos ayude a superar estas fobias, que pueden llegar a limitar nuestra vida.

Con cambios de humor frecuentes un gabinete psicológico podría ayudarte

Si tienes cambios de humor repentinos y muy drásticos. Si tu estado de ánimo presenta altibajos extremos con cierta frecuencia, sin que existan factores desencadenantes objetivos. Es muy probable que puedas estar sufriendo conflictos de personalidad.

O quizá se trate una alteración del estado de ánimo, en la que a momentos de gran euforia, impulsividad y estado de felicidad, se suceden irremediablemente, y a continuación, otros de profunda ansiedad, tristeza y pesimismo.

Son dos tipos de alteraciones psíquicas diferentes a la hora de establecer su diagnóstico. El test psicológico permitirá que los psicólogos diseñen una terapia individual con la que mejorar tu situación.

Si dudas de cuándo ir al psicólogo, sólo podremos aconsejarte que lo hagas cuando sientas que estás preparado para recibir la ayuda de nuestros profesionales y que el trabajo con el psicólogo no será en balde.

Cuándo ir al psicólogo

Cuando las adicciones solo crecen, debemos ir al psicólogo

Los problemas, la ansiedad y el miedo no se resuelven refugiándose en el consumo de sustancias estupefacientes,  alcohol o abuso de medicamentos no pautados específicamente por el médico.

El abuso de los juegos de azahar, las compras compulsivas o la participación en determinados grupos sectarios, pueden reflejar que tienes un problema de dependencia que quizá no eres capaz de reconocer.

La dependencia a cualquier tipo de sustancia o actividad, para tratar de enmascarar nuestros problemas, solo consigue que estos aumenten en todos los casos minando la salud, la economía y provocando el aislamiento social de quienes sufren este tipo de dependencias.

👥 Dite a ti mismo: “necesito ayuda psicológica” y deja de esconder tus problemas mirando hacia otro lado. Plántales cara valientemente y, si es preciso, con ayuda de especialistas que te aporten pautas para encajarlos sin derrumbarte.

Cuando identificas los efectos nocivos que te está generando tu adición, tienes que ir inmediatamente a buscar la ayuda de un psicólogo, porque el poder de las adiciones anula la voluntad y la consciencia sobre el problema limitando rápidamente tu deseo de superarlo.

Si sentimos fijación con ciertas situaciones y dificultad para distinguir lo imaginario

Si tienes fijaciones muy extremas y persistentes, dificultad para distinguir lo imaginario de lo real y, en ocasiones, te comportas de forma que ni tú mismo consigues entender, puedes estar padeciendo síntomas de esquizofrenia.

Cuando sientas estos síntomas, prepárate para ir al psicólogo porque sin tratamiento pueden tener una evolución degenerativa que puede ser invalidante para llevar una vida normal.

Así que si te sientes identificado con estos síntomas, debes de acudir inmediatamente a consulta médica para establecer un diagnóstico y tratamiento adecuado, que incluirá una medicación específica y terapia psicológica.

cuando ir al psicólogo

Comportamientos complejos en alimentación

Otra causa de consulta psicológica inmediata, está relacionada con los trastornos de la alimentación. Durante la adolescencia la psicología se hace especialmente importante, pues afectará de una forma muy peligrosa a la salud física y mental.

La bulimia y anorexia son trastornos que requieren de un diagnóstico y unas terapias psicológicas inmediatas, para ayudarte a aceptar la propia imagen, trabajar la autoestima, y gestionar otros conflictos desencadenantes.

Así que cuando sientas que, tras hacer régimen te obsesionas con la idea de estar cada vez más delgado o delgada – a cualquier coste como vómitos, laxantes o de no alimentarte -, debes ir al psicólogo para que te ayude a salir de esa espiral tan peligrosa.

En muchas ocasiones, una actuación tardía deriva en graves situaciones invalidantes o, incluso, en el deceso del individuo.

En conclusión, ¿cómo sé cuándo ir al psicólogo?

Existen muchas situaciones conflictivas y limitantes en la vida que pueden tener una solución más práctica, positiva y, sobre todo, menos dolorosa si se cuenta con ayuda psicológica.

Si sigues preguntándote cuándo ir al psicólogo, ya sabes que si te estás enfrentando últimamente a una de éstas situaciones, no debes dejarlo pasar por más tiempo:

  • La falta de control frente a los acontecimientos diarios, que no sabes cómo manejar.
  • Tienes crisis de ansiedad con bastante frecuencia.
  • No eres capaz de dominar tus emociones y las llevas al límite
  • Estás atravesando circunstancias extraordinarias difíciles de superar sin ayuda.
  • Te invaden continuamente pensamientos pesimistas, ciertas obsesiones limitantes, manías enfermizas o miedos irracionales.
  • No puedes controlar tu agresividad.
  • Te estás cuestionando qué sentido tiene tu vida, y has perdido el interés por todo.
  • Dependes de sustancias o actividades nocivas para tu salud física y psíquica.
  • Estás cada día más aislado por tu propia voluntad.
  • Sufres trastornos del sueño, que te impiden llevar una vida normal.
  • La preocupación por tu imagen está llevándote a prescindir de una adecuada alimentación.

Tú mismo tienes la respuesta sobre cuándo ir a un psicólogo, porque este profesional evaluará tu estado de salud mental y te ayudará con terapias alternativas según se adecúen a cada caso.

💬 Contacta con nosotros para reservar una primera consulta con nuestro psicólogo gratis.

¿Qué es la Terapia EMDR y en qué consiste?

La Terapia EMDR es un tipo de tratamiento, basado en la estimulación bilateral, a través de movimiento ocular dirigido, estimulación auditiva, y presión de diferentes partes del cuerpo.

Su objetivo es conseguir un mejor reprocesamiento de los pensamientos, a través de la conexión entre los dos hemisferios cerebrales.

La Terapia EMDR es una técnica psicoterapéutica relativamente reciente, pero que ya cuenta con eficaces resultados contrastados y avalados, desde que se comenzara a aplicar con soldados de la guerra de Vietnam, y en otro tipo de pacientes traumatizados por vivencias de terrorismo, violación o situaciones catastróficas.

Este tipo de tratamiento toma su nombre de las siglas “Eye Movement Desensibilization and Reprocessing”, o reprocesamiento por los movimientos oculares, como una nueva forma de abordaje psicoterapéutico, basado en la combinación de otros tipos de intervenciones propias de enfoques como la hipnosis del psicoanálisis, o la reestructuración de los pensamientos desadaptados a través de la Terapia Cognitivo Conductual, a los que añade elementos nuevos.

Qué tipo de trastornos se pueden tratar con Terapia EMDR

Aunque en principio la Terapia EMDR surgió como una alternativa en el tratamiento de Trastornos de estrés post traumático, también ha demostrado su efectividad en otro tipo de problemas psíquicos como depresión, estrés, ansiedad, fobias, Trastorno Límite de la personalidad, Trastorno bipolar, Trastorno obsesivo compulsivo, y adiciones, entre otros.

Este tipo de psicoterapia también se puede utilizar para mejorar problemas de autoestima, aumentar las habilidades sociales o incluso el rendimiento potencial a nivel personal.

Dentro de los Trastornos de Estrés Post Traumático, la Terapia EMDR puede ayudar a los pacientes a superar recuerdos traumatizantes, que bloquean al individuo frente a determinadas situaciones estimulantes que recuerdan el hecho traumático, o frente a las reacciones y síntomas que alteran la conducta de la persona, pero que se han quedado ancladas en el inconsciente.

terapia EMDR

En qué consiste una sesión con Terapia EMDR

La Terapia EMDR parte del concepto de que toda dolencia tiene un componente fisiológico, y en este caso que los trastornos psicológicos se producen por un disfuncional almacenamiento de los pensamientos en el cerebro, que aparecen de forma recurrente ante determinadas estimulaciones, por lo que cuando esto sucede se producen respuestas psíquicas como el pánico, y síntomas físicos como sudoración, temblores, o bloqueo muscular, entre otros.

Los movimientos oculares guiados por el psicoterapeuta producen en el paciente una reducción de la angustia al evocar determinados pensamientos insoportables.

De esta manera se pueden explicar y hablar de ellos sin que generen tanto dolor, y de esta forma poder centrar el trabajo concreto, para reestructurar las ideas que producen el miedo, y los síntomas de malestar.

También se consigue disminuir la carga emocional con estimulación auditiva o táctil a través del contacto de determinados puntos corporales, en los que el psicoterapeuta produce determinados sonidos alternos en ambos oídos, o mediante contacto de las manos del terapeuta sobre los hombros o manos del paciente, mientras este refiere los aspectos que más le angustian.

De forma similar a lo que sucede en la fase REM del sueño en la que se adaptan de forma más eficaz las experiencias estresantes, a través de la estimulación bilateral utilizada en Terapia EMDR, se utilizan mecanismos biológicos del propio cerebro para mejorar la salud mental, estableciendo conexiones entre experiencias vividas, que ayudan a dar una más eficaz resolución a los problemas.

Una vez que se ha identificado el foco específico que genera el conflicto, los psicoterapeutas  seleccionarán el tratamiento más adecuado para conseguir que los pacientes reprocesen esa información nociva de una forma más adaptativa, cambiando una serie de esquemas mentales a la hora de adaptarlos al momento presente, consiguiendo una reducción, o desaparición de los síntomas, y trastornos.

En la Terapia EMDR se trabaja sobre tres objetivos:


➞ Identificación de experiencias vividas durante la infancia y la adolescencia
➞ Identificación de experiencias angustiosas en la actualidad
➞ Objetivos a conseguir en el futuro

terapia EMDR

La Terapia EMDR puede conseguir resultados eficaces a más corto plazo que otros enfoques terapéuticos, a través de tratamientos muy breves con incluso solo tres sesiones para problemas menos complejos, abarcando hasta un año, o más de tratamiento en problemas de gran complejidad.

Dentro de este proceso terapéutico se dan varias etapas, siendo la primera la que recoge información sobre recuerdos, y experiencias asociadas a los síntomas y reacciones que sufre el paciente.

En una segunda fase se identifican los estímulos que desencadenan los síntomas de angustia.

En la fase final se prepara al paciente facilitándole herramientas, que aumenten su capacidad para encajar, y resolver nuevas sensaciones, y experiencias futuras, sin que afecten al bienestar, seguridad, y salud mental y física de la persona.

Pasos de una sesión de Terapia EMDR

Cada sesión de tratamiento suele mantener una estructura con diferentes pasos que pueden variar dentro la dinámica puntual.

  1. El primer paso dentro de la Terapia EMDR, está marcado por la recogida de información sobre síntomas, sensaciones asociadas y recuerdos que pueden no ser claros o reconocibles.
  2. En un segundo paso, el psicólogo explica detalladamente el método que se va a emplear, para conseguir una cooperación lo más completa posible.
  3. A continuación, se fija el tipo de pensamiento o recuerdo que se reprocesará, asociado a una imagen representativa que se trabajará mediante verbalización de sensaciones negativas que genera, para terminar con una visualización positiva.
  4. Seguidamente se trabaja con la estimulación bilateral para conseguir la desensibilización.
  5. El paso siguiente consiste en la instalación de una nueva forma de procesar mentalmente más positiva, y posterior liberación de la tensión, paso en el que el paciente tiene que ser capaz de evocar el pensamiento traumático, visualizando simultáneamente el nuevo concepto positivo adquirido.

Antes de terminar cada sesión el psicoterapeuta se asegura de que su paciente vuelva a recuperar un estado de calma incluso aunque no se halla podido completar todos los pasos de la sesión de forma eficaz, entrenándolo en el manejo de herramientas que le permitan hacerse con el control de su ánimo.

En la siguiente sesión de psicoterapia, se comienza por volver a valorar el trabajo realizado en la anterior, y qué tipo de síntomas y sensaciones se han presentado durante el tiempo trascurrido entre una y otra.

Reconocimiento de la eficacia de este tipo de tratamiento terapéutico

En 2013, la OMS recomendó la Terapia Cognitivo Conductual,EMDR, como mejores tratamientos para superar el síndrome de estrés post traumático en todo tipo de pacientes diagnosticados con ese tipo de afección psíquica.

Dentro de las más prestigiosas instituciones internacionales como la Asociación Americana de Psiquiatría, también se ha destacado el reconocimiento de este tipo de psicoterapia como la más adecuada para tratar los síntomas y consecuencias del estrés post traumático.

Y ahora que ya sabes qué es la Terapia EMDR, y en qué consiste, te contamos que este tipo de Terapia no se encuentra en todos los gabinetes psicológicos, pues otros profesionales prefieren utilizar terapias con otros enfoques.

Así que, si tú o los tuyos necesitáis ayuda para pasar página, y mejorar vuestra salud mental, en Psicotep contamos con un gran equipo de psicólogos especializados en distintas áreas para resolver todo tipo de trastornos psicológicos.

Contacta con nosotros y ven a probar una primera consulta sin compromiso.

Psicología para adolescentes: tratamiento y soluciones

La psicología para adolescentes se recomienda cuando observamos cambios importantes en la actitud de los menores, más allá de las alteraciones habituales de esta etapa.

La adolescencia y la pubertad coinciden entre los 10 y los 16 años, cuando se producen los cambios fisiológicos que desembocan en la maduración de los órganos reproductores.

Tras el desarrollo masculino y femenino, que es más precoz, la etapa adolescente se prolonga hasta los 18 o 20 años. El final de esta etapa depende de cada persona y se reconoce cuando el individuo es aceptado socialmente por el mundo adulto de su entorno.

Esta etapa es la más difícil dentro del proceso evolutivo de las personas. Se producen importantes cambios hormonales que afectan no sólo al aspecto físico, sino que implican continuos cambios emocionales.

Cambios psicológicos y de comportamiento en los adolescentes

Los cambios en la adolescencia son muy rápidos y no sólo están involucrados los aspectos biológicos, sino también los intelectuales y emocionales.

Es un proceso de desarrollo hacia la autonomía personal, gestión emocional y relaciones sociales, que hacen descubrir al sujeto un entorno nuevo y verse a sí mismos de una manera diferente.

Psicología para adolescentes

A lo largo de este proceso, aumenta la curiosidad por descubrir los nuevos contextos y experimentar nuevas sensaciones. Analizan el entorno formulando nuevas hipótesis y estableciendo su propio criterio.

💬 En la adolescencia, la psicología nos lleva a formar una opinión personal frente a todo lo que nos rodea, principalmente sobre las obligaciones, la familia y la autoridad. Esto se traduce en rebeldía frente a los principios establecidos por adultos y puede derivar en problemas de conducta.

Aumenta la necesidad de consolidar nuevos valores y normas y, para ello, se busca la pertenencia en un grupo de iguales que compartan aficiones e ideas. En este punto también buscamos consolidar la identidad sexual y la orientación sexual.

La autoestima del adolescente puede reforzarse o desaparecer. Los psicólogos ponemos especial atención en este punto, pues el auto concepto de un adolescente es lo que le motiva a comportarse de una determinada manera.

Un auto concepto positivo puede derivar en actitudes colaboradas y comunicativas. En el caso de ser negativo,  podrían alterarse comportamientos sociales, capacidades comunicativas, los hábitos alimenticios…. Y otros muchos problemas que vemos a continuación.

Problemas más frecuentes en adolescentes

Como ya hemos visto, son muchos los cambios y procesos que se generan en el espíritu de un adolescente.

Es fundamental el acompañamiento adulto, siendo los padres los que mejor conocen la forma de ser de sus hijos y los que pueden detectar más continuamente los cambios que en ellos se producen.

Es vital identificar posibles problemas que pueden desembocar en enfermedades que deben ser tratadas por expertos en psicología para adolescentes.

Psicología para adolescentes

Rechazo de la propia imagen

Derivado del desagrado propio pueden generarse problemas de alimentación, como son la bulimia y la anorexia. La imagen propia se distorsiona y se obsesionan con un ideal de belleza que buscan alcanzar mediante la modificación de los hábitos de alimentación.

Es tarea de los padres establecer un adecuado control de la alimentación y, en caso de detectar algún problema serio, acudir a un centro de psicología donde solicitar ayuda especializada para adolescentes.

Existen, además, otros problemas derivados del rechazo de su propia imagen relacionados con la identidad sexual y sus preferencias. En caso de no ser atendidos, pueden generar una frustración tan grande que acaba en depresión.

Es por eso que proponemos probar la terapia conductual dentro de la psicología para adolescentes.

Problemas paterno-filiales

En psicología hemos percibido que, para los adolescentes, mantener criterios y determinadas maneras de pensar les acerca a ser adultos.

Y, al mismo tiempo, presentan una gran fragilidad, irresponsabilidad y desconcierto frente a circunstancias que aún no saben cómo manejar, y en las que muchas veces es imprescindible buscar ayuda de psicología para adolescentes.

Los padres, mientras tanto, mantienen sus normas y reglas, que entran en conflicto con las ideas de autonomía e independencia que se están desarrollando. La terapia familiar, cuando estos problemas son insoportables, analiza la situación y la resuelve de la forma más positiva.

Psicología para adolescentes

Acoso escolar

Un adolescente no sabe gestionar por sí mismo un problema de bullying, que intente guardar para sí, sin hacer partícipes a quienes le pueden aportar ayuda psicológica, desencadenando situaciones que en no pocos casos acaban con pésimas consecuencias.

📰 Los casos graves de bullying aumentan, cada año en España, en torno a un 20%, hasta registrarse durante el año pasado (2017) un total de 1475 casos. – EuropaPress

Disminución de efectividad en el colegio

Los adolescentes demuestran rebeldía frente a todas las opiniones, obligaciones y normas impuestas principalmente por los padres, aunque también se puede dar con los profesores y cualquier tipo de personas que ostenten una autoridad e impongan normas.

Además de una cuestión de rebeldía, puede verse afectado por el desarrollo de un TDA, con o sin hiperactividad; o por algún problema de adopción de conocimientos, que deberá ser tratado mediante psicología cognitiva.

Cambios en las habilidades sociales

Quien demandaba continuamente demostraciones de afecto por parte de su padre y madre, ahora rechaza toda manifestación de éste tipo, sobre todo en público.

Pasan a mostrarse esquivos y poco comunicativos, considerando que sus padres son unos carcas anticuados, que siempre están enfadados. Lo que hace que los padres, en general, encuentren bastante insoportables a sus hijos, generándose fuertes tensiones en éste período, que se pueden solucionar con terapia psicológica.

Por tanto toda la comunicación verbal que los adolescentes nieguen a sus padres, debe ser interpretada por estos bajo una perspectiva no verbal.

Se debe valorar si las actitudes y reacciones exceden lo razonablemente admisible, o puede haber problemas graves subyacentes que requieran ayuda especializada en psicología para adolescentes.

Psicología para adolescentes

Baja autoestima

Ante cambios de actitud muy negativos como dejar de atender el aseo personal  y bajar en el nivel de estudios, o abandonarlos, hay que plantearse qué ha cambiado en el entorno del adolescente.

Hay que identificar si el joven tiene problemas de auto aceptación y dificultades para comprender los cambios que atraviesa. Esto puede llevarle a escoger un grupo de referencia, en el que se siente más cómodo, aunque suponga ir por mal camino.

Consumo de drogas

Según el grupo con el que se haya juntado, puede aumentar el consumo de drogas y alcohol. Pues asimilará las conductas que le identifiquen con sus iguales.

También puede recurrir al consumo de sustancias para evadirse de su realidad, a raíz de problemas previamente desarrollados como la autoestima o la falta de habilidades sociales.

Ante estas actitudes los padres, o responsables, deben buscarse mediadores cercanos a los adolescentes y solicitar la ayuda especializada en psicología para adolescentes.

Ansiedad

Todos los cambios que están sufriendo en cuerpo y mente, además de la presión social que soportan durante esa época de su vida con estudios, relaciones intrapersonales,… puede llevarles a sufrir ansiedad.

Habría que vigilar que no aparezcan miedos, fobias, obsesiones o tics. En caso de que fuera así, requeriría de un adecuado tratamiento para la ansiedad.

Depresión

La apatía y falta de rendimiento escolar. La indiferencia y el aburrimiento ante situaciones divertidas y ocio. Todas pueden ser síntomas de que el adolescente esté sufriendo depresión.

En ésta etapa se producen importantes crisis existenciales, con señales que tanto padres como educadores deben interpretar. Para evitar depresiones, que pueden acabar incluso en suicidios, debemos buscar ayuda en centros especializados en psicología para adolescentes.

Psicología para adolescentes

Adolescencia, Nuevas tecnologías y Redes Sociales

Hoy en día no tiene sentido analizar la psicología para adolescentes y no pararse en el área de la web y las relaciones que por ahí entablan.

Todos los problemas que hemos presentado anteriormente pueden tener lugar en la red y, además, se desarrollan nuevos riesgos psicológicos que tendríamos que tratar en un centro psicológico:

Adicción a las redes sociales

Detectamos esta adicción cuando el adolescente siente ansiedad por no poder acceder a ellas o no estar conectado.

Aislamiento del entorno “real”

Si tiende a aislarse de los adultos que le rodean, buscando únicamente la aprobación de los más jóvenes, ahora internet le da un medio por el que evitar el contacto.

Deberíamos observar el comportamiento del adolescente: tanto las conductas desmedidas como la falta de conflicto alguno y los cambios exagerados de comportamiento, pueden ser causa de alarma.

Puede que el joven esté enmascarando sus problemas, que le impiden mantener relaciones normales con el resto, necesitando ayuda de la psicología para adolescentes.

Si no recurrimos a tiempo a la psicología para adolescentes, se desencadenan procesos que pueden derivar en graves dependencias, conductas intolerables mucho más difíciles de corregir, depresiones severas, aislamiento total, e incluso suicidios.

En cambio, los problemas de salud mental, en adolescentes, suelen solucionarse en un 80% cuando reciben un tratamiento adecuado en la consulta psicológica para establecer mediación y terapia de grupo e individual.

🗓 Pide cita en con nosotros, para resolver los problemas de tu hijo, en nuestra consulta especializada en psicología para adolescentes.